
Gracias a su artefacto infalible detecta los mínimos suspiros, desliza su mirada por los altibajos que forman las uniones entre las palabras, camina por los pasillos naturales y espontáneos de la narración, se tropieza con las particularidades léxicas del autor y ve entre los intersticios lineales, entre las arrugas de las frases el enigma del libro.
Por: Gladys
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