La sangre blanca del papel
me mancha.
De la punta de la lengua escapa
el trazo sonoro que negó la tinta.
Se queda sin piel una palabra.
Otra vez fue imposible
el pájaro invisible que la canta.
Vuelta de página. Silencio.
Vuela la pluma que lo escribe.
Nudo al fin y desenlace.

Por: Luis Aguilera