JUAREZ: CIUDAD DEL SILENCIO

Desde hace varios años se tienen noticias de las desapariciones y asesinatos de mujeres en ciudad Juarez, se han publicado reportajes, se ha denunciado, se han hecho amagos de investigaciones que se pierden en los laberintos de esa justicia entre comillas que campea impune por nuestra América Látina, y sin embargo nada pasa. Los asesinatos continuan, las madres siguen con el alma entre los dientes mientras esperan cada día el regreso de sus hijas, y eso las que tienen tal suerte, porque las otras, las que esperan una noche y otra noche, un mes y otro mes, un año y otro año, hasta que de un momento a otro aparecen unas fosas comunes y entonces ya solo piensa en encontrar los huesos de su hija para tener el mísero consuelo de enterrarlos en un lugar donde se pueda arrodillar a llorar su destino, su triste destino.
Los demás, los que sabemos qué está pasando en ciudad Juarez nos contentamos con expresar nuestra indignación a sabiendas de la impotencia y la inutilidad de nuestra voz. Algunos llaman a los periodicos, otros envian mensajes a organizaciones internacionales o esperan que alguien famoso hable de ello a ver si le hacen caso.  Mientras, las mujeres siguen desapareciendo. Ahora salta a la palestra Jennifer López interpretando el papel de una periodista estadoudinense en la pelicula presentada en la Berlinale: "Ciudad del silencio".
¿Pasará algo? ¿Tomará cartas en el asunto la comunidad internacional o preferirá mirar hacía otro lado?
Me inclino, con mi pesimismo acostumbrado que pasará esto último, es más fácil girar la cabeza o declarar como dice la misma actriz:- "Yo no sabía nada del caso, nunca había oído hablar de ello, pero al leer el guión vi que debía hacer algo, aportar mi contribución".
En qué mundo ha vivido la actriz los últimos diez años, cuando se empezó a tener noticias de la primera desaparición denunciada.
"Uno no puede quedarse cruzado de brazos y volver a la rutina sin más, había que hablar de ello", hizo hincapié López, principal protagonista de la película incluida en la sección a competición de la Berlinale y por la cual recibió hoy el premio Artistas por los Derechos Humanos, que concede Amnistía Internacional.      
Espero que su vestido negro con escote trapecio su collar de brillantes, hagan algo más que acaparar los flashes de los fotógrafos enfocados en su cuerpo y los periodistas se animen a enfilar sus cámaras y computadores sobre el árido terreno de las fosas comunes en aquella ciudad del silencio.
O dejen sus grabadoras abiertas para escuchar lo que dice su director: "Primero hablaban de trescientas, luego de cuatrocientas, de 450, finalmente sabremos que serán más de 4.000", explicó el director, para añadir que "todo empezó con la entrada en funcionamiento" de las maquiladoras.
Las maquiladoras son las factorías de ensamblaje instaladas a lo largo de la frontera mexicana en virtud del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que emplean a gran número de trabajadoras.
Desde 1993, cientos de ellas han sido asesinadas y sus cadáveres aparecieron enterrados.
Según Nava, el objetivo del film es "denunciar unos crímenes que las autoridades estadounidenses y mexicanas quisieran silenciar" y para los que se han barajado múltiples hipótesis -desde crímenes organizados a asesinatos rituales-, pero hasta ahora no hubo investigaciones a fondo.
Nava insistió en que el compromiso con la denuncia de esos crímenes no es únicamente suyo o de su actriz, "aunque sin Jennifer López no habría película", porque su presencia diluyó problemas de financiación. El equipo entero compartió su convicción, "empezando por Antonio", explicó
Nava, que además de con el dúo de lujo del actor español Antonio Banderas y la actriz estadounidense llegó a la Berlinale con Maya Zapata, quien interpreta a una muchacha mexicana que sobrevive casi por milagro a una de esas agresiones.
También estuvo ahí el bonaerense Juan Diego Botto -a quien corresponde la única escena de amor del film-, la productora Bárbara Martínez Jitner y una de las personas que mejor conocen el caso, Norma Andrade, cuya hija fue asesinada en 2001.
Andrade es una de las fundadoras de Nuestras Hijas de Regreso a Casa, asociación que agrupa a familiares de las víctimas de los asesinatos de Ciudad Juárez y galardonada el pasado enero con el III premio internacional Abogados de Atocha, que otorga el Gobierno de Castilla-La Mancha.

"Por favor, no se callen, escriban. Escriban hoy, esta tarde, pero pregunten también en ocho días qué pasa en Ciudad Juárez", clamó Andrade, quien hizo una emotiva denuncia tanto de las amenazas que ella ha sufrido como de los obstáculos interpuestos por las autoridades políticas y judiciales de su país para investigar.
"Nuestro único apoyo ha sido la presión internacional", explicó Andrade con lágrimas en los ojos y portando un retrato de su hija Alejandra con la palabra "justicia" escrita en él.
"La verdad es mucho más dura que el film", aseguró.

Por eso, desde aqui nos unimos a las voces que vienen gritando desde hace casi diez años por las mujeres desaparecidas de Ciudad Juarez.

La Dirección