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Noviembre del 2007
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Publicado el 24 de Noviembre, 2007, 15:50.
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Siempre
que camina sola por la playa recuerda aquella antigua historia de un niño
recogiendo el agua del mar. Como todas las historias que poblaron su niñez,
pasado el primer asombro, las guarda en su cerebro sin analizarlas demasiado.
Ya una vez lo intentó, pero sus conclusiones eran tan pueriles que desistió de
hacerlo.
Por
eso no le presta mucha atención a aquel niño. Pasa a su lado, ve que en vez de
recoger el agua del mar, está construyendo un castillo y respira tranquila. Es
lo que un niño debe hacer a esa edad en la playa, cuando sus padres están
despatarrados tomando el sol. Juegos solitarios, de hijos únicos.
Más
adelante hay un grupo de adolescentes jugando al fútbol, sus risas, voces y
alaridos la reconfortan. No pasa nada. Su día es igual a todos sus días. La
gente cumple con sus funciones vitales de forma organizada y sistemática.
Se
sienta en la terraza de un café. La tarde empieza a caer, en el horizonte, el
universo compone un cuadro magnífico: tonos azules que se van tornando violeta,
al fondo, el disco rojo se va sumergiendo en las aguas del océano. La noche
está próxima. En su casa la espera su cama de siempre, un libro que dejó a
medio leer y el último café antes de lanzarse ella misma en su propio océano de
sueños.
Desde
hace muchos años ha sido así, su vida estructurada nunca se ha movido un
milímetro y está encantada. Así espera terminar sus días. Desde la estantería
del café unos periódicos le lanzan guiños en forma de enormes titulares rojos y
negros. Unas mujeres sofisticadas le sonríen con sus caras de papel, unos
hombres ante un micrófono intentan hablarle de los problemas de sus países. A
ella no le interesa.
A su
alrededor las conversaciones se acurrucan junto a sus orejas susurrándole
experiencias vitales, a veces traumáticas, otras más felices. A ella no le
interesa.
Piensa
en la protagonista de la novela que está leyendo: una mujer que se inventa un
amante para justificar ante ella misma primero, y después ante el dueño del
hotel, el alquiler de una habitación por seis horas al día. Una habitación
sencilla, tal vez un poco sucia, pero suya al fin y al cabo, la pequeña ventana
que da a una avenida, una cortina verde raída, una lámpara verde en forma de
flor, un cuarto de baño, con toallas verdes, al que nunca entra, porque
solamente va a allí a sentarse junto a la ventana mientras pasan las seis horas
que paga siempre por adelantado. Todos los días igual, desde hace seis meses.
Le
entran ganas de volver a su casa y retomar la lectura a ver que pasa con aquella
mujer. ¿La encontrará su marido? ¿Qué hace mirando a la gente durante esas seis
horas? ¿Qué cara le pone el casero al verla entrar y salir sola siempre? ¿La
denunciará a la policía?
Ya
es noche cerrada. Se apresura por volver
a casa. Camina guiada por la intuición, sin embargo en vez de tomar a la
derecha, gira a la izquierda sin darse cuenta. A eso de las cinco de la tarde,
cuando está a punto de desfallecer, sus pasos la conducen hasta una calle
cerrada, más bien solitaria. Al fondo ve un pequeño hotel, entra. Un hombre
calvo, gordo y con mirada maliciosa la mira. En un gesto cómplice le entrega una llave. Sube
tres pisos, abre la puerta; ahí está la habitación verde, la misma cama, la
misma lámpara en forma de flor y la silla junto a la ventana…
Por: Gladys
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Publicado el 24 de Noviembre, 2007, 15:45.
en minirelatos.
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¿Cómo se llamaba?
Era la frase preferida de Arturo, quien la tenía como muletilla al referirse a
los nombres de las personas que le rodeaban. Y es que para él, no significaban
gran cosa, era una simple denominación sin sentido.
Aquel día no iba a ser menos, y entre susurros volvió con
su famosa muletilla ¿Cómo se llamaba?,
al tiempo que sus ojos se iban cerrando y su aliento apagando. Se había
olvidado del nombre de la mujer con quien había quedado esa noche.
Por: Jimul
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Publicado el 24 de Noviembre, 2007, 15:37.
en General.
