cae la noche

...y las palabras emergen por los rincones de la ciudad...

Marzo del 2007


Cine

Publicado el 31 de Marzo, 2007, 11:17. en Hablando de....
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María Antonieta
Sofia Coppola

Ese paréntesis de la historia protagonizado por la delfina de Francia y que Sofia Coppola ha convertido en una película, es una burbuja de placer que todos deberíamos paladear muy lentamente, esa profusión de joyas. postres, vestidos refrescados en música de los 80 y salteados por dos jóvenes que no saben qué hacer ni en la cama ni con sus vidas, nos brindan dos horas de burbujeante irrealidad.
Ese es el sello de Sofia Coppola, una directora que tiene la magia de encontrar perlas entre los basureros de nuestras ciudades, así lo demuestran sus películas: Las vírgenes suicidas (200) y Lost in traslation (2003)
Por: Ágata

Antonio Lobo Antunes

Publicado el 31 de Marzo, 2007, 10:45. en Hablando de....
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La Cronica.
En un artículo publicado hoy 31 de marzo en el suplemento cultural del País, Babelia, encontramos una reflexión del escritor portugués Antonio Lobo Antunes, sobre las eternas preguntas que aún hoy, la humanidad no ha podido resolver, y eso que está bastante vieja y se supone sabia, ¿Quien soy?, ¿Por qué me siento diferente?, ¿Por qué yo?
Preguntas que, de tan manidas y repensadas ya no nos inquietan, pero creemos que de vez en cuando deberíamos volver los ojos hacía aquellas cosas que indolentemente dejamos atrás. Quizás nos sirvan para tener otra óptica del mundo. ¿Por qué no probar? Abra la portada del pais.com, busque el suplemento Babelia y navegue por la crónica PARA QUIEN ESCRIBIR.
Piense y luego nos cuenta, ¿vale?

La Dirección.

Antonio Lobo Antunes - Portugal, 1942
Escritor portugués nacido en Lisboa. Licenciado en Medicina y Psiquiatria, ha sido varias veces propuesto para el premio Nobel y es junto a José Saramago el escritor portugués mas traducido en el extranjero, especialmente en el Norte de Europa. Es autor entre otras obras de: Memoria de Elefante (1979), Fado Alejandrino (1983), Auto dos Danados (1985),Tratado de las pasiones del alma (1990), El orden natural de las cosas (1992), La muerte de Carlos Gardel (1994), Crónicas (1995), Manual de Inquisidores (1996), Esplendor de Portugal (1997), Exhortación a  los cocodrilos (2000) y ¿Qué haré mientras todo arde? (2002).

     

San NN

Publicado el 31 de Marzo, 2007, 10:21. en General.
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- Hace tiempo que no hacemos nada los viernes por la noche.

- Supongo que son los años que se nos echaron encima sin darnos cuenta.

- Yo antes, desde las tres de la tarde empezaba a sentir un desasosiego en el estómago y no se me calmaba hasta que no me tomaba la primera cerveza. ¿Te acuerdas de aquellas juergas? ¿De las caminatas en la madrugada?

- Yo hace tiempo decidí no recordar… es menos doloroso.

- No si a mi no me duele.

- Pero extrañas.

- Hombre pues si.

- Extrañar es un dolor encubierto.

- Quiero decir que no me entristece.

- Pero te pierdes en el pasado, te evades.

- ¿Y qué?

- Ya no tenemos nada que perder.

- Por perder que no sea, ya ni nombre tenemos.

- Y de dónde sacarían aquello de NN

- Ni Puta idea. Como no haya sido un error de funcionario, que al querer escribir SIN NOMBRE, por abreviar se equivocó y puso NN – No Nombre. ¿Porqué qué más pudo ser?

- Schits, por ahí viene alguien.

- Ya está, otro beato que quiere un milagrito.

- Joder, con lo tranquilitos que estábamos. Ahora nos entretendrá por lo menos dos horas sobándonos el cuerpo y susurrándonos una sarta de problemas con voz lastimera a ver si se nos ablanda el corazón.

- La semana pasada casi me vomito con una vieja que quería un amarre para su marido… casi le pongo en la mano un espejito y un estuche de cosméticos a ver si con eso se componía un poco.

- ¿Tan fea era?

- Fea no alcanza a describir el cúmulo de adversidades que tenía en esa cara.

- ¿Y usted qué hizo?

- Lo de las putas, cerré los ojos y me imaginé a Julia Roberts.

- Eso está bien. Cállese que ahí llega.

 

- Dónde estarán los nichos de esos dos que me dijo el compadrito, - se preguntaba Alirio mientras avanzaba con paso decidido por el cementerio abandonado - según las indicaciones eran cien pasos a la derecha del ángel de la entrada. Debe ser por aquí, en este muro. Ahora eran cuatro huecos de arriba para abajo empezando por la izquierda. Uno, dos, tres…cuatro – se frotó las manos que ya empezaban a chorrear de sudor – ¡sí! es aquí. Ahí están dos cuerpos NN, ahora si que se me hace el milagrito.

La cara que va poner Violetica cuando me vea llegar en mi flamante todo-terreno azul tocándole la pita desde la esquina, pa´que todo dios en la oficina sepa que al pobre mensajero le llegó la buena. Y después me la llevo a bailar a… no primero le compraré su buena pinta con joyitas de oro y todo, ya por la noche iremos a cenar a un restaurante de esos bien caros… o mejor nos vamos a ver el mar, si mejor darles con la puerta en la cara al jefe y a todos los empleados e irnos al mar, quedarnos en un hotelito cinco estrellas y tal –

 

Mientras la mente de Alirio ya saboreaba las mieles de la costa, sus manos torpes iban desatando una gruesa cobija de lana que había llevado para ocultar los cadáveres, lo único que tenía que hacer era llevárselos para su casa y al día siguiente muy tempranito iría donde el cura, le entregaría los cuerpos, les mandaba decir una misa, ojala la plata le alcanzara para una cancioncita…. es que el cura últimamente le ha dado por cobrar las canciones que pone en la iglesia, bueno – reflexionó – no importa, si hay que gastarse los ahorros en el funeral, pues se gastan y listo, hay que tomárselo como una inversión.

Así lo hizo, se cargó los cuerpos a la espalda, caminó hasta su casa y no durmió en toda la noche por temor a que de repente cobraran vida y se le escaparan, eso era lo de menos, también había que vigilarlos de los demás hombres del barrio que siempre estaban a la caza de cadáveres sin nombre para adoptarlos. Desde hace unos años para acá los muertos sin nombre habían reemplazado a los santos en eso de hacer milagros. Él mismo era testigo de primera fila, su primo Onofre se había encontrado uno, y a los tres días, después del entierro… ah lindo entierro le hizo… se le concedió el milagrito, se ganó el gordo de la lotería.

Alirio espantó el sueño, con sus propios sueños de grandeza, y cuando los ojos empezaban a obedecer a la naturaleza, él los forzaba a abrirse imaginando la cara de asombro y envidia de sus colegas de oficina, los ojos de Violeta cuando el lunes siguiente llegara en su todo-terreno, estacionara frente a la oficina, donde ella pudiera verlo bajarse del carro.  En esas divagaciones le llegó la mañana. Sin pensarlo dos veces, sin bañarse la cara ni tomarse el café cogió los dos cuerpos y se fue para la iglesia.

Todo salió como estaba previsto, ese cura era un mago para organizar tales eventos, había que ver la carita de felicidad de sus dos muertitos, digno trabajo el del embalsamador, y los trajes de paño inglés, la camisa de seda, las corbatas finísimas, claro, todo alquilado, pero daban el toque de distinción que Alirio deseaba. Y en la iglesia fue lo máximo, las flores, los cirios encendidos, el incienso, la música, si hasta parecía que se hubieran dado cita allí los mismísimos monjes de San Bautista salidos de su ancestral claustro.

