27 de Febrero, 2007, 15:27: ÁgataUn libro para ti

En un recipiente ponemos la cultura milenaria del lejano oriente, luego agregamos una porción de esencia de la cultura occidental. Agitamos fuertemente y ¿qué resulta?
Nada más y nada menos que una literatura inteligente, pausada, profunda por momentos pero que sabe elevarse de vez en cuando para dejarnos respirar. Así es la producción de Kazuo Ishiguro, un escritor nacido en Nagasaki pero residente en Inglaterra desde la infancia, y es esa literatura de la cotidianidad más profunda la que lo ha colocado en un lugar privilegiado del mundo literario obteniendo premios tan importantes como el Whitebread, el Winifred Holtby Memorial y el Booker en Gran Bretaña.

Entre sus novelas más conocidas tenemos Pálida luz en las colinas, Un artista del mundo flotante y Los restos del día. Y es precisamente de esta última de la que quiero darles algunas pinceladas a los amigos blogueros de caelanoche.
Los restos del día es una novela protagonizada por un mayordomo, quien después de trabajar 35 años para un Lord Inglés se enfrenta a un nuevo patrón, un ciudadano norteaméricano, quien le da unos días de vacaciones y durante los cuales, nuestro mayordomo emprende un viaje en coche por los paisajes nunca contemplados de Inglaterra. En este viaje los recuerdos inundan su memoria, los personajes a la vera del camino le ayudan a armar en su puzzle cerebral algo que nadie puede definir exactamente pero que intuye, es la dignidad.
Los restos del día es una novela cotidiana, tranquila, en la que las palabras van formando un claroscuro entre diversión y tristeza que va penetrando en nuestras conciencias.
Por: Ágata

27 de Febrero, 2007, 15:17: GladysGeneral


Cupido apoyó su arco contra la columna con desaliento, se sentía extenuado, sin aliento para seguir, sintiendo cada vez con mayor fuerza una lasitud insoportable en todo su cuerpo mientras se apoyaba él también contra la fría superficie de mármol.

Sintió un agradable frescor muy cerca de sus alas, luego fue pegando el resto de su cuerpo para finalmente dejarse escurrir, pensando sólo en yacer ahí por toda la eternidad.

Al contacto de su cuerpo con el frío mármol del piso,  los músculos se relajaron, involuntariamente las piernas se extendieron y los brazos se abrieron en cruz para absorber toda la humedad de que fuera capaz. Su mente quedó igualmente suspendida en un territorio helado, donde montañas y montañas de nieve impedían ver el universo pero le daban una sensación de seguridad que hacía tiempo no sentía.  Y así, en medio de la nada, no era consciente de las consecuencias que traería para la humanidad su actitud, por primera vez en su vida había logrado no pensar, no ser, no sentir y era maravilloso, sin embargo, algo en su interior iba cobrando fuerza, era como un hilito de luz que empezó a retorcerse en su vientre y que poco a poco iba avanzando rebelándose como una gran luminosidad que empezaba a calentarle todos los órganos interiores, hasta aquellos compartimientos donde guardaba la razón, la inteligencia, los sentidos, los afectos y las sensaciones hasta que llegó a su cerebro y éste a su vez impulsó a sus músculos para iniciar la acción. Inmediatamente su cuerpo despertó, se irguió, tomó su arco, las flechas y empezó a correr como un desesperado lamentándose de la inutilidad de esos dos apéndices que llamaban alas, pues en aquellos momentos era como si hubieran adquirido vida propia y se negaran a participar en aquello que él iba a hacer.

Corrió todo el día y toda la noche, atravesó desiertos helados, mares embravecidos, ríos caudalosos, escaló las montañas más altas del universo, perforó las selvas más inexpugnables y estuvo a punto de acabar asado en el desierto inmenso, pero no se detenía, al contrario cada vez su urgencia era mayor por llegar, por acometer su tarea, no se podía permitir el lujo del desfallecimiento, tenía que estar lucido para el momento culminante, pero este parecía siempre estar a un palmo de sus regordetas manos. La memoria empezó a fallarle, ya no podía recordar cuanto tiempo había pasado desde que empezó a correr, pero esa consciencia no lo detenía, algo en su interior le aseguraba que una vez cumplido el objetivo, se inmovilizaría  espontáneamente, sin embargo el dolor en su espalda empezaba a ser agudo, los apéndices parecían a punto de quebrarse, en cualquier momento sus alas se desprenderían del cuerpo, pero no podía hacer nada, no podía detenerse para examinar el estado en que se hallaban o asegurarlas de alguna manera; era como si no le importaran.

