Título: Travesuras de la niña mala

Autor: Mario Vargas Llosa

Editorial: Alfaguara

 

En nuestra sociedad y particularmente en América Látina, donde las diferencias, en vez de disminuir, se ahondan cada segundo, se nace con una marca de origen: el sello de clase social y sus hijos dedican la vida entera ya sea a alimentar esas diferencias o a eliminarlas de raíz, sin embargo, ese sello de odio no desaparece jamás y en su intento por borrarlo, o al menos disimularlo, la gente encauza su vida bajo un objetivo inamovible: tener dinero o mantenerlo eternamente; mucho dinero, posición, fama, a cualquier precio llevándose por delante a quien sea.

Ese es el lema de vida de hombres y mujeres, en este caso en particular, el de Otilia, la niña mala, esa es la realidad de muchas mujeres marcadas por el rencor y el desprecio entre clases sociales, ese es el motor que la lleva por las camas de muchos continentes pero que la esclaviza y la margina irremediablemente. Ella decide que es mejor tener cadenas que lleven firmas de prestigio y cárceles con piscina, a las cadenas de barrios marginales, hijos numerosos y maridos con sueldos mínimos.

Otilia, protagonista tallada por el talento de Vargas Llosa en un escenario con dos ambientes: Europa y Sudamerica, trescientos setenta y cinco páginas de contrastes que logran romper la membrana opaca que tamiza la realidad de los sudamericanos, por eso mismo, extraña leer en la contraportada del libro la siguiente frase: “cuál es el verdadero rostro del amor”. No es el rostro del amor, son las convulsiones de unos seres en su intento por borrar esa marca de nacimiento.

Por: Ágata