¿Qué más podía pedir Alirio?- Pero Alirio ya no contestó más. Esa noche unas fiebres tropicales acabaron con su fé.

 

- ¿No crees que nos pasamos con el virus de las fiebres tropicales?

- Que va se lo merecía por pendejo. Por creer en tanta mariconada milagrosa. Es que este país anda en muletas.

- Si, - se rió el otro-

- Schisttt ahí viene otro… con este podríamos probar lo del…

- ¡Cállese carajo que ya se está arrodillando!

Por: Gladys

 


Tras el cristal...

Publicado el 28 de Marzo, 2007, 12:20. en minirelatos.
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Estoy en el prostíbulo universal. El hombre me deja mirar. Abro los ojos en esa urna de cristal. Veo lo que hacen las mujeres en sus cuartos con sus clientes.
Todos hacen los mismos movimientos mecánicos. Me aburro.

Por: Ágata

Histeria

Publicado el 28 de Marzo, 2007, 11:55. en Alaprima.
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Camino por una zona de la ciudad bastante oscura, no se ven coches, no hay luz pública, pasa a lo lejos un taxi, le hago la señal. No me recoge.
Tengo miedo. Se acerca una pareja. Voy llegando hasta ellos con la esperanza de que me protejan, camino a su lado. La pareja desaparece. Fondo negro. Me robaron todo.
Vuelve la luz y estoy ante una pared antigua, ¿siglo XIII? Tengo en mi mano un garrote de hierro. Golpeo un ídolo con toda mi rabia. El ídolo se desmorona, en vez de tierra cae agua.
Camino un poco, en una pared lateral hay dos fuentes de agua, deseo que el agua se desborde como una catarata y lo hace anegando al ídolo.
Ahora estoy en la calle, en mi ciudad, en la acera queda la esencia de la pareja que me robó, en su lugar encuentro los cuerpos de dos mendigos durmiendo a la intemperie. Me acerco y una fuerza nueva me nace en el pecho.
Soy una ganster de pelis viejas, mi voz sale ronca y poderosa de la garganta. Ellos tienen miedo. Mi voz resuena en la ciudad, mi cara debe estar roja y me siento ridícula, pero ellos se aterran ante mí. Yo domino la situación. He ganado. Le he ganado la batalla a esa pareja de mierda. Puedo con todo.

Por: Ágata.

Ceremonia

Publicado el 28 de Marzo, 2007, 11:45. en minirelatos.
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La ceremonia tuvo lugar en un punto indeterminado del espacio, realmente fue Caos, el oficiante del acto, quien lo escogió a su capricho.

Los contrayentes  se dieron cita en un lugar tan pequeño y frágil, que era una temeridad, siquiera idear una propuesta que saliese adelante.

     Y allí fueron las parejas. Por una parte los cónyuges Vida y Amor, cuyo aspecto era tan sencillo y diáfano que pareciera que no llevaban vestimenta alguna. De otro lado, Sumisión contraería enlace perpetuo con Poder, dejando tras de sí un rastro de ostentación, aparentando dominar el entorno que pisaban.

 Los padrinos a la doble ceremonia fueron Pasión y Cinismo, ambos hacían apuestas por el tiempo que duraría la fidelidad en estas parejas, cuchicheando y tonteando entre ellos sin ningún tipo de pudor, ante la mirada severa de Muerte, que actuaba de solemne Notaria, recogiendo fielmente segundo a segundo los hechos que allí se iban produciendo.

 Orden, el organizador del evento se mostraba orgulloso de que el complicado engranaje de la ceremonia se fuese desarrollando a las mil maravillas.

 Y en el preciso momento en que todo marchaba sobre ruedas, Caos decidió hacer la observación:

 Si alguien tiene alguna objeción que hacer a la unión de estos dos matrimonios, que hable ahora o que calle para siempre.

 Guerra, la invitada incómoda en la fiesta, quiso hacer su aportación, haciendo su particular comentario:

Creo que no debería celebrarse esta ceremonia, al menos hasta que no se aclarase la relación entre Vida y Poder. Sí, es que los vi el otro día en actitud cariñosa. ¿O no es verdad, Cinismo?

(Sabiendo la falsedad de tal hecho) Sí, yo los vi saliendo del mismo lugar, 3 horas después.

 Orden huyó cobardemente del lugar, ante el panorama que se avecinaba, Pasión intentaba inútilmente dar ánimos a Sumisión y Amor, que agonizaban en un rincón, consumiéndose en el dolor, mientras Vida luchaba por mantener la verdad aún a costa de su existencia.

 Totalmente inútil, Caos y Muerte, se habían hecho amos de la situación, haciendo rehén a Poder. La Lucha por el control se había desatado.

 

Por: Jimul Abdallah



El escape

Publicado el 26 de Marzo, 2007, 13:19. en General.
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Leaving a note that she hopes will say more

The Beatles, She’s leaving home

Today we escape

Radiohead,  Exit music (for a film)

Escape is never the safest place

Pearl Jam, Dissident

Andrea Camila estiró la mano y apagó el despertador. Fue un acto instantáneo. Primer timbre, mano que lo apaga. Sin embargo pensó que quizás había tardado demasiado y escuchó con atención pesimista pensando que no era la única que se había despertado. Pero ni en la casa ni en la calle había ruido. Se le hizo extraño haber dormido, considerando la expectativa, y pensó en que lo mejor habría sido ser raptada, que su salvador entrara por la ventana o algo así, pero ya los tiempos no dan para caballeros y dragones y, aunque vive en un buen barrio, su casa no es un castillo.

De todas maneras habría sido mejor si él entrara por la ventana y susurrara para despertarla y al menos ese día, el último día, la hubiera salvado del sonido del despertador. Estaba muy oscuro y Andrea Camila encendió la lámpara de la mesa de noche haciendo que el cuarto se llenara de ese amarillo puro que la luz artificial sólo puede lograr en la madrugada. Se frotó los ojos, un gesto inevitable, y siguió haciéndolo mientras caminaba hasta la ventana sobre la baldosa helada. La calle estaba completamente sola y la invadía la niebla que sube desde Ciudad Norte y a veces cubre la meseta antes de la madrugada. Andrea Camila esperaba al menos ver un celador o un repartidor de Vanguardia Liberal pero no había nadie. Nadie andaría por ahí con ese frío y esa niebla.

Clavadas con tachuelas en un corcho colgado en la pared hay varias fotos; la más grande es una de Fernando Barajas. Camila siempre pensó que en esa foto Fercho no se parecía a Fercho, pero la dejó colgada porque, de todas maneras, en esa foto Fercho se veía mejor de lo que era. Tantas veces Fercho llegó junto a su ventana como un caballero al rescate y le gritó “Tira el lazo” y ella tiraba un lazo por la ventana y se escapaba a veces hasta el día siguiente y luego entraba sin saludar y se encerraba en el cuarto, en ese mismo cuarto que ahora le parecía tan frío, y ponía música a todo volumen para no escuchar a su papá regañándola desde el primer piso. Andrea Camila siempre pensó, siempre tuvo por cierto, que un día se escaparía con Fercho y se irían por una carretera donde casi no había árboles y acamparían en el desierto. Andrea Camila pensó si estaría en una carretera al final del día y se contestó que la pregunta no tenía sentido, que uno nunca sabe dónde va a estar cuando termine el día. Uno no sabe si al día siguiente amanecerá bajo la misma niebla.