La veinteava noche ¿o día? notó que su cuerpo empezaba a correr a un ritmo más lento, sus piernas trazaban un ángulo un poco más agudo sobre la tierra en que posaba sus pies y la alegría de la inminencia empezó a invadirlo. Sí, el final se acercaba, por fin acabaría con todo, sin embargo el paisaje ante sus ojos era confuso; un enorme cráter empezó a cobrar forma, el resplandor que cubría su parte superior se hacía cada vez más cercano, pero a medida que sus pies avanzaban, la luz se iba tornando amarilla, cálida, casi como de fantasía para dejar ver en su centro una gran bola de fuego.

A su alrededor la tierra aparecía negra,  y a medida que su mirada ascendía, la negrura inmensa y absoluta derivaba en filosas estalagmitas de ónix. Su correr se convirtió en un trotecito lento, luego fue haciéndose más pausado hasta que se dio cuenta de que llevaba ya un buen rato caminando, pero aún sin detenerse completamente hasta que se encontró frente a frente con una gran roca, un enorme ídolo de piedra que parecía desafiar todas las leyes del universo.

Se detuvo a contemplarlo, la nuca le dolía al esforzarse por descubrir la cabeza de la esfinge pero sólo alcanzaba a divisar dos enormes agujeros iluminados por una luz naranja, que supuso, eran los ojos. Sus miradas se encontraron y en ese instante supo lo que tenía que hacer,  tomó su arco, escogió cuidadosamente sus flechas y apuntó al ídolo sin fijarse mucho en el lugar donde debían clavarse sus flechas, en eso no pensaba, únicamente sus manos obedecían, tomaban la flecha y disparaban, luego otra, otra y otra, parecía que tenía un inmenso arsenal de ellas pues no acababan nunca y el ídolo seguía como si nada, hasta que alguna de ellas debió acertar en un lugar especifico y empezó a despedazarse, las rocas saltaban embravecidas y rodaban cuesta abajo, hasta que la luz se apagó.

Lo que ahora no entiende cupido es por qué tanta gente viene a verlo ahora que se ha convertido en piedra.

Por: Gladys


27 de Febrero, 2007, 15:00: Jimulminirelatos


Como siempre, aparecieron inesperadamente por la entrada sur del pueblo. Su presencia en aquel pueblo era muy habitual. En sus flamantes superdeportitos: Rey, Coleccionista, Militar y Hechicero hacían rugir los caballos de sus prolongaciones fálicas. El pueblo, atontado por el bramido de los motores y embobado por la apariencia de su artificial personalidad sale enajenado de emociones contradictorias a las calles, aclamándolos como la verdadera esencia de su existencia. Amparados por el plan que ha  minuciosamente ideado y estructurado en secreto por ellos, como si se tratara del libreto de una mala obra teatral. El Ojo Amigo, que todo lo ve se hace eco de tamaña noticia, anunciándolo a los cuatro vientos. Con gran pompa y boato llegan a la majestuosa sala, desde la cual, aleccionaran a la muchedumbre que será guiada a conveniencia de sus propios intereses, siendo totalmente contrarios al bien común.

Al tiempo, una minoría de aguafiestas, manifiestan su estado de escepticismo, demostrando con hechos que la destrucción del pueblo es inminente, al tiempo que provocan la ira de la muchedumbre. “Las grandes ocasiones no se han hecho para ser destrozadas por cuatro enemigos iletrados del Sistema”, aclama la mayoría. Pero en este caso los “iletrados”, desgraciadamente llevan la razón. La resaca de esa fiesta, será la mecha que provoque el estallido del Caos y el desastre.

 

Por: Jimul


27 de Febrero, 2007, 14:49: SelváticaAlaprima


En la piscina nacen papeles mojados
periódicos empapados de noticias.
Algo se me perdió
¿Una residencia para mayores?
Suplico a una amiga que me ayude
a buscar casa.
No me oye.
Nadie me oye.
Llueve.
La piscina se desborda,
las calles se inundan
El movil se fue al fondo
Las noticias emergen,
las letras se desunen deshaciendo las noticias
El agua de la piscina se va por el desagüe
con ella las letras.

