EN EL CULO DEL MUNDO
Antonio Lobo Antunes
Editorial Siruela

 

Este libro, publicado en 1979 por primera vez en portugués, cumple  28 años, de estar vagando por el mundo y coincidencialmente llegó a mis manos gracias a la iniciativa de ciertos Ayuntamientos, en materia de intercambio de libros. Eso de poder acceder a un libro sin que nos afecte al bolsillo, es muy satisfactorio, hablo de los ya famosos trueques de libros que se promueven en varias ciudades del mundo como Santiago de Chile, Bogotá, Madrid o Barcelona.

Mi conocimiento de la obra de  Antunes, es más bien escaso, sólo algunas reseñas literarias en Babelia, alguna entrevista, frases sueltas de algunos de mis amigos y poco más. Por eso mismo y con la certeza de que jamás podré leer todo lo que deseo, asumo la lectura de autores desconocidos con una pasión propia de adolescente, conteniendo a duras penas el afán por terminarlo y lanzar al viento mis muy personales apreciaciones con el fin de que otros lectores, más experimentados o conocedores de determinada obra, compartan conmigo y con nuestros blogueros sus lecturas.

Así con ese temblor en las manos empecé a leer “En el culo del mundo”, en él, Antunes nos narra la experiencia de su protagonista en la guerra de Angola, habla de los efectos de la violencia que tiene que soportar el hombre, y como ésta, se convierte en un factor determinante de la identidad individual y colectiva de los seres humanos, un factor que quienes conviven con la guerra, no alcanzan a analizar con la debida distancia, aunque, por entre las rendijas de la conciencia, se  vayan colando preguntas incontestables: ¿Cómo serán esos seres humanos formados en la guerra? ¿Serán capaces de amar?, si sobreviven, ¿Serán capaces de vivir sus vidas libres de rencores y venganzas? ó ¿Están condenados a repetir su violencia por siempre? ¿Educarán a sus hijos para continuar su legado sangriento? ¿Cómo puede vivir alguien en la guerra desprovisto de afectos, de caricias, de ternuras cotidianas?, ¿Asesinar a un hombre mejora una sociedad?.

En un documental sobre la guerra en Sierra Leona, uno de los refugiados contaba como los guerrilleros le habían obligado a matar a su propio bebé a golpes de mortero, en presencia de su madre; este testimonio de un hecho cruel, sádico, se queda pálido ante la contundencia de las palabras suaves y mesuradas del hombre que lo protagonizó cuando culmina su intervención diciendo “cuando dos elefantes pelean, sufre la yerba y jamás vuelve a crecer”. Ese es el destino de  la naturaleza humana sometida a la violencia, esa es la desesperanza del hombre arrullado por las balas.

Sin embargo, volviendo al protagonista, recapitulando sobre su proceso de asimilación ante la crueldad de sus compañeros de batalla, logran salir, como rayos esperanzadores, experiencias humanas que contradicen la maldad engendrada por la violencia como esto: “las mujeres negras, Sofia, permanecen silenciosas mientras paren, silenciosas y serenas en las esteras a medida que la cabeza de un hijo irrumpe despacio del espacio entre los muslos, gana forma, se abre paso, un hombro se desembaraza del pliegue del útero que lo retiene, el tronco se desliza fuera de la vagina como el pene después de coito, en un único movimiento implacable y preciso, sin dolor, sólo la tenue separación de dos vidas…”

En el culo del mundo, no es sólo Angola, son todos los países en guerra, es el país que viven diariamente todos los hombres, mujeres y niños que tienen la desgracia de haber nacido en zonas de conflicto, ni más ni menos que en el culo del mundo.

Por: Ágata