Fercho Barajas y Andrea Camila se conocieron en el colegio y se hicieron amigos porque cada vez que los sacaban de clase se iban a tomar tinto a la sala de profesores. A Fercho le perdonaron los piercings y los cigarros y a Andrea Camila la manía de fingir cólicos para no entrar al salón, pero el día en que de común acuerdo se negaron a ponerse la cruz en la frente el Miércoles de Ceniza los echaron con humillación pública y todo y ni siquiera el profesor Medina pudo interceder por ellos. Al final del día estaban celebrando su expulsión tomando cerveza en un andén y fumándose una caja completa de cigarros.

Por ejemplo, ese día ellos no sabían que iban a terminar en un andén. Camila caminó hasta el baño, abrió un poquito la llave (“el agua está helada”) y se limpió la cara. Irse siempre es triste así uno se quiera ir. Nunca había pensado dejarle una nota a su papá el día que se fuera, buscó un cuaderno y garrapateó una explicación. La dobló por la mitad y escribió “Papá” y pensó que hace mucho no escribía esa palabra y se sintió un poco como en preescolar. Por fin se había despertado del todo. Su morral estaba empacado desde la noche anterior. Abrió un poco la ventana. Hacía frío. Buscó un cigarro, lo encendió y pensó en que igual podría escaparse con el humo que salía por la ventana y se mezclaba con la neblina.

Uno puede escaparse con el humo de un cigarrillo…

La imagen de la televisión mostraba el cielo ennegrecido y luego uno de los muchos incendios de la ciudad durante los peores días de la guerra, pero el mensaje era optimista: habíamos ganado y la siguiente imagen mostraba un desfile donde, mezclados con los militares que copiaban el paso marcial que, también en la televisión, habían visto hacer al ejército ruso, pasaban mujeres disfrazadas de venados, leopardos y cazadores vestidos con chaleco verde; y luego el ruido que era el ruido de los aviones mezclados con la banda de guerra que tocaba un bambuco viejísimo y con los cañonazos que todavía se escuchaban y la campana, la campana de la noche anterior y la noche anterior a esa, la campana que le gana a todos los ruidos. Él sólo tenía tiempo para despertarse, saltar de la cama, mojarse la cabeza y peinarse con las manos y ni siquiera se acordó que estaba soñando con días de armisticio y desfiles absurdos. Ella ya estaría esperándolo. Las llaves del carro estaban donde siempre y allí, donde estaban, dejó la nota. Bajó en segundos las escaleras del edificio. Encendió el R9 rojo de la familia (no planeaba robarlo, sólo lo necesitaba por lo del escape), bajó hasta el parqueadero del edificio y pitó para que el celador le abriera la puerta. “Pero dónde se metió este desgraciado”, pensó después de pitar por segunda vez y de inmediato pensó que estaría en la esquina tomando tinto o metido en algún apartamento con una empleada. Nada qué hacer, porque no podría salir del edificio hasta que el celador no apareciera. Bajó del auto, sacó un cigarrillo de la chaqueta (hacía frío) y pensó que el humo podría salir sin problema por las rejas de la puerta del parqueadero. Sabe lo que va a suceder y por eso no tiene importancia la pequeña tardanza del celador. Unas horas después él está recorriendo el desierto junto a Andrea Camila, perdiéndose en algún lugar entre el Cañón del Chicamocha y el Paso de Arcabuco. El desierto es la tierra prometida, hay gasolineras con lagartijas gigantes en las paredes y pequeños pueblos donde se esconden ladrones y fugitivos con deudas de sangre, bares donde un hombre de treinta y pico y su amante de dieciséis fuman marihuana todo el día hasta el día en que se vuelven arena y una ciudad sin ley y cementerios indígenas cubiertos de conchas y cruces de caminos que llevan a todas las carreteras el mundo y vodka servido en vasos sucios y hogueras en las noches. Sentada en su vieja ventana, Andrea Camila arroja la colilla que cae sobre la arena (antes había asfalto, ahora hay arena, el desierto está llegando) se pone los zapatos, piensa que lo tomó mucho tiempo aprender a amarrarlos y se coloca el morral. La indescriptible sensación del viaje, el dulce peso que debe sentir el caracol sobre la espalda. Una última mirada por la ventana ya con la carta en la mano. Su padre la descubrirá con el primer tabaco de la mañana, (el tabaco viejo, su único vicio) y no podrá creerlo y buscará más pistas y durará como loco todo el día hasta el tabaco de la noche y pasará derecho hasta la niebla de la madrugada cuando para tratar de dormir va a destapar una botella de vino importado.

Andrea Camila soltó una lágrima que parecía seguir el camino de la colilla. El celador llegó tomándose un tinto caliente y abrió la puerta del garaje. El auto salió despacio pero aceleró apenas llegando a la esquina. Sus padres encontrarían la nota cuando su mamá lo llamara el desayuno está caliente y nadie contestara y de una pensarían en la muchachita esa, en la muchachita esa que siempre supimos le iba a dañar la vida. Su madre no va a llorar (estará más bien histérica), pero a su padre se le aguarán los ojos. Su padre es un buen tipo, es sólo que así son las cosas y hay que huir y sino era él alguien más huiría con Andrea Camila y la esperaría en un cruce de trenes (él sabía que Andrea ya había dejado a alguien porque no fue capaz de escaparse con ella); pero no, Andrea Camila no era una mala persona, sólo estaba asustada y cada vez más asustada. Andrea Camila sólo quiere quemar las naves y una lágrima cae sobre la colilla y se vuelve vapor y desaparece. Todo lo que no se vuelve humo sigue existiendo. Era tanta la rabia. Tantas cosas que no se van a volver a ver, su padre, la ciudad. Los parques repetitivos, el escape no es el lugar más seguro pero es un lugar, tira el lazo somos jóvenes. Fercho Barajas, ¿por qué nunca lo vio vestido con colores alegres?, Fercho, en el andén, Fercho sin ceniza en la frente, Fercho incapaz de encender un fuego. Andrea Camila puso la carta sobre la mesa, sólo unos escalones más y luego la calle que se volverá la carretera interminable, el polvo del camino y la arena del desierto y nuevas ciudades y una gasolinera como las de las películas (porque siempre todo es tan como lo de las películas) como las gasolineras que ya han visto a la orilla del camino. Han visto tantas cosas desde que dejaron la ciudad. Parejas ilegales, asesinos en fuga y varios candidatos a terapias de litio y electrochoques y un letrero que decía

“Larga vida (aquí y en El Desierto) a las almas atormentadas”.

O algo así.

La tierra prometida es un alto en el camino, un cruce de caminos, un rastro de polvo en la carretera “Ojalá no despierte” pensó Andrea Camila mirando a su padre. “Ojalá no despierte” piensa de nuevo mientras baja del auto en la gasolinera. La tradición exigiría un trago fuerte pero ella tiene la garganta seca y bien se conformaría con agua fresca. Un tipo sentado a la entrada, no un vaquero ni nada, un tipo común y corriente, tiene una pistola sobre la mesa y ella piensa en cómo habría sido dispararle al viejo mientras dormía y piensa en la felicidad que traería esa pistola humeante mientras su padre enciende el primer tabaco de la mañana y observa una nota sobre la mesa y de inmediato piensa en el escape y llora de rabia ante lo irremediable de la situación. “Un vaso de agua y cigarrillos” dice Andrea a la mujer tras el mostrador y luego pide un encendedor. La primera bocanada, ¿Cuánto tiempo han viajado?

“¿Cuánto tiempo hemos viajado?”