Por: Selvática
22 de Febrero, 2007, 10:22: NofretAlaprima


Sueño
Escribí este texto siguiendo una propuesta. Se trataba de relatar sueños verdaderos desde la visión onírica, es decir, sin intentar explicar el absurdo.

 

Espero el micro junto a la ruta, es un día precioso y tengo mi valija lista: es una canasta de mimbre, con libros de la escuela y frutas. Ahí viene el micro, enorme, con un cartelito en el frente “Mar del Plata” ¡Qué alegría! Hace años que no voy al mar.
María Elena, mi amiga de la infancia, está conmigo. Y trajo al nene, le cabe bien en la cartera. Mi prima Diana también está, no la había visto, la quiero saludar, pero no me mira.
Subimos al micro, me quiero sentar con María Elena, pero otra mujer se sentó con ella. ¡Carajo! Me siento atrás.
-¿Me tenés el nene? Me lo pasa por entre los asientos, es muy flaquito. Pero tiene un vestidito: es una nena. Me busca el pecho, María Elena me mira ¡Ay, Dios! Me tapo como puedo, pero este vestido de cuando tenía nueve años me deja todo al aire.
-Creo que tiene hambre- le digo, con una sonrisota culpable, y se la alcanzo. 
-Tenélo, si tengo otro.
-¡¿Me lo das?!
-Sí, nena ¡Si tengo media docena!
¡Me lo regaló! ¡Tengo un bebé! El corazón se me agranda tanto que se me va a salir del pecho. Ahora sí le puedo dar, ya no queda mal, soy la madre, pero me parece que no tengo leche. Creo que tengo una mamadera en la canasta. No, sólo frutas y pescados. Pero no es tan chiquita, ya puede comer. Le doy una banana. Es un monito. Me empiezo a deprimir ¡Yo quería un bebé! Pero es una dulzura, y me habla. Lo acuno. Mi prima se sienta al lado mío. Le muestro mi nena, orgullosa.
-¿La viste?- es una nena otra vez, pero está un poco rígida, tiene las piernas duras.
-Yo también quería uno- dice mi prima, y empieza a llorar. La abrazo. Las dos lloramos.
Le doy más banana a mi nena, pero no le puedo abrir la boca. La acuno. Se le van los ojos para atrás, y se le sale un brazo. Intento ponérselo de nuevo, no puedo, así que lo guardo en la canasta para implantárselo, necesitaría hielo para conservarlo. Se le sale la cabeza. Es una muñeca. El corazón se me vuelve a encoger. La tiro al piso, ahora es un pájaro muerto, me da un poco de impresión.
-Yo tampoco tengo, era una muñeca- intento abrazarme a mi prima para seguir llorando, pero se levanta y se va para adelante. Se va a bajar.
-¿Adónde vas?- le grito
-¿Adónde va a ser?- y me sonríe ¡Entonces es cierto! La quiero alcanzar, pero tropiezo con la gente que duerme en el pasillo. Se quejan, protestan. Les digo las peores groserías que se me ocurren, a uno lo pateo a propósito. Mi prima se baja, le digo al chofer que espere, pero me insulta y arranca. Me tiro del micro. Se va a toda velocidad, chirriando ¡Carajo! ¡Yo quería ir a Mar del Plata! Pero hay unos nubarrones horribles, así no vale la pena ir al mar, menos mal que me bajé. Mi prima va muy rápido ¿No me puede esperar? Se ve que estuvo lloviendo mucho, está todo empantanado. Estos charquitos son más profundos de lo que parecía, el agua me llega a las rodillas. Ahora me llega a la cadera, me estoy hundiendo.
-¡Dianaaaaaaaa!- mi prima se ríe desde lejos -¡No sé nadar, tarada!- me da la mano, pero no tiene fuerza, no me puede sacar, mejor salgo sola ¡Uf!
-Vamos por la tierra, yo al agua no me meto más.
-¿Vamos a la casa de la tía Mina?- me dice con picardía.
-¿Pero la tía Mina todavía vive?
-¡No!
-¡Jaaaaaaaaa!-nos matamos de risa. Me agarra de la mano. Vamos a los saltitos. Estoy contenta, aunque el cielo tan gris me oprime un poco.
-¿Y vos?- le pregunto. No me contesta, no sé cómo decirle ¿Y si no sabe nada?
