Aprovechando que estoy sola en casa y tengo ganas de hablar, voy a desahogarme... aunque no me respondan.
Ayer vi una película brasileña titulada el olor de la rejilla, dirigida por Heitor Dhalia.
Del director no puedo decir mucho pues el cine brasileño parece vivir con el consumo casero, pues no tiene casi distribución a nivel comercial, claro que allí con los doscientos millones y pico de habitantes, poco necesitan del mercado internacional.
El caso es que a medida que avanzaba la película yo me preguntaba si estaba viendo un esperpento o algo sublime. Y no es que la historia tuviese fallos de narrativa, ni que fuera predecible, incluso el guión era interesante, el enigma estaba en el tema, el olor de la rejilla evoca los olores de los desagües de agua negras, los sifones, el agujero a donde van a parar todos los desechos. Y el protagonista, un hombre bastante particular vivía de comprar cosas viejas a los vecinos del barrio y su placer radicaba en mirar el culo a una dependiente de un bar donde solía desayunar.
Ahí estaba la metáfora, el hombre enamorado del culo de una mujer termina dependiendo de todos los agujeros que hieden.
Me pareció muy original, aunque oliera mal, además de reconocer la valentia del director al atreverse con un tema como ese, en un mundo de apariencias y caras lindas que a pesar del maquillaje, llevan por dentro el olor de sus porquerías.
Si la pueden conseguir en video clubs se las aconsejo, me gustaría compartir opiniones la respecto.
Por: Gladys