Él contesta. Cuánto tiempo ha pasado desde el último cigarrillo en casa, con la puerta entreabierta y siempre mirando hacia la esquina, cuando apareció un auto rojo girando lentamente, cortando la niebla, el humo del primer cigarro y la pistola humeante y el polvo del desierto que nubla la vista y no deja ver si uno está realmente durmiendo en el asiento trasero de un auto rojo y los vidrios han comenzado a empañarse (y El Desierto es un cuerpo desnudo), los vidrios del auto que llegó en la madrugada (uno puede escaparse con el humo). Fercho, el viejo Fercho en unos años estará loco y caminará por ahí repitiendo la misma frase (y es la frase de un cuento de horror : “El miedo siempre triunfa”) , pero por supuesto, eso no importa ahora, no en la madrugada del escape, porque a pesar de haber querido tanto a Fercho, a pesar de tener su foto pegada en un corcho y a pesar de haber huido con él un par de veces por un par de días, Andrea Camila sabe que escapar un poco es quedarse y Fercho nunca tendrá la fuerza suficiente. Por eso, en esta madrugada de miércoles, mientras Fercho Barajas duerme tranquilo en su cuarto que ha decorado con relojes, Andrea Camila escapa con Vlacho. No lo quiere tanto, pero es él quien conduce, quien maneja el auto que gira en la esquina que ella cree no volverá a ver y desde ese carro Vlacho mira la luz apagada de la ventana, aspira su cigarro y bota el humo y cuando el humo se dispersa (quizás ha cerrado los ojos mientras tanto) la ve junto a la puerta. Tal vez lo descubran al tiempo en las dos casas.

Tal vez, pero no importa. Andrea Camila pide un cigarrillo, el mismo que tendrá que esperar hasta que lleguen a la gasolinera porque Vlacho está terminando el último cigarro que le quedaba. Sube al auto y toma a Vlacho de la mano y uno puede seguir la trayectoria de la manguera azul brillante que sale por la mínima abertura de la ventana del conductor y empieza o termina en el tubo de escape y es por eso que los dos lloran suave y respiran profundo cuando Vlacho gira la llave y enciende el motor o  en realidad lloran y respiran porque han llegado al desierto, a la gasolinera soñada, y se recuestan para descansar o si lo que sucede es que escapan, se aman en autos viejos y minas abandonadas y llegan a conocerse tanto que terminan por odiarse y cada uno regresa a su casa sin que nada cambie y se ven muy poco hasta que Camila, saturada de todo, hasta de esa respiración profunda, salta por la ventana de su nuevo apartamento en un noveno piso en una noche en la que también llueve. Uno no sabe (tampoco ellos) donde va a estar cuando termine el día. Lo de la noche lluviosa pasará en algunos años porque hoy es un hermoso día soleado y al encender el motor, Vlacho se da cuenta que no vale la pena desperdiciarlo y respira profundo y el humo (cigarro o tubo de escape, no hay manera de saberlo) se mete en sus pulmones mientras Camila sonríe entre lágrimas con cara de libertad recién estrenada.

Por: Ricardo Abdahllah

 

 

 

 

 

 


John Reed

Publicado el 24 de Marzo, 2007, 10:12. en Hablando de....
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Entrevista con John Reed, 87 años después de su muerte

 John Reed será recordado como una de las más nobles figuras d periodismo internacional, no sólo por su impresionante experiencia como reportero de guerra, sino por su incidencia en los importantes hechos de los cuales fue testigo. La delicia de  su prosa y su sincero interés en los más necesitados le merecieron la confianza y admiración de quienes le conocieron, tanto los más sencillos y anónimos personajes, como los más influyentes y venerados. La historia no podrá dejar de concederle un lugar prominente como periodista, literato o líder político, y menos en lo que a sus altruistas cualidades se refiere.
G.G: John, ¿Cómo es que un territorio al que podría considerársele una de las sedes principales del capitalismo de primera mitad del siglo XX es capaz de engendrar a un comunista consagrado como usted?

J.R: Siendo, como tantos lo aseveraron, cuna del capitalismo, Estados Unidos sufre, como ningún otro pueblo, las terribles consecuencias que un sistema de producción de tales magnitudes acarrea, así que lo que sorprende no es la emergencia de ese tipo de personajes sino su visible ausencia, en una nación que vive la misma iniquidad, propia de tan aberrante estructura y que, además, se esfuerza en reproducir y mantener, en otras latitudes.
G.G: Hablando de Norteamérica, ¿por qué no haber promovido una revolución en ese territorio, teniendo en cuenta su condición de nacional estadounidense y lo que este país representaba para el capitalismo, durante el siglo XX?
J.R: Era difícil movilizar a las masas norteamericanas del momento; el movimiento comunista de mi país no despertaba la simpatía requerida. Usted y el mundo observaron cómo fracasaron nuestros esfuerzos en Portland y Colorado, para referirme a un caso particular; todos debieron advertir cómo la llama que un día logramos encender, se apagó, para nunca revivir. Creo que esa fue la más grande frustración de mi vida. Tal vez, me apresuré, uniéndome a una revolución que, como en el caso de la de la revolución bolchevique, ya estaba resuelta, sin antes reevaluar una estrategia revolucionaria para Norteamérica. Si tuviera la oportunidad de devolver el tiempo, lo haría, porque, ¿imagina lo que habría significado una revolución socialista en la Norteamérica de principio del siglo XX?
G.G: Una revolución socialista, a nivel mundial.
J.R: ¡Exacto! Se habría cumplido la predicción de Marx y el planeta habría entrado en una etapa de inconmensurable evolución, donde la lucha de los hombres no abandonaría el escenario inherente a una sociedad sin hambre y sin explotación; por su puesto, hablo del intelecto. Sólo entonces, quienes dejaron la vida en la Francia del siglo XVIII recibirían una justa honra a su sacrificio.
G.G: ¿Cree entonces que la derrota del capitalismo norteamericano habría significado la derrota del capitalismo como ideología?
J.R: Por el momento histórico del que le hablo, muy posiblemente, eso es lo que habría ocurrido. Claro, nadie habría podido garantizar que mi país no repitiera la historia de la otrora gloriosa U.R.S.S. Cuando me refiero a esa etapa evolutiva, para la humanidad, me refiero también a una exitosa evolución del comunismo internacional.
G.G: ¿Qué hizo falta para que los soviéticos lograran consolidar una sociedad marxista-leninista?
J.R: Actuar como tal. Desgraciadamente, el proyecto para el cual el propio Vladimir me convocó, nunca llegó a desarrollarse, pues la U.R.S.S. se convirtió en un Estado guerrerista, radical e imperialista. Para mí, el mensaje de Lenin se difuminó bajo la bruma de un poder insaciable ejercido por algunos falsificadores del marxismo-leninismo. Los excesos que se cometieron, sobrepasan, en demasía, los límites de nuestra doctrina, más humanista que otra cosa, y, como usted lo observó, esa no fue la dirección que tomó el proyecto soviético.
G.G: Para finalizar esta amena charla, que, me encantaría, se prolongara mucho más, John, no podría dejar de preguntarle ¿qué opina del momento que vive Colombia?
J.R: Colombia, para mí, es, tal vez, lo más parecido al México revolucionario que yo tuve la fortuna de vivir y relatar. Un país infinitamente cautivador, con paisajes empalagosamente bellos, de inmejorable condición anfitriona y –es lo lamentable-, indignantemente maltratado. El poder inexpugnable de sus terratenientes y grandes empresarios lo ha sumido en una gran crisis. Históricamente, el país ha estado enmarcado por una terrible iniquidad y la incapacidad operativa de su Estado. Es muy doloroso todo lo que ha ocurrido en Colombia; las organizaciones delictivas, la explotación de sus trabajadores, sus indígenas, sus campesinos y la forma como han sido maltratados. Todo, bajo la prestancia de gobiernos como el norteamericano y la posición lacaya que, ante estos, asume su propio gobierno. Creo que lo se avecina para Colombia es aún más dramático, vista la política librecambista de su actual gobierno, pues imagínese, ¿cómo podría competir una industria como la colombiana ante la estadounidense? Lo único que protegía su producción ante las importaciones emergentes de las grandes potencias, como Estados Unidos, eran los aranceles; el precio de costo medio de la producción estadounidense es infinitamente inferior al precio de costo medio de la colombiana, teniendo en cuenta el tiempo que tarda en efectuarse y sin restricciones arancelarias, la balanza entre sus valores de cambio se hará lo bastante dispar como para hacer invendibles los productos colombianos. Esto, sin contar los numerosos empréstitos que, seguramente, adquirirán industriales y comerciantes colombianos. Su deuda crecerá a niveles insospechados y, casi indudablemente, me atrevo a vaticinarlo, Colombia se hará más vulnerable y dependiente, tanto a nivel político como económico. No sé, podría ser que tal estado de cosas, por fin, produjese una revolución que ha debido estallar hace más de 100 años; eso es lo que desearía yo.