Mira para adelante. Le veo los ojos. Sí sabe. Me quiero asegurar. Le pregunto más directo:
-¿Vos sabés lo que te pasó?
-Más vale.
-¿Y?
-Y ¿qué?- se está enojando, mejor me callo.
Veo la casita, vamos corriendo, yo corro más rápido, casi no toco el suelo. Menos mal, este pantano me da miedo. Golpeo la puerta. Caroline me abre, veo a Charles sentado a la mesa, fumando una pipa y leyendo el diario. Laura también está a la mesa y me sonríe. Les digo que me caí al agua. Caroline me hace entrar, me arropa con una cobija y me acuesta en la cama. Se va para la cocina, me dejó sola, y me está costando respirar. Me miro el pecho, la carne se me hunde entre las costillas cuando inspiro. No me quiero morir así ¡No me quiero asfixiar! Me da pánico. Quiero llamar a Caroline, pero no me sale la voz. Me arrastro hasta el comedor, pero no me hacen caso.
-¿Qué hacés en el piso?- Laura me mira risueña, le causo gracia.
-Laura, ayudáme- me doy cuenta de que no es Laura Ingalls, es una actriz, son todos actores. Seré tarada. Intento disimular:
-Te digo Laura porque no me acuerdo tu nombre... - parece que estoy mejor, ya respiro bien, aunque tengo un agujero en el pecho, por ahí me entra el aire. Respiro hondo. La ventana está abierta, y salgo volando.
-¡Chaaaaaau!- los saludo, me responden agitando las manos. Son tan amorosos.
Me encanta volar, me dejo llevar por el viento, aleteo para tomar más velocidad ¡La capilla de mi escuela! Bajo en el medio del patio, la hermana Dora viene corriendo a recibirme, se le cae el velo, y el pelo le llega hasta el piso, le arrastra.
-¡Recalde!- me dice con cariño.
-¡Qué pelo, hermana!
-Es que tenemos prohibido cortárnoslo.
María Elena está ahí con el nene. Claro, con ella es de verdad. Le pregunto por mi prima, y me dice que está en el confesionario. Entro y me siento en el pupitre de al lado.
-¿Querés dejarle algo dicho a tu viejo?- le pregunto. Le haría bien a mi tío, pobre.
-¿Viste que era cierto?- me dice. Me siento feliz ¡Era cierto! La hermana Dora se asoma y me reta con el dedo.
-¿Viste que nosotras te decíamos, Recalde?
-Sí, hermana- y se me agranda el corazón de nuevo- Le voy a decir a mi tío, se va a poner tan contento...
-¡Qué le vas a decir, si vos también estás muerta, gil!- mi prima se ríe, como siempre. No sé si creerle. Salgo afuera y levanto vuelo. Sí, estoy muerta. Floto, aleteo, avanzo a zancadas. Había vida, después de todo. Me envuelve una sensación de plenitud, me desborda. Ya es de noche, y veo las luces de la ciudad brillando debajo de mí ¿Y si intento llegar a Mar del Plata? No, quiero volver a la escuela. Mi vestido flamea con el viento y se me adhiere, etéreo. Me siento mujer, me siento joven, fuerte. Tengo brazos poderosos, con cada aletazo avanzo varias cuadras. Soy toda vitalidad, energía pura.
¿Qué...? ¿Qué es eso....? ¡Bajen ese ruido, me está dejando sorda! ¡Es un tango a todo volumen! ¡No lo aguanto! ¡Bastaaaaaaaaaa! Le pego manotazos ¿A qué? Al radio-reloj. Me revuelvo, me tapo con la sábana, quiero volver, quiero que sea cierto. Quiero que todo sea cierto. Quiero volar. No puedo. Se me abren los ojos. Carajo. Me desperté.

Por: Nofret

20 de Febrero, 2007, 15:03: Gladysminirelatos


¿Cuántos años guardas en tus entrañas?
Qué halito te insufla de amor la existencia y te da el valor de permanecer inmutable a pesar de los ataques de los remolinos furiosos, de la voraz curiosidad de los peces carnívoros; de los diluvios ancestrales. ¿Quién iba a decir que terminarías aterrada temblando en la palma de mi mano? Imagino que alguien te contó que los humanos tenemos la fea costumbre de destruir lo que amamos.

