Al norte de Paraguay, entre un cordón de sierras, se encontraba Caimaá, el pueblo más antiguo del país.

Sobre la sierra más alta, vivía Juayká la última indígena guaraní. Un día comenzó a llorar sin detenerse, porque su raza  se había ido con el siglo, y con la mano del hombre blanco. 

Al mismo tiempo, el pueblo de Caimaá se vio desbordado por una lluvia, que como un diluvio apocalíptico amenazaba  inundar toda la zona. 

"Algo está pasando allá arriba" se dijo Artemio, el más joven de los pueblerinos, y el más bondadoso de los corazones.  En la suma de virtudes, también el más sabio.  Escaló la sierra, y llegó hasta donde estaba Juayká, sentada sobre un tronco bajo el prisma  que proyectaba la luz  la luna. Allí arriba no llovía. 

-     Por favor cheraá, ya no llores, mi pueblo abajo se morirá-

-     El mío omanó  hace tiempo- le respondió.

-     ¿Qué puedo hacer por vo´cheraá?-

-     Procrear mi raza nuevamente, sólo tenés  que mirarme con los ojos del alma-

Apenas ella terminó de decir esas palabras, toda su figura se transformó, vistió su juventud nuevamente, y era la india más bella que los ojos de Artemio vieron jamás.

Ella alzó sus ojos negros, y en su lengua guaraní le dijo:

 

Renací de mi misma

Quiero sembrar mis genes

Resucitar mi estirpe

Escucha los tambores

De mis senos...

La grieta de mi tierra

Se abre a tu deseo.

Vamos a copular

Sobre la hierba

Lejos de la mirada moral

Del hombre blanco

Voy a parir de nuevo

La simiente ancestral

Multiplicar raíces

Y ser un solo árbol.

Vamos! Ya vuelo

Hasta mi origen

En mi caballo alado

Bebamos la utopía

Del cáliz de mi vientre

Y sembremos de hijos

Este suelo sagrado.

 

Al otro día, Artemio la buscó entre sus brazos, pero Juayká ya no estaba, en su lugar, había un árbol de maité.

Abajo en el pueblo de Caymaá, había cesado la lluvia. Nueve meses después,  nacieron en el pueblo doce niños, y doce niñas. Nunca y por más que lo intentaron, pudieron aprender el español, sólo hablaban guaraní.

Nota:

Cheraá= mi querida
Omanó= Morir.
 

Por: Blanca Acosta Latinaunida