Por Giovanni González Arango


 

 



Los niños tienen la palabra

Publicado el 24 de Marzo, 2007, 9:42. en Hablando de....
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Qué cada generación tiene su propio lenguaje, nadie lo duda. Es como si cada oleada de seres humanos se refugiara en un universo propio al que sólo tienen acceso  los "colegas" y en el que se puede disfrutar de la libertad absoluta del anónimato, mientras los padres contemplan a través de un cristal empañado el nuevo mundo de sus hijos y agudizan sus orejas para tratar de escuchar o entender, qué diablos estarán diciendo.
Para la muestra un botón... o varios de los aportados por niños entre 9 y 13 años en el congresito de la lengua, en Medellín - Colombia.:
Acurrunchadito: Poder estar lo más cerquita de mi mamá, mi papá o hermano sin que nadie pueda estar en el medio.
Amasadijas: Cuando alguien te quiere mucho y te quiere abrazar, muy fuerte y cariñosamente... te hace las amasadijas.  Generalmente entre padres e hijos.
Bicinetiar: Es un juego donde uno monta el bicicleta y arrastra al otro que está en patines.
Bancar:que existe en el sur del continente americano como "soportar", pero no es usada en el norte: Bailar y cantar al mismo tiempo.

Carcanuabla: Esa risa que da, que es tanta que uno no puede hablar.
Celulero: aparato para llevar el celular (teléfono móvil).
Chuchulina: Muchachita hermosa que provoca abrazar.
Clasbur: Clase aburrida con ese profesor.
Cosiampirulita: Palabra rara que a uno se le olvidó que no tiene significado exacto.
Dedopies: Los dedos de los pies.
Feliztupidez: Dícese del estado en el cual la alegría es extrema y no se tiene el conocimiento de la causa que produce este estado.
Fruspiro: Sensación que tienes cuando entras a la ducha y te mojas con agua helada.
Googliar: Dicese de la acción de búsqueda en Google.

Gritisgrosería: Ataque de llanto inesperado y grosería que le da a las hermanas menores cuando tienen dos o tres años y los papás no hacen lo que ellas dicen. (Término vulgar: pataleta)
Impedius mosquiris: Veneno para moscas.
Lloriznar: Es aquella lluvia muy leve de gotas de agua muy finas.
Llorición: Es aquello que sientes cuando estás a punto de llorar. Ese latido fuerte y ese vacío inmenso dentro de ti.
Loliar: Cuando salimos de compras y no compramos nada.
Perelunes: La pereza de los lunes por la mañana.
Pinochazo: decir una mentira.
Poemiga: Un poema hecho con migas de pan o un poema para una amiga.
Peludar: Hacer cosquillas a alguien con un cachito de pelo !pruébenlo, es genial!.
Perensar: La pereza de pensar.
Tristesinrra: Cuando uno no sabe lo que tiene.
Tritongo: Estar triste.

La pregunta es ¿cómo diablos vamos a hacer para entendernos? Tendremos que comprar pilas y pilas de diccionarios juveniles,seniors, veteranos, costumbristas,regionales,spanglis, panispánicos, transhispánicos,de sinónimos y antónimos, de época, etc, etc. ¿O será una nueva estrategia por parte de las editoriales, para hacernos sentir la necesidad compulsiva
de comprar dieciochomil diccionarios para poder hablar con nuestros propios hijos?

Por: Selvática

Lector Corrector

Publicado el 22 de Marzo, 2007, 10:44. en se busca lector.
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Es aquel que lee atentamente cada renglón, cada página, cada capítulo, deteniéndose de vez en cuando para pensar o releer un parrafo. Luego toma las palabras del autor, las desordena en su memoria y no se queda tranquilo hasta que no lo reescribe a su manera, convencido de que él lo hace mucho mejor que el escritor.  Luego, por supuesto se encarga de difundir su creación en detrimento del autor.
Por: Masdiez

Lector Delirio

Publicado el 22 de Marzo, 2007, 10:36. en se busca lector.
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Se emociona tanto con sus lecturas que se le sube la adrenalina, y con la temperatura rayando en los 40 grados, se lanza al ordenador tecleando fieramente su propia historia hasta que el cansancio le obliga a una relectura de sus propios escritos. Generalmente termina haciendo click sobre el ícono Vaciar papelera.
Por: Selvática

