La sencillez, la pasión, la entrega y el placer no son solo conceptos abstractos, por lo menos quienes asistimos al concierto de Caetano Veloso en Bogotá, podemos dar fe de ello.

Sencillez, porque en su presentación no utilizó grandes despliegues de escenografía, ni costosos montajes, ni efectos especiales. Pasión, porque nadie como él sabe insuflar a sus canciones ese hálito eterno que lleva implícita toda obra artística. Entrega: estuvo más de dos horas conectado con su público derribando las barreras del lenguaje a través de los sentidos y por ultimo placer, porque su voz paseó todas las cotas impuestas por el tono musical, a veces suave, susurrando un poema, otras desgarrada, al describir sentimientos avasalladores, improvisada o destemplada cuando el ritmo musical lo imponía.

Noche de poesía, de placer y de reencuentro con lo mejor que tenemos los seres humanos escondido entre repliegues de absurdas realidades.

Por: Te Vi