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Respiro, respiro, soy una pieza, una pequeña rueda de carne con dientes de hierro. Avanzo, atrás avanzo, atrás. Mi ángel, ¿dónde está? Muerto, arriba, arriba, muerto los ángeles sólo son muertos que escaparon antes que yo. Me tocan, siento, me tocan, siento un golpe en la rodilla, en las manos, detrás de los ojos. Siento, me tocan, me tocan, siento mi aliento cerca de tu boca cerrada, gris. Tus brazos rodean cuerpos de mentira que se hacen pequeños, pequeños, pequeños, eslabón, mecanismo, tus brazos se alargan y me cierran el cielo grande y moreno, moreno y grande como tu piel. La máquina se forma, la máquina avanza pieza a pieza, ruedas dentadas, eslabón, mecanismo siempre un movimiento, siempre el mismo pero no nos revolvemos sólo damos vueltas buscando paraísos sin saber que muy cerca nos esperan los cementerios. Por: Rafael P. Calmaestra
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Publicado el 24 de Noviembre, 2007, 15:32.
en Hablando de....
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"Si no buscásemos espacios no nos habríamos encontrado nunca"
"El aroma de tu tierra es el aroma de mi tierra, no hay camino abrupto, hay piernas cansadas"
"¿Dónde buscas?" le preguntó el árbol al viento "¿no sabes que no lo guardo en las hojas, no te das cuenta que las ramas sólo son el reflejo?, todo está en mi a salvo en mi raíz""
"Las puertas sólo quedarán cerradas si nos empeñamos en ponerles cerraduras"
"Prefiero que las vocales se intercalen de forma incongruente entre las consonantes, a no poder decir palabra." Por: Charo González
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Publicado el 24 de Noviembre, 2007, 15:23.
en General.
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Hace tanto tiempo que no tomaba un lápiz que había
olvidado el maravilloso ritual de afilar su punta. Recuerdo el cuidado que
ponía en no romper la corteza, para que al final me quedara redonda, como una
falda. Luego la ponía en la palma de mi mano, la contemplaba un rato y la
guardaba después en una caja de plástico transparente. Las consideraba mis
pequeños trofeos, y me sentía feliz de conservarlos intactos.
Creo firmemente que en la vida hay épocas en que se
encadenan una serie de sucesos con un denominador común y que vienen a
constituir la esencia de nuestro ser.
Primer suceso:
La pasada conferencia liderada por Lidia Falcón,
fundadora del partido feminista de España, el viernes pasado. La sala donde se
iba a celebrar la charla empezó a llenarse de mujeres – una conferencia de
mujeres feministas, luchadoras y defensoras de la igualdad. Mujeres mayores,
dignas señoras que se quitaban sus chaquetas doblándolas cuidadosamente sobre
el espaldar de las sillas, procurando que quedara bien visible la etiqueta.
Mujeres gruesas, arrugadas, con el cabello teñido de amarillo canario, mujeres
que olían a mundos cerrados y definitivos.
Después llegaron mujeres más jóvenes, chicas de
peluquería, vestidas de Zara y con olor a universidad.
Se sientan las conferenciantes delante de nosotras, una
habla de las imágenes de la mujer, otra de la guerra entre hombres y mujeres,
otra de heroínas modernas que luchan como hombres en los video juegos, la
última, de los cuerpos de las mujeres en el deporte. Palabras que salían
vestidas de agresividad, de resentimiento, y a veces, de orgullos heridos,
palabras que se estrellaban contra el público como pedradas en una
manifestación y que erigían una barrera que se iba ampliando más entre ellas y
nosotras.
Yo me revolvía en mi asiento, se me estaban durmiendo las
piernas y pensaba que no se estaba desarrollando la charla de manera
inteligente, y mucho menos se aportaba algo para lograr un hecho concreto en lo
referente a igualdad.
Cuatro mujeres hablando, debatiendo, defendiendo sus
argumentos, movidas más por el deseo de imponer sus ideas que por aportar
soluciones o al menos alternativas de solución. ¿Bien?
Segundo suceso: Elegir.
Cuando salí de allí pensé en que me hallaba en un cruce
de caminos, ante mis ojos se abrían tantas opciones a escoger y me gustó esa
sensación.
Me fui a cenar con una amiga, esa fue mi elección, hablé
con ella sin ninguna pretensión y las
palabras iban y venían de forma cálida, espontánea, el alma se iba aliviando y
el mundo no parecía tan agresivo. El diálogo brotó mientras la verdadera
comunicación y el entendimiento se arrellanaba en la silla junto a nosotras.
