
Es aquel que lee atentamente cada renglón, cada página, cada capítulo, deteniéndose de vez en cuando para pensar o releer un parrafo. Luego toma las palabras del autor, las desordena en su memoria y no se queda tranquilo hasta que no lo reescribe a su manera, convencido de que él lo hace mucho mejor que el escritor. Luego, por supuesto se encarga de difundir su creación en detrimento del autor. Por: Masdiez
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