De ocho a seis

Publicado el 22 de Marzo, 2007, 10:25. en General.
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Su vida de funcionario transcurría sin ningún tropiezo, llegaba a su hora, se quedaba a trabajar más tiempo cuando el jefe andaba por ahí y había ensayado una serie de trucos para parecer más ocupado de lo que en realidad estaba, en eso podría decirse que era un maestro.
    Sus jefes tenían una excelente opinión de él como trabajador, era colaborador, disciplinado, atento y siempre tenía una palabra amable para todo el mundo, una sonrisa que de tan falsa ya era su identidad personal.
    Sin embargo un día, un mal día, su jefe lo recibió con un abrazo y luciendo también su mejor sonrisa, le notificó que lamentablemente ya no había más trabajo para él.
    Al principio se lo tomó como una broma de mal gusto, pero a medida que su jefe le hablaba y le exponía sus logros y triunfos empezó a hacerse consciente que su destino ya estaba escrito y que él tendría que abandonar el cargo.
    Al igual que su jefe, esbozó una amplía sonrisa y aún a sabiendas de que eso no sucedería jamás, le dejó claro a su superior que podía contar con él más adelante, cuando lo necesitaran. Cordialmente se despidió y salió sin despedirse de sus compañeros.
    El día le pareció eterno, las calles solitarias y enormes le semejaban pasadizos de la muerte y él, el reo que lentamente se encaminaba hasta el fin.
    Veinticuatro horas para hacer lo que le diera la gana, sin embargo ¿qué le daba la gana? No sabía qué hacer, con quién hablar o dónde ir. No tenía amigos, ni conocidos y menos familia.
    Pensó que podría escribir, claro, podría escribir y así le demostraría al mundo que él valía mucho, que tenía mucho talento y muchos de sus compañeros lamentarían el haberlo perdido.
    Llegó a su casa, encendió el ordenador, en la pantalla el clip animado de redondos ojos arqueaba las cejas cómo preguntándole qué vas a hacer, pero su mente era un desierto, las palabras salían de su cerebro, pasaban por sus manos, llegaban a las teclas y de ahí a la pantalla, pero no decían nada, eran frases hechas, algunas ingeniosas, claro que sí, pero ¿qué quería contar?
    ¿La historia de su vida? Cincuenta años vagando por esta tierra y cómo habían pasado tantos años sin hacer nada. Es verdad, no se asombren, no había conocido a nadie, no había tenido experiencias maravillosas ni traumáticas, el amor alguna vez lo había visitado pero después de mirarlo un instante siguió su camino dejándolo de lado.
    Entonces, ¿sobre qué escribir? Ah, un ensayo, leería a algún escritor famoso y escribiría un ensayo para algún periódico, seguro que un suplemento literario se lo publicaría y de ahí a la fama.
    Lo intentó con Joyce, al llegar a la página trescientos lo dejó, no se le ocurría nada, entonces decidió que su desmotivación se debía a la falta de educación, o mejor a la mala educación que se daba en los colegios; una larga diatriba resultó de esas apreciaciones, hojas y hojas que fueron directamente a la basura.
    Las drogas, claro, quedaban las drogas, con ellas alucinaría y podría escribir poemas como Rimbaud, eso era.
    El camino le parecía llano y sin obstáculos, probó cocaína, opio, cigarrillos de marihuana, alucinaba, soñaba cosas maravillosas o terribles, se despertaba gritando y enseguida recurría al ordenador, de ahí salían monstruos de muchas cabezas, persecuciones al mejor estilo de la santa inquisición, relatos más o menos breves que lograban subir su adrenalina y sentirse pleno.
    Sin embargo cuando la resaca de la droga dejaba lugar en su ánimo, releía sus escritos y los borraba lentamente con el cursor.
    No era eso lo que quería escribir, imaginaba una obra que estimulara los sentidos de sus lectores, pero mal podía lograrlo cuando a él mismo le daba pereza leer tanta palabrería insulsa.
    Las cejas del clip del ordenador se unieron en lo que parecía el entrecejo y comprendió. Jamás sería escritor, le quedaba claro su destino, se dedicaría al pillaje.
    En algo tenía que emplear los días que le quedaban de vida.
    Tomó el teléfono, eran las dos de la madrugada y buscó un número en la guía, escogió uno cerca de su casa, llamó. El sonido del teléfono lo transportó a un hogar donde probablemente unos seres humanos dormían placenteramente, los imaginó con las bocas abiertas, babeando su destino, ajenos e inocentes como idiotas.
    Diga.
    Se sobresaltó, por fin una voz respondía a su ring, se aclaró la garganta y pidió disculpas por llamar a esas horas y ser portador de tan malas noticias.
    Un grito desesperado sonó al otro lado, un alboroto de voces, puertas que se abren, mujeres que interrogan, niños que lloran, y en medio de la confusión un cadáver que deben ir a reconocer a una dirección cercana.
    Colgó.
    Desde su ventana vio como salía apresuradamente una pareja a medio vestir, unas ordenes, las llaves del carro, el ruido del motor y los faros que se pierden en la noche. 
    Ahora si podía dormir tranquilo.
    Venticuatro horas después, a la misma hora, en otro lugar cercano, otro teléfono resonó en la noche, casi los mismos ruidos se produjeron, la misma excitación, pero ahora la dirección que debían tomar era el aeropuerto.
    Durante un mes muchos vecinos recibieron una llamada, en algún caso tuvo que admitir que estaba equivocado y que lo lamentaba mucho, despidiéndose cordialmente.
    Una noche sin embargo, después de haber llamado a otra familia y de haber despertado un nuevo dolor, se sintió cansado, el sueño lo rindió y se abandonó por entero a su placidez ensoñadora.
    Por fin tenía algo que hacer: leer un gran libro, esa era una de las ventajas de vivir en la gran ciudad, su listín telefónico da para mucho.
    Pero, ¿y el final? , en eso pensaría luego.

Por: Gladys



Estrella de cine

Publicado el 19 de Marzo, 2007, 11:26. en Alaprima.
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Llueve mucho,
el tráfico nos apabulla,
una niña con ruana roja nos mira
se la llevan a un recuadro rojo.
Autobuses, congestión,
luces, cámara, acción.
Pasamos por delante de la cámara
mis disculpas se ahogan entre los chllidos
sigo como si nada,
el ojo de la cámara de tomó de espaldas
el director me sigue
me llama
me alcanza.
Me doy a vuelta
- No sirve. No tiene tetas.

Por: Ágata

cine

Publicado el 19 de Marzo, 2007, 11:10. en Hablando de....
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FESTIVAL DE CINE DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Una semana de otro cine.

Para la presente edición, quienes estén en Las Palmas de Gran Canaria pueden disfrutar de 16 largometrajes y 14 cortos a concurso, procedentes de España, China, Portugal, Rumania, Tailandia, Malasia, Francia, Irán, Marruecos o Argentina.
Esta selección es una apuesta por lo más arriesgado de las tendencias en el cine contemporáneo, desde Syndromes and the century, de Apichatpong Weerasethakul a Body Rice del portugués Hugo Viera da Silva, pasando por la producción del cineasta irani Shoja Azari que presenta windows; Wang Chao con Luxury Car; Jia Zhangke con naturaleza muerta, galardonada con el León de Oro en el pasado festival de Venecia.
Suramerica estará compitiendo en el apartado de cortos con la producción Trillizas propaganda, del argentino Fernando Salem.

Por: Ágata

Relatos eróticos

Publicado el 19 de Marzo, 2007, 10:49. en Un libro para ti.
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Relatos eróticos
Autores varios

Colección Eclipse

Como todos los libros que presentan relatos de autores variopintos uno no puede lanzarse en ristre contra molinos literarios, más inteligente es, recoger las armas y dejarlas al lado de la cama mientras repasamos autores como Bocaccio, Straparola, Márquez de Sade. Guy de Maupassant, Francois Rabelais, Carter Scout o Victoria Robbins, que pueden convertirse en auténticos afrodisíacos, dependiendo del estado amoroso en que nos hallemos. Por sus páginas recorreremos el erotismo medieval, del renacimiento, del oriental, del toledano en la época  de los Tercios de Flandes, del inquietante Sade, del sutil modernista Maupassant y de la moderna  Victoria Robbins.

Escritores para todos los gustos, para todas las libidos, religiones, artes, pensamientos, escritores para cada experiencia interior de cada individuo y su manera particular de conjugar el deseo.

Por: Ágata

  

 

 

 



Fantasmas de lo nuevo

Publicado el 19 de Marzo, 2007, 10:44. en Un libro para ti.
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Fantasmas de lo nuevo
Ray Bradbury

Minotauro

Cerré las páginas del libro y en seguida me puse a tararear: “vuelvo a ti, como se vuelve siempre al primer amor…” un canción que baila en mi memoria en la voz particular de Caetano Veloso. Y es verdad, volví a Bradbury, volví a sumergirme en su mundo y aunque esta vez no estaba tan atenta como otras veces a sus palabras, seguí insistiendo, seguía repasando sus páginas, devorando cuentos como El invento Kilimanjaro, Terrible conflagración en la casa, El niño de la mañana, Las mujeres, El motel de la Gallina inspirada; sin embargo su mundo, sus temas y esa ambigüedad temporal de sus relatos, que antes me cautivaba, no lograba cuajar del todo. Hay en la ordenación de palabras y pensamientos de este autor un código particular que exige al lector una predisposición especial, una especie de vacío mental indispensable para dar cabida a esa arquitectura conformada por retazos de realidad hábilmente amalgamados con la magia de la fantasía, y sinceramente, a veces uno no está dispuesto a contagiarse de locura.

