Lo que me hace inmensamente feliz, mientras un trago de ron helado se desliza por mi garganta, es haberme dado cuenta que soy capaz, desde hoy  en delante, de dejar para mañana todo lo que podría hacer hoy.

Así que mañana empiezo a construir mi mundo feliz, en una ciudad invisible. No sea que algún listo me robe la idea.

¡Salud!

Por: Selvática