17 de Noviembre, 2006, 11:10: SelváticaUn libro para ti

BollPara quien se niega a salir del infierno. ¡Y no sabe la envidia que me da!

TÍTULO: Opiniones de un payaso

AUTOR: Heinrich Teodor Böll

GENERO: Ficción

Un hombre sentado en la acera

El maquillaje de su rostro se ha tornado indefinible como las vidas de las personas cuando se llenan de absurdos.

La llovizna cae sobre la ciudad.

..."También reflexioné cómo asesinarla. A los estetas es mejor romperles en la cabeza un valioso objeto de arte, con lo cual sufren, aún al morir, por el crimen artístico."...

Heinrich Teodor Böll - Colonia 1917-1985

Se le concedió el nobel de literatura en 1972. Obras: ¿Dónde estabas Adan? - 1951;  Y no dijo una palabra -1953; Las piedras nuevas- 1953; La casa sin amo-1954; El pan de los años jóvenes - 1955; Billar a las nueve y media - 1960; Opiniones de un payaso - 1963; Retrato de grupo con señora - 1971 y El honor perdido de Katharina Blum - 1974

Por Gladys

17 de Noviembre, 2006, 10:41: SelváticaUn libro para ti

A MIS AMIGOS BLOGUEROS

Un libro para bostezar

 

TÍTULO: Vida Feliz de un joven llamado Esteban

AUTOR: Santiago Gamboa

GÉNERO: Ficción

 

Dice en el primer renglón de la contraportada: “Solo podemos contar nuestra vida contando la vida de otros.”

Y uno, con ese afán y esa curiosidad que lo caracteriza se lanza de lleno y sin prevenciones en ese mar que promete muchas sensaciones, pero nada más llegar a sus primeras páginas los ojos se empiezan a cerrar y bostezamos una y otra vez tratando de averiguar que es lo que está pasando… pero no pasa nada, una colección de personajes pintados de manera tan desvaída y sin gracia no logran romper nuestra rutina, por más que el escritor se esfuerza en mezclar recuerdos con asesinatos, con sexo, con acontecimientos históricos, uno siente que esos personajes están anquilosados, pegados al piso como si fueran de cemento y el interés va decayendo a causa de la poca habilidad del autor para subyugar al lector. Eso, sumado a los múltiples errores de trascripción hacen que uno se pregunte: quién es más culpable ante el lector: un escritor sin imaginación o una editorial poco rigurosa a la hora de revisar los originales.

Por: Gladys