“Durante unos instantes sintió que la luna le había susurrado

unas palabras de aliento, no le susurraba, en realidad le

tarareaba una canción que tenía olvidada en el cajón de las

melodías. Fue en ese momento cuando le guiñó un ojo y cerró la

ventana para que esa melodía no escapara de la habitación… El

cajón de las sonrisas se abrió para acompañar a la cómoda de los

recuerdos y el de las melodías quedó perpetuamente entreabierto

para que la memoria tuviese siempre música de fondo”.

Charo González - Barcelona - España