Tercer suceso: Un cuento
Feliz y ligera volví a casa, releí un cuento de Truman
Capote: “Un recuerdo navideño” y pensé que lo verdaderamente importante son las
pequeñas cosas que construimos día a día los seres humanos, eso es lo esencial, lo que
queda, reflexioné sobre la inutilidad de las guerras, las divisiones de clase,
los odios las mentiras, todo eso son piedras en el camino que nos hacen tropezar y
entorpecen nuestro andar por la vida.
Acaricié la madera de mi lápiz mientras pensaba cómo
terminar mi día, lamenté no tener a mano mi caja de plástico transparente donde
guardaba las cortezas. No importa me dije, hoy reencontré el placer de las
pequeñas cosas simbolizadas en el lápiz y en el cuento de Capote, ya podía empezar un nuevo día con le grato
recuerdo de dos cometas ondeando sobre el cielo azul, un día después de
navidad… Dos hechos que ya forman parte de mi existencia.
L.D.
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Publicado el 24 de Noviembre, 2007, 14:15.
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Negociaciones, desmovilizaciones, entregas y diálogos son
términos claves en la descripción del panorama político que actualmente enmarca
la realidad nacional. Mientras las voces amigas de los gobiernos del mundo se
unen a la causa de la pacificación, a nivel interno, los disentimientos siguen
pareciendo irreconciliables y tanto gobierno como guerrilla se eternizan en su
posición, desde la cual el primero se niega brindarle reconocimiento político a
la contraparte y el segundo se niega a asumir la legitimidad de su oponente.
Es difícil encontrar una convergencia de intereses en la liberación
de los secuestrados por las FARC, cuando estos representan su única herramienta
en una negociación que se hace impensable a los ojos del gobierno Uribe. Para el presidente, cuya bandera política es
representada en la seguridad democrática, que significa la derrota militar de
los alzados en armas, una negociación representaría el fracaso de sus
intenciones. Para la guerrilla, por su parte, esta respuesta le dejaría
desprovista de toda protección, si antes no se consolida el establecimiento de
un mecanismo similar que le permita seguir combatiendo.
Mientras ambos exhortan a su oponente a que muestre
una voluntad política, las esperanzas de acuerdo parecen cerrarse
progresivamente, toda vez que sus intereses se muestran distantes y anversos.
Los subversivos instan al gobierno a que les permita suplir la utilidad que les
ofrecen los secuestrados por el control de una extensión de territorio
estratégico, cuando se sabe que ese mismo gobierno considera que la presencia
de tropas en algunas áreas es suficiente para expresar la autonomía del Estado
y que se niega a reconocerles un estatus político, teóricamente materializable
en una negociación. Esto significa que tanto para uno como para otro el ceder
en sus pretensiones les dirige a la pérdida de su objetivo.
Las irreconciliables posiciones de los enfrentados no deja
dudas acerca de la poca probabilidad de las negociaciones, pues lo que estos
ponen en juego hace que el riesgo supere la potencialidad del éxito. Salvo el
surgimiento de presiones internacionales lo suficientemente agobiantes en el
orden económico y/o político, esta situación se mantendrá vigente y las miles
de familias de los secuestrados continuarán soportando la ausencia de sus seres
queridos.
Por: Giovanni González Arango
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Publicado el 24 de Noviembre, 2007, 14:06.
