Cuando uno es pequeño, cada cumpleaños es una fiesta, cuando es adolescente, una disculpa, cuando es mayor, miedo. Y eso es lo que siento con esta celebración, miedo a aceptar que un día no estará más con nosotros, miedo a no volver a disfrutar de su magia, miedo a quedar en la más absoluta horfandad.

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