Dirección y guión: Daniel Burman.
Países:
Argentina y España.
Género:Comedia dramática
Interpretes: Daniel Hendler (Ariel Perelman), Julieta Díaz (Sandra)


Ariel Perelman (Daniel Hendler) es abogado como su padre y da clases de derecho comercial en una universidad.
Mientras que el padre es el representante legal de un pintoresco grupo de delincuentes, Ariel está más volcado hacía lo esperitual... En otras palabras, trabaja para un bufete que representa a clientes que están ausentes, con lo que su vida resulta bastante aburrida. Las cosas, sin embargo, empiezan a ir mejor. Ariel se enamora de una alumna y consigue casarse con ella.
Tienen un hijo y su confianza en sí mismo empieza a crecer. Aunque le habla como si el niño de tres años ya hubiese leído a Shakespeare.
En medio de todos estos cambios, su padre se le presenta con un asunto urgente. Ariel se ve obligado a adoptar una decisión que transformará su vida por completo. ¿Será capaz de obrar con independencia o permanecerá para siempre a la sombra de su anciano padre?

Hasta aquí el espectador desprevenido piensa. Bueno, entremos, las comedias argentinas suelen derrochar bastante humor y estaría bien despabilarse de las rutinas diarias con algunas risas sinceras. Y en efecto, durante los primeros diez minutos de la peli, uno se ríe y se felicita por haber entrado, pero luego el guión empieza a tropezar con la rutina, las cosas cotidianas exigen su derecho letárgico y uno empieza a hacer enormes esfuerzos para no dormirse. Al cabo de un rato, uno se despierta por los ronquidos de los demás espectadores.

Bostezamos y pensamos que el productor debe tener una conciencia diferente de su propio dinero para desperdiciarlo de esa forma.

Por: Ágata