Yo me he hecho a mi mismo,
me he inventado entre renglón y renglón;
Soy ese cuento autosuficiente
que ignora las emociones de sus lectores,
que se inventa en cada frase,
que huye de las reglas de la gramática
y de los estilos literarios.
Soy un cuento humano,
un cuento que piensa,
siente y algunas veces se equivoca.
Un cuento con ilusiones: me encanta procrearme.
Como a todo el mundo;
antes de morir albergaré sentimientos enternecedores,
suspiraré por el tiempo ido
y cerraré mis ojos suavemente
para que mi cuerpo se vaya acartonando
como los papiros.
Soy también un cuento rebelde,
hace tiempo viví en una persona,
ésta me olvidaba y de repente decía mis plabras
como si fueran de ella;
quien las escuchaba
casi inmediatamente adoptaba mi estilo,
así, iba de una persona a otra,
de un cerebro a otro
en un constante divagar
hasta que decidí independizarme
y convertirme en emociones,
a veces soy una angustia en el pecho de una mujer,
una rabia avasalladora en la sangre de un hombre,
luego un brillo en los ojos,
una sombra de miedo,
una atolondrada frivolidad,
en fin,
puedo ser cualquier sentimiento;
lo malo de serlo
es que debo meterme en los cuerpos
y el día menos pensado
me hallaré en una fosa con una lápida gris taponándola
y quién sabe qué título me pongan.

Por: Gladys