Aparece un ratón cerca de donde estoy sentada.
Es negro,

mediano.
Me produce asco.
Alguien se acerca y le da con un palo,
a mi se me pasa la nausea.
Descanso.
Luego el ratón se crece,
sus ojos me miran fijamente,
brillan de ironía.
Se va por otro agujero.
Una multitud lo persigue,
lo apalea,
la sangre salta
me salpica,
pedazos de su cuerpo crecen,
se multiplican...
Yo pienso que es inútil,
jamás podremos vencerlos.

Por: Selvática