 Por: Gladys


18 de Febrero, 2007, 14:14: PitufaGeneral


Hoy no me iré, quizás mañana vaya

El sol no asoma, tan solo se insinúa
El estridente gallo anuncia su llegada
El pueblo duerme, Álora calla,
Mi amor adormecido me retiene

Yo no he nacido aquí, pero instalé mi casa.
El mar me espera, no lejos del castillo
Antiguo Camposanto en la colina,
Silueta triste, mora, cuelga de mi ventana

Tanto pasado, tanta gallardía...
El Hado caprichoso me trajo a este paraje
Los lunes bulliciosos, el mercadillo avanza
Llenan la plaza baja, la de la Despedía,

Los mercaderes, frutas, verduras
Zapatos y camisas, algo de artesanía.
Yo no escogí el lugar, mas no me siento extraña.
Arriba en la colina, en la falda del Hacho
Está el colegio, transcurre mi mañana
Entre lecciones, libros y pizarras
Armada con mi tiza y mi sonrisa.
 
Los ojos de estos niños me retienen, trenzan mi alma.
Valle de naranjales y limones
Reino del Guadalhorce que agoniza
Ebrio el aire de azahar, con los calores
Tiñendo el verde campo de cenizas.


Hoy no me iré, quizás mañana vaya...      
Por:  Mª Teresa Cobos 15-2-07


16 de Febrero, 2007, 10:54: La direcciónGeneral



       JUAREZ: CIUDAD DEL SILENCIO

Desde hace varios años se tienen noticias de las desapariciones y asesinatos de mujeres en ciudad Juarez, se han publicado reportajes, se ha denunciado, se han hecho amagos de investigaciones que se pierden en los laberintos de esa justicia entre comillas que campea impune por nuestra América Látina, y sin embargo nada pasa. Los asesinatos continuan, las madres siguen con el alma entre los dientes mientras esperan cada día el regreso de sus hijas, y eso las que tienen tal suerte, porque las otras, las que esperan una noche y otra noche, un mes y otro mes, un año y otro año, hasta que de un momento a otro aparecen unas fosas comunes y entonces ya solo piensa en encontrar los huesos de su hija para tener el mísero consuelo de enterrarlos en un lugar donde se pueda arrodillar a llorar su destino, su triste destino.
Los demás, los que sabemos qué está pasando en ciudad Juarez nos contentamos con expresar nuestra indignación a sabiendas de la impotencia y la inutilidad de nuestra voz. Algunos llaman a los periodicos, otros envian mensajes a organizaciones internacionales o esperan que alguien famoso hable de ello a ver si le hacen caso.  Mientras, las mujeres siguen desapareciendo. Ahora salta a la palestra Jennifer López interpretando el papel de una periodista estadoudinense en la pelicula presentada en la Berlinale: "Ciudad del silencio".
¿Pasará algo? ¿Tomará cartas en el asunto la comunidad internacional o preferirá mirar hacía otro lado?
Me inclino, con mi pesimismo acostumbrado que pasará esto último, es más fácil girar la cabeza o declarar como dice la misma actriz:- "Yo no sabía nada del caso, nunca había oído hablar de ello, pero al leer el guión vi que debía hacer algo, aportar mi contribución".
En qué mundo ha vivido la actriz los últimos diez años, cuando se empezó a tener noticias de la primera desaparición denunciada.
"Uno no puede quedarse cruzado de brazos y volver a la rutina sin más, había que hablar de ello", hizo hincapié López, principal protagonista de la película incluida en la sección a competición de la Berlinale y por la cual recibió hoy el premio Artistas por los Derechos Humanos, que concede Amnistía Internacional.      
Espero que su vestido negro con escote trapecio su collar de brillantes, hagan algo más que acaparar los flashes de los fotógrafos enfocados en su cuerpo y los periodistas se animen a enfilar sus cámaras y computadores sobre el árido terreno de las fosas comunes en aquella ciudad del silencio.
O dejen sus grabadoras abiertas para escuchar lo que dice su director: "Primero hablaban de trescientas, luego de cuatrocientas, de 450, finalmente sabremos que serán más de 4.000", explicó el director, para añadir que "todo empezó con la entrada en funcionamiento" de las maquiladoras.
Las maquiladoras son las factorías de ensamblaje instaladas a lo largo de la frontera mexicana en virtud del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que emplean a gran número de trabajadoras.
Desde 1993, cientos de ellas han sido asesinadas y sus cadáveres aparecieron enterrados.
Según Nava, el objetivo del film es "denunciar unos crímenes que las autoridades estadounidenses y mexicanas quisieran silenciar" y para los que se han barajado múltiples hipótesis -desde crímenes organizados a asesinatos rituales-, pero hasta ahora no hubo investigaciones a fondo.
Nava insistió en que el compromiso con la denuncia de esos crímenes no es únicamente suyo o de su actriz, "aunque sin Jennifer López no habría película", porque su presencia diluyó problemas de financiación. El equipo entero compartió su convicción, "empezando por Antonio", explicó
Nava, que además de con el dúo de lujo del actor español Antonio Banderas y la actriz estadounidense llegó a la Berlinale con Maya Zapata, quien interpreta a una muchacha mexicana que sobrevive casi por milagro a una de esas agresiones.
También estuvo ahí el bonaerense Juan Diego Botto -a quien corresponde la única escena de amor del film-, la productora Bárbara Martínez Jitner y una de las personas que mejor conocen el caso, Norma Andrade, cuya hija fue asesinada en 2001.
Andrade es una de las fundadoras de Nuestras Hijas de Regreso a Casa, asociación que agrupa a familiares de las víctimas de los asesinatos de Ciudad Juárez y galardonada el pasado enero con el III premio internacional Abogados de Atocha, que otorga el Gobierno de Castilla-La Mancha.