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UNA MALETA ABANDONADA POR AHÍ. El taxista abandonó el bar luego de dejar a una pareja que llegaba tardíamente al animado local. Montó en su taxi, se deslizó suave y silenciosamente en la noche. No se escuchaba más que el ronroneo de los neumáticos sobre el asfalto mojado. El parabrisas recibía desenfocados los evanescentes reflejos de los avisos de neón que pendían de los puntos altos de la avenida. El taxi tomó una curva y cuando había avanzado unos metros se detuvo. Los ojos del taxista se animaron codiciosos. Casi en la mitad de la calle se veía abandonada una maleta nueva. La maleta insinuaba un atractivo contenido y al decir verdad su abandono parecía comportar algo provocador... El taxista oteo la soledad del lugar y con cautela se bajó del taxi. Con pasos medidos se planto frente a la maleta. La miró apreciándola en su conjunto. Taxista: ¿Qué haces bandonada por ahí, a estas horas de la madrugada? - La voz suave de la maleta lo sorprendió - Maleta: Usted lo ha dicho, me han abandonado... Taxista: ¿Y por qué nadie te ha echado mano y te ha llevado? Maleta: - Un tanto apenada - Bueno, eso no lo sé... Taxista: Si así están las cosas, ¡pues vamos, te vienes conmigo! La maleta indecisa se encogió de sus correas.... El taxista la apreció en su justa medida, pero justo cuando se disponía a echar mano de las manijas, algo lo detuvo. Retrocedió un paso y miró a los extremos de la calle con recelo. Su entusiasmo se disipó... Taxista: Una maleta bastante bonita, de seguro con buen contenido y abandonada, ¿en plena madrugada? No, ¡mis amores! Estas emboscadas no son para mi... ¡Dios me libre de un asalto! Desconfiado subió al taxi, dio una última mirada a la maleta y se alejó. En pocos segundos el taxi era una manchita amarilla que se desvanecía a lo lejos. Pasó un tiempo sin que ocurriera nada. De pronto se escucharon unos pasos desordenados. Un joven despistado paso dándole patadas a una lata. La maleta se ilusionó con el encuentro, pero fue una mera ilusión. El joven balbuceó un "hola" cuando paso a su lado y siguió calle abajo, pateando la lata, con su carita de niño despistado. Con pesar la maleta lo vio perderse en la esquina. Volvió el silencio de la noche y el sonido de algunos coches que pasaban allá, al fondo, en la avenida. Unas carcajadas de mujer, se escucharon de pronto. Pero la maleta no vio nada. Unos segundos después se vio la silueta de dos mujeres jóvenes que venían abrazadas en evidente jolgorio. Con viva curiosidad la maleta las observo hasta que estas llegaron a pocos pasos. Las amigas se miraron entre sí, miraron la maleta y estallaron nuevamente en sonoras carcajadas... MUJER 1: ¿Qué haces aquí?, tan mona y tan sola... MALETA: - Sin tono de victima - como lo ven, aquí me abandonaron... Hubo un silencio entre las amigas pero seguido estallaron en nuevas risotadas. MUJER 2: Pues vienes con nosotras, que la vas a pasar muy bien y la noche es joven... La maleta las miro indecisa y lo pensó. MALETA: Ustedes están de fiesta, creo que yo les estorbaría... Las amigas apenas escucharon a la maleta. Hicieron pases de baile, posaron como modelos y se fueron haciendo adioses con las manos sin parar de reír. Volvió el silencio. Por un breve tiempo ni el sonido de los carros se escuchó. La maleta no se exasperó pero se sentía triste. Tal vez por eso ni se dio cuenta a que horas apareció el anciano reciclador que venia recogiendo cartones de los botes de basura en un carrito de madera.. Pensó que el anciano se iba arrojar sobre ella pero ocurrió lo contrario. El anciano escarbo en botes cercanos a la maleta y apenas le dispensó un par de miradas.. Soltó unas frases como si se conocieran de siempre. ANCIANO: Parecía una noche lluviosa y ya ve, se ha puesto muy buena la noche.... MALETA: ¡Es verdad! ...Aquí he estado ya hace unas horas, me han abandonado... El anciano detuvo por unos instantes su tarea y observo con detalle a la maleta. Se quedo pensando y se pasó varias veces las manos en la cabeza, como si fuera un gesto de preocupación... ANCIANO: Es un poco raro que viéndose usted tan bien, se encuentre ahí, en la mitad de la calle, sola, cuando podría estar en muy buenos lugares… MALETA: ¡Así es la vida! -Dijo la maleta, sin tornarse patética. Lejos de mostrar interés el anciano se disculpó... ANCIANO: Usted me comprenderá, mi tarea es recolectar todo el cartón que pueda... ¡Es mi comida! No la puedo llevar conmigo. Si lo hago, me puede