Djort había venido a Kazan, capital de la republica soviética de Tatarstán a orillas del Volga, desde su pueblo natal Novosergiyevka que quedaba a 500 kilómetros al sudeste, a estudiar y trabajar en este orden y tal vez no por un desmedido interés por el conocimiento, como nos hubiera llevado a cualquiera de nosotros la visita a los antros estudiantiles, sino por la desesperada necesidad de, un diploma que facilitara el ingreso a un cargo importante en el partido, accediendo así rápidamente a un ministerio y sentarse en una oficina, con teléfonos y teletipo.
Prosiguiendo el relato, que oyera yo alguna vez durante mi corta permanencia en las cárceles Soviéticas,.1. del legendario "maquinita" Pedernera,.2.famoso falsificador y traficante de divisas, al cual tuve el honor de conocer mientras esperaba mi proceso, que de no ser por uno que otro funcionario corrupto, estaría yo todavía ocupado de la limpieza de los baños en aquella penitenciaria de la cual contaré en otro momento.
Narra la historia que a través de la oficina de estudiantes de la Universidad Médica Estatal de Kazan, había conseguido, un agradable departamento en la zona más popular del casco antiguo de la ciudad, gracias a sus buenos oficios de don Juan y largas horas de trabajo nocturno para con una dama que si bien, atractiva en su juventud  ya no más adepta en su madurez al aseo personal, cosa que enfurecía a Djort, lo desconcentraba y demoraba un tanto en demasía la culminación de la transacción inmobiliaria.
Djort había heredado de su abuelo Vasilijev Visaronovich Bugalow, las buenas costumbres del aseo personal, y no por convencimiento sino por un gracioso incidente durante el sitio a Stalingrado. Vasilijev se había, como tantos otros, contagiado Sarna en la promiscuidad del "pozo de zorro",.3. pero el polvo que se usaba para curarla, que contenía DDT, desataba en Vasilijev un efecto peor a la misma Sarna, no era esto más que una reacción alérgica, y el joven e inexperto médico encargado del hospital, le había recomendado después de cada aplicación, dejar actuar el producto y enseguida lavarse todo el cuerpo con agua y jabón de lavar la ropa, costumbre que practicó toda su vida, según él por el efecto reconfortante del aroma del jabón, bueno para la vista  y la tonicidad muscular.
Decía que Djort,  que era visitado regularmente por su madre, que no dejaba, a pesar de la condición humilde de la familia, que a la vez se ufanaban de nunca haber traficado con nada, ni haber inflingido las leyes del Partido  para mejorar las condiciones económicas de la familia, de preocuparse que a su hijo no le faltara ni harina, ni grasa de cerdo, ni arroz, y hasta de vez en cuando carne en salazón y algunas  botellas de vodka medicinal, que sí era destilado en forma ilegal por su buena amiga Swetlana Alexandra Irinowa a la sazón madrina de Djort.
Es así que Djort, mas que nada se preocupaba en cumplir sus 6 horas de trabajo en el combinado papelero de Kazan, llevando en un transporte cajas por demás extrañas desde un viejo depósito en que parecía funcionar algo que nunca supo bien qué era; durante el día sólo había alguien de aspecto extranjero, que vigilado por otros dos, éstos si de aspecto Mongol, le entregaba las cajas con gesto entre afligido y expectante. Durante la noche había visto a veces, luces, movimiento, cosas raras, que Djort no encuadraba en ninguna actividad normal. Nada que él conociera.
La noche en que no cumplía sus obligaciones inmobiliarias, Djort deambulaba por la ciudad y negociaba cosas con los viejos, prácticamente todo lo que su madre le traía del pueblo.
Corría marzo del 85 pero nadie sabía para donde.
Noche de domingo, creo, fue el 10 de marzo, no sé, llegó a una construcción que por la envergadura parecía importante.
Ante la posibilidad de encontrar algo para vender o cambiar se escabulle por entre las maderas del andamio y agazapado en la oscuridad accede a los amplios salones de lo que parecería una escuela, un banco o un hospital.
La poca luz que se colaba de la amplia avenida sólo dejaba ver el lugar en penumbras, Djort se emociona al sentirse un peligroso delincuente huyendo de la temida KGB,.4.y mientras se mueve en la oscuridad va evaluando qué se puede llevar y qué es menos recomendable, ya sea por el peso o por las dimensiones. Llega a la escalera para acceder a los pisos superiores, y una a una va recorriendo las plantas hasta la quinta, donde decide volver, recoger lo ya separado y continuar el periplo delictivo en los días subsiguientes.
En el primer piso toma unas herramientas que mete en los bolsillos internos de su abrigo tipo militar, se incorpora y en la penumbra descubre a dos metros de distancia, frente a él, a su padre Felix Edmundovich Dzerzhinsky
, que enciende un cigarrillo iluminado por un farol que apunta a un taburete donde hay también una botella, una edición del Izvestija bastante ajado, restos de pan lactal o de centeno de esos que vienen en bolsitas de polietileno con atractiva señorita sonriendo impresa en el costado y un trocito de queso de aspecto duro que esperaba ser comido por la rata o el ratón de turno.
Su padre al cual sólo conocía por fotos había abandonado a su madre, llevándose todo lo poco que de valor había en la casa y dejándola con los hijos Ekaterina de un año y Djort de pocas semanas.
Djort más allá de revivir rencores quedó paralizado, (estaba cagado en las patas) y su único pensamiento era cómo llegar a la calle y desaparecer.
No respiraba pero escuchaba su corazón. Le hubiera hecho preguntas pero no era el momento.
El sereno de la obra, su padre, tiró el fósforo al piso y con paso cansino se volvió y fue caminando hacia el centro del salón.
Djort se fue moviendo como un gato en dirección a la calle, sin advertir que estaba en un primer piso, llegó al andamio que anduvo sigiloso hasta el final y saltó a la calle, se acomodó las ropas y fue caminando con paso firme pero temeroso y haciéndose el boludo, como perro que volteó la olla, hasta que se perdió en una esquina, mientras veía varios Volgas de la policía que llegaban al edificio que acababa de abandonar.
Corrió escaleras arriba, paró en un descanso, titubeó unos segundos antes de encender la luz, solo hasta estar seguro de no oír a nadie en la escalera temiendo que algún agente del servicio secreto lo hubiera seguido descubriendo así la guarida del temible delincuente. Finalmente entró a su departamento haciendo el menor ruido posible, todavía asustado por el encuentro con su padre al cual ni en el peor de sus sueños se hubiera imaginado encontrar. Atendiendo al buen recuerdo que su madre, de él guardaba.
Ordenó en un cajón las pocas herramientas que acababa de robar mientras apurado y nervioso vaciaba un vaso de vodka medicinal, que le supo particularmente sabroso, mientras elucubraba una terrible venganza para con su padre, sabiéndolo ahora vivo y cercano.
Se cambió de ropa, esta vez si un abrigo elegante de estudiante, y salió a la calle. Votó la basura en un container por la avenida a varias casas de distancia de la suya, haciendo así desaparecer algunas cosas que había tomado pero que carecían de valor alguno y evitando eventualmente que lo relacionaran con el robo.
Bajó por la avenida, llegó al lugar del crimen, pasó por entre policías, llegó hasta su padre que daba explicaciones en la vereda a un oficial de civil sin mucho éxito, interrumpió al oficial que en tono autoritario amenazaba a su "padre" con consecuencias, al no haber encontrado ningún intruso en el edificio.
Y con cadencia autoritaria y acento de Moscú hizo que le indicaran la calle del correo. Cosa que hicieron sin titubear y en forma por demás respetuosa.
Sin dar las gracias Djort giró en forma marcial y con paso firme haciendo sonar los tacos de los zapatos se fue tarareando una antigua marcha militar cosaca.
Djort nunca supo que acababa de comenzar su carrera política.
La radio acababa de anunciar la muerte Konstantin Ustinowitsch Tschernenko, a la mañana asumiría como secretario general del partido comunista de la Unión Soviética después de ser elegido por el comité central del partido Michail Sergejewitsch Gorbatschow.
Djort Wladimeer Bugalow nunca volvió a ver a su padre en toda su vida.
Pero su padre Felix Edmundovich Dzerzhinsky, siguió siempre muy de cerca y por demás orgulloso la vida social y política de aquel precoz delincuente, su carrera política no seria diferente.
Djort se había confundido aquella noche. Aquel sereno solo se parecía a su padre.
Djort moriría sin sabe nunca la verdad, su padre lo había jodido por segunda vez.

