Moribundos

Siete treinta de la tarde.
Viernes.
Una ciudad cualquiera.
Suena un grito desgarrador; no, son dos al mismo tiempo, pero se recuerdan como uno solo; producto de accidentes simultáneos en sitios diferentes de la ciudad: uno al norte, otro al sur.
Los dos espíritus se encontraron unos cincuenta metros por encima de sus cuerpos.
Se saludaron como siempre.
¡Hola, qué rico verte! - Pero esta vez no pudieron abrazarse -
Como en la vida, en la muerte también tenían pocas palabras para decirse, sólo que ahora sabían con certeza la urgencia de no desperdiciarlas.
- Te quiero - dijo ella -
- Siempre te quise - dijo él -
- Tuve miedo - dijo ella -
- Yo también - respondió él - miedo de quererte, de dejar de hacerlo, de decirte, de...
- ...La vida - interrumpió ella - miedo a todo, a vivir, a morir.
- Me pregunto si ahora - dijo él -
- Después de muertos - aclaró ella - ¿el miedo nos dejará...?
- Calla - dijo él -

Por: Gladys