Se levantó muy pronto por la mañana, tenía una vitalidad radiante. Se desnudó y orgullosa se presentó ante el espejo, una mano le iba acariciando cada una de sus formas, las cuales se iban despertando de una forma sensual y apasionada. La belleza que aquella imagen le estaba devolviendo, sobrepasaba con creces el regalo que ella esperaba de aquel día.

Fue entonces cuando un escalofrío le recorrió el cuerpo y provocando el leve fluído que se derramaba por el suelo.

  El primer orgasmo 51 había sido delirante. Tal vez los siguientes fuesen aún mejores. La edad tiene estas cosas.

Por: Jimul