“Vuelvo a ti…” volvió la canción y es que al llegar a la página 140 “llamada nocturna” me sacó de esa coraza de realidad en que me había resguardado. En este relato se haya contenida toda la esencia de Bradbury, sus palabras nos sitúan en un mundo de absoluta soledad, en un mundo de infinito y apabullante silencio… nosotros que despotricamos tan orgullosos del barullo y el agite de las ciudades, nos encontramos de repente en un universo – Marte- donde las calles están vacías, donde las casas no son habitadas, donde no huele a tocino, ni a tortilla, ni a carne asada, donde no hay chiquillos que revoloteen, ni hombres envidiosos, ni mujeres chismosas, ni guerra, ni paz… nada, absolutamente nada y allí vive un hombre de 80 años, que a sus veinte, previendo lo que le depararía tal planeta de soledad, grabó sus propia voz y la dejó programada para que sesenta años más tarde, cuando la necesidad de oír voces humanas fuese apremiante, al menos pudiera poderse escuchar a sí mismo.

“Vuelvo a ti…” y nunca mejor dicho es un placer volver a este autor. Y como los placeres no son tanto si no los compartimos, se los recomiendo sinceramente.

Por: Ágata


...y sigue en Medellín

Publicado el 18 de Marzo, 2007, 14:01. en Hablando de....
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¿Qué tiene de nuevo la gramática que se lanza en Medellín?
Así títula el periodico EL TIEMP de Bogotá - Colombia  otro de los eventos que tienen que ver con la cultura en el país.
Esta es la nómina de quienes estarán presentes:
Ignacio Bosque - García Márquez - Los Reyes de España - Bill Clinton - MARCELA SERRANO -José Emilio Pacheco - Carlos Monsivais...

SIN COMENTARIOS!!!!!!

Por: Selvática



IV Congreso Internacional de la Lengua Española

Publicado el 18 de Marzo, 2007, 13:22. en Hablando de....
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Dice la prensa: "El evento cultural y acádemico más importante del año
MARZO 26 AL 29 Cartagena de Indias
Conferencias -Foros - Tertulias Literarias - Feria del libro - etc. - etc.."
Toda una nómina de lujo como podemos ver:
Gabriel García Márquez - Carlos Fuentes - Antonio Muñoz Molina - Tomas Eloy Martínez - Hector Abad Faciolince - Felipe González - Sergio Ramíres - Juan  Luis Cebrian - Juan Gossaín - Antonio Skármeta - Gustavo Bell Lemus - Alejandro Gaviria - Sergio Fajardo - Antanas Mockus - Belisario Betancur - Juan Luis Mejia - Martín Caparrós - Jaime Abello - Héctor Feliciano - Carlos Monsiváis - Bernardo Axtaga - SOLEDAD BRAVO - Fito Páez - Carlos Vives - Javier Rubial - Amancio Prada - Omar Rincón - Germán Rey - Héctor Aguilar Camín - Pedro Badrán Pandauí - Santiago Roncagliolo - ÁNGELES MASTRETTA - Enrique Vila Matas - MERCEDES VIGIL - Juan Gelman - ÁNGELES MASTRETTA - Alonso Cueto - William Ospina - Héctor Perea - Antonio Soler - José Luis Vega - José Emilio Pacheco - Dario Jaramillo Agudelo - Pedro Vergés - Carlos Germán Belli - Gonzalo Velorio - Juan Gustavo Cobo Borda - Daniel Samper Ospina - Roberto Burgos Cantor - Julio María Sanguinett.

Esta es la nómina que durante estos días debatirá sobre lo divino y lo humano de la lengua. Nótese los nombres destacados en mayúscula. La repetición de uno de ellos es errata del periódico... ¿Sería que en su afán de suplir la vergonzante ausencia de mujeres, decidieron escibir dos veces el nombre de una de ellas, cómo para no ser tildados de machistas... ellos tan sabios, tan cultos e intelectuales?

Por: Selvática



Nuestro idioma

Publicado el 16 de Marzo, 2007, 13:07. en Hablando de....
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    Fundéu será constituida en México para promover buen uso del español.

        
      México, La Fundación del Español Urgente (Fundéu), entidad que promueve el buen uso del idioma, sobre todo, entre los medios de comunicación, será constituida mañana en México, primer país latinoamericano en contar con su asesoramiento.
      Esta fundación, promovida por la Agencia Efe con el patrocinio de Bancomer, filial en México del BBVA, estará presidida por el director de la Academia Mexicana de la Lengua, José G. Moreno de Alba y contará en su patronato y en su consejo asesor de estilo con una decena de prestigiosos académicos, catedráticos, escritores, lingüistas y periodistas mexicanos.
      Además, la Fundéu, que tendrá estatuto y organismos propios, estará respaldada por el Colegio de México y por la Universidad Autónoma de México (UNAM).
      La Fundación del Español Urgente, que opera en España desde 2005, tiene como misión la defensa del idioma español para proporcionar criterios uniformes en su uso en los medios de comunicación.
      Su finalidad es ofrecer respuestas rápidas ante cualquier duda lingüística a fin de evitar las incorrecciones del idioma, los barbarismos y la invasión de neologismos, entre otros.
      Fundéu México contará en su patronato con figuras como el historiador Enrique Krauze, la académica Mercedes de la Garza, el poeta Jaime Labastida, el director de la Escuela de Derecho de la UNAM, Fernando Serrano, y el presidente del Colegio de México, Javier Garcíadiego.
      Entre los miembros del consejo asesor de estilo se encuentran los periodistas Jacobo Zabludovsky, Raúl Avila, Margarita Glantz y Miguel Angel Granados Chapa, así como el novelista mexicano Gonzalo Celorio.

La Dirección.
     
      