 
por Pipo Roig
ãPipo Roig 2006

 



.1. Durante la revuelta juvenil del 1 de mayo de 1987 el autor junto con otros jóvenes simpatizantes de la RAF (Rote Armee Fraktion- Fracción del ejercito rojo), los llamados grupos autónomos, incendian un Lada del las fuerzas de ocupación Soviéticas en  Berlin Este que se hallaba en Kreuzberg, Berlin Oeste, realizando tares de inteligencia como era común en aquella época, y en el incidente es detenido y llevado a los sótanos de la temida Stasi (MfS) ( Ministerio para la seguridad del estado) en la Normannenstraße del popular y pintoresco barrio de Lichtenberg y de allí deportado meses después a la Unión Soviética donde permanecería 18 meses sin proceso huyendo luego en circunstancias que nunca se aclararon, y que el autor prefirió no explicar nunca

.2.Ver "La triste historia de "Maquinita" Pedernera y los últimos días de de su mala viva"

.3.Trinchera de un metro de ancho por dos de profundidad

.4.Комит́ет Госуд́арственной Безоп́асности (castellanizado Komitet Gosudárstvennoi Bezopásnosti, traducido como Comité para la Seguridad del Estado) fue el nombre de la agencia de inteligencia, así como de la agencia principal de policía secreta de la Unión Soviética del 13 de marzo de 1954 al 6 de noviembre de 1991. El dominio de la KGB fue aproximadamente el mismo que el de la CIA o la división de contrainteligencia del FBI en Estados Unidos. Hasta hoy se afirma en círculos idóneos que esta agencia sigue operando.