AUTOVIA

Desde el último puesto del autobús sólo alcanza a ver un pie demasiado blanco, con el dedo gordo exageradamente grande, en comparación a los demás que parecen atrofiados por el uso excesivo de zapatos terminados en punta. ¡Como nos torturamos las mujeres!

La uña está pintada de marrón oscuro y el esmalte está descascarillado. Una buena pedicura le hace falta.

Ya no.

La cubren con un paño blanco y se la llevan en una ambulancia.

El cuello le duele a causa del esfuerzo por mirar hacía atrás. La sirena de la ambulancia la aturde y la marea un poco. Nunca le ha gustado estar cerca de nada que evoque un hospital.

¿A dónde iba?

No lo recuerda. Sólo sabe que se le perdió un zapato en las prisas por  bajarse del autobús y el grito de un hombre advirtiéndole del otro carro que…

Por: Gladys