Djort W. Bugalow

Publicado el 16 de Marzo, 2007, 12:54. en General.
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Djort había venido a Kazan, capital de la republica soviética de Tatarstán a orillas del Volga, desde su pueblo natal Novosergiyevka que quedaba a 500 kilómetros al sudeste, a estudiar y trabajar en este orden y tal vez no por un desmedido interés por el conocimiento, como nos hubiera llevado a cualquiera de nosotros la visita a los antros estudiantiles, sino por la desesperada necesidad de, un diploma que facilitara el ingreso a un cargo importante en el partido, accediendo así rápidamente a un ministerio y sentarse en una oficina, con teléfonos y teletipo.
Prosiguiendo el relato, que oyera yo alguna vez durante mi corta permanencia en las cárceles Soviéticas,.1. del legendario "maquinita" Pedernera,.2.famoso falsificador y traficante de divisas, al cual tuve el honor de conocer mientras esperaba mi proceso, que de no ser por uno que otro funcionario corrupto, estaría yo todavía ocupado de la limpieza de los baños en aquella penitenciaria de la cual contaré en otro momento.
Narra la historia que a través de la oficina de estudiantes de la Universidad Médica Estatal de Kazan, había conseguido, un agradable departamento en la zona más popular del casco antiguo de la ciudad, gracias a sus buenos oficios de don Juan y largas horas de trabajo nocturno para con una dama que si bien, atractiva en su juventud  ya no más adepta en su madurez al aseo personal, cosa que enfurecía a Djort, lo desconcentraba y demoraba un tanto en demasía la culminación de la transacción inmobiliaria.
Djort había heredado de su abuelo Vasilijev Visaronovich Bugalow, las buenas costumbres del aseo personal, y no por convencimiento sino por un gracioso incidente durante el sitio a Stalingrado. Vasilijev se había, como tantos otros, contagiado Sarna en la promiscuidad del "pozo de zorro",.3. pero el polvo que se usaba para curarla, que contenía DDT, desataba en Vasilijev un efecto peor a la misma Sarna, no era esto más que una reacción alérgica, y el joven e inexperto médico encargado del hospital, le había recomendado después de cada aplicación, dejar actuar el producto y enseguida lavarse todo el cuerpo con agua y jabón de lavar la ropa, costumbre que practicó toda su vida, según él por el efecto reconfortante del aroma del jabón, bueno para la vista  y la tonicidad muscular.
Decía que Djort,  que era visitado regularmente por su madre, que no dejaba, a pesar de la condición humilde de la familia, que a la vez se ufanaban de nunca haber traficado con nada, ni haber inflingido las leyes del Partido  para mejorar las condiciones económicas de la familia, de preocuparse que a su hijo no le faltara ni harina, ni grasa de cerdo, ni arroz, y hasta de vez en cuando carne en salazón y algunas  botellas de vodka medicinal, que sí era destilado en forma ilegal por su buena amiga Swetlana Alexandra Irinowa a la sazón madrina de Djort.
Es así que Djort, mas que nada se preocupaba en cumplir sus 6 horas de trabajo en el combinado papelero de Kazan, llevando en un transporte cajas por demás extrañas desde un viejo depósito en que parecía funcionar algo que nunca supo bien qué era; durante el día sólo había alguien de aspecto extranjero, que vigilado por otros dos, éstos si de aspecto Mongol, le entregaba las cajas con gesto entre afligido y expectante. Durante la noche había visto a veces, luces, movimiento, cosas raras, que Djort no encuadraba en ninguna actividad normal. Nada que él conociera.
La noche en que no cumplía sus obligaciones inmobiliarias, Djort deambulaba por la ciudad y negociaba cosas con los viejos, prácticamente todo lo que su madre le traía del pueblo.
Corría marzo del 85 pero nadie sabía para donde.
Noche de domingo, creo, fue el 10 de marzo, no sé, llegó a una construcción que por la envergadura parecía importante.
Ante la posibilidad de encontrar algo para vender o cambiar se escabulle por entre las maderas del andamio y agazapado en la oscuridad accede a los amplios salones de lo que parecería una escuela, un banco o un hospital.
La poca luz que se colaba de la amplia avenida sólo dejaba ver el lugar en penumbras, Djort se emociona al sentirse un peligroso delincuente huyendo de la temida KGB,.4.y mientras se mueve en la oscuridad va evaluando qué se puede llevar y qué es menos recomendable, ya sea por el peso o por las dimensiones. Llega a la escalera para acceder a los pisos superiores, y una a una va recorriendo las plantas hasta la quinta, donde decide volver, recoger lo ya separado y continuar el periplo delictivo en los días subsiguientes.
En el primer piso toma unas herramientas que mete en los bolsillos internos de su abrigo tipo militar, se incorpora y en la penumbra descubre a dos metros de distancia, frente a él, a su padre Felix Edmundovich Dzerzhinsky
, que enciende un cigarrillo iluminado por un farol que apunta a un taburete donde hay también una botella, una edición del Izvestija bastante ajado, restos de pan lactal o de centeno de esos que vienen en bolsitas de polietileno con atractiva señorita sonriendo impresa en el costado y un trocito de queso de aspecto duro que esperaba ser comido por la rata o el ratón de turno.
Su padre al cual sólo conocía por fotos había abandonado a su madre, llevándose todo lo poco que de valor había en la casa y dejándola con los hijos Ekaterina de un año y Djort de pocas semanas.
Djort más allá de revivir rencores quedó paralizado, (estaba cagado en las patas) y su único pensamiento era cómo llegar a la calle y desaparecer.
No respiraba pero escuchaba su corazón. Le hubiera hecho preguntas pero no era el momento.
El sereno de la obra, su padre, tiró el fósforo al piso y con paso cansino se volvió y fue caminando hacia el centro del salón.
Djort se fue moviendo como un gato en dirección a la calle, sin advertir que estaba en un primer piso, llegó al andamio que anduvo sigiloso hasta el final y saltó a la calle, se acomodó las ropas y fue caminando con paso firme pero temeroso y haciéndose el boludo, como perro que volteó la olla, hasta que se perdió en una esquina, mientras veía varios Volgas de la policía que llegaban al edificio que acababa de abandonar.
Corrió escaleras arriba, paró en un descanso, titubeó unos segundos antes de encender la luz, solo hasta estar seguro de no oír a nadie en la escalera temiendo que algún agente del servicio secreto lo hubiera seguido descubriendo así la guarida del temible delincuente. Finalmente entró a su departamento haciendo el menor ruido posible, todavía asustado por el encuentro con su padre al cual ni en el peor de sus sueños se hubiera imaginado encontrar. Atendiendo al buen recuerdo que su madre, de él guardaba.
Ordenó en un cajón las pocas herramientas que acababa de robar mientras apurado y nervioso vaciaba un vaso de vodka medicinal, que le supo particularmente sabroso, mientras elucubraba una terrible venganza para con su padre, sabiéndolo ahora vivo y cercano.
Se cambió de ropa, esta vez si un abrigo elegante de estudiante, y salió a la calle. Votó la basura en un container por la avenida a varias casas de distancia de la suya, haciendo así desaparecer algunas cosas que había tomado pero que carecían de valor alguno y evitando eventualmente que lo relacionaran con el robo.
Bajó por la avenida, llegó al lugar del crimen, pasó por entre policías, llegó hasta su padre que daba explicaciones en la vereda a un oficial de civil sin mucho éxito, interrumpió al oficial que en tono autoritario amenazaba a su "padre" con consecuencias, al no haber encontrado ningún intruso en el edificio.
Y con cadencia autoritaria y acento de Moscú hizo que le indicaran la calle del correo. Cosa que hicieron sin titubear y en forma por demás respetuosa.
Sin dar las gracias Djort giró en forma marcial y con paso firme haciendo sonar los tacos de los zapatos se fue tarareando una antigua marcha militar cosaca.
Djort nunca supo que acababa de comenzar su carrera política.
La radio acababa de anunciar la muerte Konstantin Ustinowitsch Tschernenko, a la mañana asumiría como secretario general del partido comunista de la Unión Soviética después de ser elegido por el comité central del partido Michail Sergejewitsch Gorbatschow.
Djort Wladimeer Bugalow nunca volvió a ver a su padre en toda su vida.
Pero su padre Felix Edmundovich Dzerzhinsky, siguió siempre muy de cerca y por demás orgulloso la vida social y política de aquel precoz delincuente, su carrera política no seria diferente.
Djort se había confundido aquella noche. Aquel sereno solo se parecía a su padre.
Djort moriría sin sabe nunca la verdad, su padre lo había jodido por segunda vez.

 
por Pipo Roig
ãPipo Roig 2006

 



.1. Durante la revuelta juvenil del 1 de mayo de 1987 el autor junto con otros jóvenes simpatizantes de la RAF (Rote Armee Fraktion- Fracción del ejercito rojo), los llamados grupos autónomos, incendian un Lada del las fuerzas de ocupación Soviéticas en  Berlin Este que se hallaba en Kreuzberg, Berlin Oeste, realizando tares de inteligencia como era común en aquella época, y en el incidente es detenido y llevado a los sótanos de la temida Stasi (MfS) ( Ministerio para la seguridad del estado) en la Normannenstraße del popular y pintoresco barrio de Lichtenberg y de allí deportado meses después a la Unión Soviética donde permanecería 18 meses sin proceso huyendo luego en circunstancias que nunca se aclararon, y que el autor prefirió no explicar nunca

.2.Ver "La triste historia de "Maquinita" Pedernera y los últimos días de de su mala viva"

.3.Trinchera de un metro de ancho por dos de profundidad

.4.Комит́ет Госуд́арственной Безоп́асности (castellanizado Komitet Gosudárstvennoi Bezopásnosti, traducido como Comité para la Seguridad del Estado) fue el nombre de la agencia de inteligencia, así como de la agencia principal de policía secreta de la Unión Soviética del 13 de marzo de 1954 al 6 de noviembre de 1991. El dominio de la KGB fue aproximadamente el mismo que el de la CIA o la división de contrainteligencia del FBI en Estados Unidos. Hasta hoy se afirma en círculos idóneos que esta agencia sigue operando.



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