Desde el cielo que cubre a caelanoche han llovido maletas de todo tipo, maletas que se destripan al caer, que están cerradas herméticamente dejándonos intrigados por su contenido, maletas que se deshacen con la lluvia, maletas que traen consigo sus llaves, en una invitación velada para que nuestra curiosidad se sacie o maletas que viajan por Internet como la maleta del viajero de Saramago que reúne algunas crónicas publicadas en varios diarios de Portugal, la maleta del profesor Kai Amos y con la que montó una biblioteca penal institucional, o maletas de seres anónimos en las que sus protagonistas dudan entre colocar dinero negro en una maleta de Sansonite o en la mochila comprada en los establecimientos de todo a un euro; la maleta del poeta argentino Juan Pomponio, lo que se esconde en el forro de una maleta, o el cuerpo de un polizón, la maleta blanca que esconde un cadáver negro, o la maleta que discierne la diferencia entre ésta y las gallinas ficticias, o el miedo que producen los monstruos hermosos que habitan en la maleta, o de tres hombres que deciden robarse la maleta. Maletas, una especie de símbolo universal para celebrar nuestro primer aniversario y que vamos a empezar a desvelar cada semana en estricto orden de aterrizaje. Aún estás a tiempo de enviarnos la tuya. ¡Disfrutadlas!

La Dirección.