27 de Noviembre, 2006, 13:52: Gladysminirelatos

Él es feliz viviendo en su Páramo. Todos los días camina entre la niebla acompañado de una luz juguetona y saltarina que rebota ya en su cabeza, sus hombros o su pecho, para luego correr alegre un metro justo delante de él.

El ríe mostrando sus rojas encías y siente que su pecho se estalla de la felicidad.

Una mañana la lucesita  se alejó un poco más de lo acostumbrado. Él sintió estallar su pecho pero supo que eso no era felicidad. Corrió hasta su rancho. En la puerta, su mujer, su suegra y su hija menor lloran en silencio.

Frente a ellas el cadáver de su hija mayor envuelta en un paño blanco adornada con una lucesita amarilla que se va apagando poco a poco.

Cuando la luz se extinguió él supo que ese era el precio que debía pagar por tanta felicidad.

Por: Gladys

27 de Noviembre, 2006, 13:22: La DirecciónGeneral

Se nos está acabando el mes que dedicamos a los muertos, ahora todo es luz, color, papás noeles moviéndose grotescamente en las vitrinas y la gente va por la calle poseída por la fiebre del consumo, caminando igual que el señor gordito pero sin ver a nadie a su alrededor.

Por eso, pensamos en CAE LA NOCHE, dedicar este mes a los relatos que cuenten los millones de historias que se suceden vertiginosas en las ciudades y alrededor de los semáforos.

Si te ánimas a detenerte, aunque sea unos segundos ante la luz roja, notarás cómo las historias saltarán ante tus ojos y brotarán de tus labios sin el menor esfuerzo.

Así que a escribir!!! amigos blogueros.

La Dirección.