"Por favor, no se callen, escriban. Escriban hoy, esta tarde, pero pregunten también en ocho días qué pasa en Ciudad Juárez", clamó Andrade, quien hizo una emotiva denuncia tanto de las amenazas que ella ha sufrido como de los obstáculos interpuestos por las autoridades políticas y judiciales de su país para investigar.
"Nuestro único apoyo ha sido la presión internacional", explicó Andrade con lágrimas en los ojos y portando un retrato de su hija Alejandra con la palabra "justicia" escrita en él.
"La verdad es mucho más dura que el film", aseguró.

Por eso, desde aqui nos unimos a las voces que vienen gritando desde hace casi diez años por las mujeres desaparecidas de Ciudad Juarez.

La Dirección



    


           


14 de Febrero, 2007, 15:04: GladysGeneral


- Señora, el comedor quedó listo ¿Se le ofrece algo más?

- No, mija, gracias.

- Entonces hasta mañana.

- Quizás.

La empleada salió sin escuchar las últimas palabras de la dueña de casa, tomó su cartera, se alisó con la palma de las manos el cabello ya canoso y dio un ultimo vistazo a las mejillas en el espejo del pasillo; mientras manipulaba con la llave en la cerradura, su otra mano hurgaba en el bolso en busca de esa muestra gratis de perfume que le había regalado la señora Gisela. Es verdad que ya le quedaba poco, pero esa noche era el cumpleaños de su patrona y de paso, algo le caería a ella también, a lo mejor este año tenía suerte y volvía a quedarse con la colección de muestras gratis de perfume que le daban a la señora en la elegante tienda de cosméticos. – cruzó los dedos en señal de buena suerte y se encaminó a la parada del bus –.

     A las ocho en punto de la noche el comedor se iluminó y Gisela, que hacía de anfitriona dio la bienvenida a sus invitados.

-  Durante años – dijo susurrante Gisela a sus hermanos – hemos disfrutado del placer de nuestras largas y profundas conversaciones, sin embargo esta noche, me temo que la brevedad se impone ya que como saben, no disponemos de mucho tiempo.
Perfectamente dijeron casi a coro los hermanos.

-  Empiezo yo si nadie tiene inconveniente – dijo Gema, la mayor,mientras sus ojos inspeccionaban los rostros en busca de alguna señal. Al percibir su tácita aprobación, se miró por un momento las uñas y luego habló con voz suave - No se rían de mi, por lo menos hasta el final – les advirtió – pero yo durante años creí que era la barbi. Sí, hasta que el rostro se me llenó de granos.

  -  Aquel debió de ser el absurdo e inútil tiempo de la pubertad – dijo Gloria - no saben el alivio que siento ahora. Por aquella época, recuerdo que tenía cierta disposición a estar en el sitio equivocado y eso me causaba verdadero espanto; nunca les conté la de veces que sorprendí a mi padre detrás de las puertas gimiendo como un condenado mientras manipulaba su pene.

    -   ¡Dios mío! Eso debió ser obsceno para una niña – dijo Gabriel – sin embargo, eso no es nada comparado con la primera vez que la carne se me desaforó entre las piernas, se levantaba y sobresalía como tentáculo furioso y  yo no sabía como doblegarlo, porque además dolía horriblemente si intentaba ocultarlo. ¿qué pasa? Lo de no reírse vale para todas las intervenciones ¿de acuerdo?

    -  Esta bien, - dijo Germán – pero es que no... ya, ya, espera, - y su risa estalló en medio del comedor como un trueno, risa a la que se sumaron las demás, incluso la del causante de tanta hilaridad que de un momento a otro se unió a sus hermanos mientras los ojos se le llenaban de lágrimas y en medio de todos esos gorgojeos una especie de hipido estridente, salió de la garganta de Galatea, lo que hizo que todos los demás se sintieran a punto de reventar -

    -   Ay, yo creía que ya habías dejado de reírte así – dijo Gilberto – Dios mío lo que nos hemos divertido con esos jiiiiiiiiiiii hi entrecortados, si parece que te estuvieras ahogando.  

    -    ¡Qué buena idea has tenido Gisela! – dijo Giovanni – pero me temo que en cualquier momento nuestros polvorientos hue...

    -No tienes que ser tan gráfico repuso ésta, podrías añadir tu también algo de tu sopera personal.

    -  La verdad es que siempre fui un aburrido – dijo Giovanni – bueno, más bien diría que un ser triste, siempre con un globo en el estómago a punto de estallar, quejumbroso, y un tanto masoca.

    -    Vaya, nunca lo creí – añadió Gilberto – pero ¡ah! Un momento – se detuvo prevenido – buen intento pero no te vale, ¿verdad que no?

    -  No, se nos agota el tiempo y no lo vamos a perder de esa manera tan aburrida – dijo Gisela –

    -   Lo tengo, casi gritó Galatea, ¡ésta vez gano yo! Imagínense que hasta los veinte años creía que hacer el amor consistía en besarse apasionadamente y después de algunos segundos todo se quedaba negro y éramos reemplazados por los comerciales de la tele.

     ¡Por Dios! – exclamaron todos los presentes mientras una corriente de aire entraba violentamente al abrirse de repente la puerta.
    Perdón señora Gisela, pero es que me olvide de... Señora...  ¿dónde está  señora? ¿dónde sus invitados? ¿será que no vino nadie a cenar? – se preguntaba la empleada mientras su mirada, al mismo tiempo que sus pasos, recorrían el comedor descubriendo solamente ocho soperas de porcelana fina dispuestas sobre la mesa.

    Lentamente se acercó y fue destapando una a una todas las soperas y descubrió que contenían una buena cantidad de cenizas grises.

Por: Gladys

 Cuento publicado en la antología
LETRAS Y VOCES 2006-
Narradores Vol. 2
Proyecto Literario de Editorial
Nuevo Ser.
Buenos Aires - Argentina


 

14 de Febrero, 2007, 14:29: La direcciónHablando de...



Rueda la Berlinale
con un filme dedicado
al icono de la 'Chanson',
Edith Piaf

La Berlinale cumple su cita anual, y esta vez abre boca con un filme dedicado al icono de la 'Chanson', Edith Piaf.'La môme. La vie en rose', es una película alrededor del universo de Edith Piaf que abrirá con sabor francés el desfile de 22 aspirantes a los Osos del Festival de Cine de Berlín.
Por la mullida alfombra roja de la Berlinale desfilarán: Marion Cotillard, la actriz que da vida al icono de la 'Chanson', la mujer de aspecto frágil y voz de oro que inaugurará el festival; Cate Blanchet, Robert de Niro, Angeline Jolie, Matt Damon, Clint Eastwood, Antonio Banderas, Jennifer López, Sharon Stone y varios miembros de la factoría Depardieu, además del veterano director Arthur Penn, que recibirá un Oso de Oro de Honor.
A falta del gran papá Gérard, coprotagonista con Cotillard en la película de Olivier Dahan, está anunciada la visita de Julie y Guillaume Depardieu -ella, para 'Les Témoins', de André Techiné; él, para "Ne touchez pas la hache", de Jacques Rivette-.
Una cuarta película francesa, 'Angel', de Francois Ozon, cerrará la competición, el 17 de febrero, con otra emocional historia de mujer, una escritora de principios del siglo XX en Inglaterra.
EE.UU. apostará fuerte en la Berlinale y entre sus ases tenemos a Robert de Niro, director y actor en 'The good Shepherd', la historia del nacimiento de la CIA a través de un hombre que sí creía en su país.
'The good German', de Steven Soderbergh, traerá la historia del corresponsal de guerra estadounidense en el Berlín en ruinas de la Conferencia de Potsdam, interpretado por George Clooney y Blanchet.
'Goodbye Bafana', de Bille August, pondrá en escena a un Josepfh Fiennes en la piel del carcelero que durante veinte años vigiló a Nelson Mandela.
'Bordertown' hará de Jennifer López, junto a Banderas, una periodista estadounidense que investiga los crímenes de centenares de mujeres en Ciudad Juárez -México-. Y 'When a man falls in the Forest' pondrá a Sharon Stone en el papel de mujer atormentada.
SURAMERICA PRESENTE
El actor argentino Julio Chávez ofrecerá otro recital interpretativo en 'El otro', de Ariel Rotter, con su personaje de hombre maduro en crisis que asume una identidad ajena, tras el magnífico 'El custodio' que en 2006 le hizo llevarse el Premio Alfred Bauer.
La brasileña 'O ano em que meus país saíram de férias', de Cao Hamburger, narrará la historia de un niño de 12 años cuyos padres se ven forzados por la dictadura a irse de "vacaciones", en los 70. Una historia emotiva, en un Brasil ilusionado con la 'Copa do Mondo'.
Y habrá asimismo dos presencias destacadas de Cuba: 'Madrigal', de Fernando Pérez, también en Berlinale Special, y los documentales 'Cuban Memories: Fidel cuenta el Che' y 'Cuban Memories: Un día con Fidel', ambos de 1987, en el homenaje al italiano Gianni Milà.

Dieter Kosslick, director de la Berlinale, ha buscado la cuadratura perfecta entre el 'glamour' y las historias potentes, con menos cine alemán que de costumbre, sólo dos películas, 'Yella', de Christian Petzold, y 'Die Faelscher', de Stefan Ruzowitzky.
El resto de 22 concursantes, ilustrativos de la voluntad de equilibrar la balanza entre cinematografías, lo forman la israelí 'Beaufort', la británica 'Hallam Foe', la italiana 'Memoria di me', la co'producción europea 'Irina Palm', cuatro producciones asiáticas y una checoslovaca.
La Berlinale arranca y Kosslick tiene ante sí una asignatura pendiente: quitarse el sambenito de 'Flopmacher' -"artífice de fiascos"- que le colgó esta semana 'Der Spiegel'. El semanario alude a los dos últimas películas que se llevaron el Oso de Oro, la serbia 'Grbavica', en 2006, y, sobre todo, la sudafricana
'U-carmen', en 2005, que luego no obtuvieron la menor resonancia en taquilla.
También se le achaca poco olfato para el cine anfitrión: es decir, no haber luchado el año pasado por tener en su Berlinale 'Das Leben der Anderen', aspirante a los Oscar.
A Kosslick se le imputa excesiva influencia sobre sus jurados. El de este año lo preside Paul Schrader, de quien se exhibe fuera de concurso 'The Walker', y tendrá entre sus miembros al actor mexicano Gael García Bernal.
Antonio Banderas estará en la Berlinale como director de 'El camino de los ingleses', en Panorama, donde asimismo se proyectará 'Invisibles', firmado por Isabel Coixet, Fernando León de Aranoa, Mariano Barroso y Javier Corcuera, junto al alemán Wim Wenders.
Berlinale Special incluirá la producción italiano-española 'La masseria della allodole', de los hermanos Paolo y Vittorio Taviani, con Paz Vega y Angela Molina, centrada en el genocidio armenio.



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