traer problemas, pues me conocen por el cartón… Pero con una maleta nueva, ¿quién me lo va a creer? Siguió dándose razones y hablando para sí mismo mientras seguía pacientemente su labor. Así estuvo un buen rato mas en esa calle y se olvidó de la maleta. Después desapareció como llego. De pronto retorno el silencio y la soledad. Sobrevino luego un tímido amago de lluvia. La maleta se estremeció y su reluciente cuero habano se lleno de repente de puntitos mas oscuros. La lluvia ceso cuando apareció la mujer elegante. Parecía tener algo más de cuarenta años y todas sus prendas como sus modales eran sofisticados, elegantes. No se inmutó por la suerte de la maleta y no paro de hablar de los nuevos tiempos, de la moda, de la soltería, de los sitios de vacaciones, de los buenos licores, de los amantes, de los idiomas y de las malas amigas...Le echo flores a la maleta antes de irse y se fue como si nada...Nunca le ofreció llevarla consigo. Una inquietud se apoderó de la maleta. La madrugada seguía su curso y ya no pasaba nadie, ni siquiera a lo lejos.... Parecía que así seria hasta el alba, cuando el muchacho que había pasado pateando un lata reapareció de regreso. Parecía de buen ánimo y venia como hablando solo. Tenia cierto aire de orfandad aunque su ánimo contradecía todo. Se sorprendió cuando se vio junto a la maleta.... JOVEN: - Mirando incrédulo y admirativo a la maleta- ¿Qué haces aquí a estas horas de la madrugada.... MALETA: Lo mismo te podría preguntar. JOVEN: ¡Me gusta la noche! ....Los días que deseo salir, espero que mis padres se duerman y salgo sin ser visto.. Temen que pueda sucederme algo, pero funciono bien con la noche... - Vuelve a mirar a la maleta incrédulo- ...No puedo creer que estés a estas horas sola, abandonada... MALETA: Pero si ya habías pasado por mi lado y me dijiste un ¡hola! JOVEN: -Incrédulo consigo mismo- ¿qué pasé y te dije un hola? Vaya por Dios, ¡vivo en la luna! ¡Discúlpame! Y siguieron hablando justamente de la luna, de las formas de las nubes, de los silencios de la madrugada, de las diferencias de noches parecidas y de las letras de las canciones que cambian de acuerdo al estado de ánimo. También de las cosas abandonadas en las calles. Rieron y se contaron mucho mas cosas. El muchacho, sin dudarlo, se apresto a tomarla de la manija pero la maleta le dijo que estaba de acuerdo, pero que era importante que mirara su contenido. El muchacho le dijo que no importaba, que entrarían con sigilo en la casa y allá lo haría. Pero la maleta insistió. Entonces el muchacho procedió con toda delicadeza. Puso la maleta sobre el anden, soltó las correas y activo el cierre. La maleta se abrió. Allí, luminosas y brillantes estaban montones de fotos de muchas calles de la ciudad en la noche... y también innumerables fotos de personajes que se detenían hablar con maletas abandonadas a la madrugada....Con cierta ansiedad el muchacho repaso muchas de las fotografías. Quería comentar sobre todo aquello pero volvió a ordenar el contenido y cerro la maleta. Sonrieron animados. El muchacho puso sus tibias manos en las manijas de la maleta y echo a andar hacia su casa. Se fueron hablando de cosas normales, como la hora, los indicios de sol y de la gentes. Pero tema no les iba a faltar. En la esquina se cruzaron con el taxista que ya había pasado y este, a media marcha, los miró con recelo. Por: Ricardo Suárez.
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Publicado el 17 de Noviembre, 2007, 18:41.
en minirelatos.
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Tuvo siempre muy claro desde
niño que quería ser rico en cuanto fuese
mayor. Sus maneras apuntaban ya en el colegio, haciendo trapicheos con
todo lo que caía en sus manos, era el único niño del colegio que manejaba mucho
dinero, puesto que juntaba la paga de sus padres con el dinero sacado por sus “actividades
extraescolares”.
Su inteligencia y capacidad para el saber, no corría a la
par con su olfato para los negocios, éstos cada vez eran menos claros y más productivos.
Al cumplir los 19 años, tuvo una pequeña crisis productiva,
debido a que sus proveedores escaseaban, por lo que perdió gran cantidad de
clientes por conseguir drogas de todo tipo. Le llegaron informaciones de un
proveedor muy importante en una ciudad Europea. Rápidamente cogió un avión y
tras pasar un fin de semana intenso, cerró el trato como nuevo cliente.
En cuanto llegó a la antigua localidad que le vio nacer,
fue al Banco a pedir un préstamo por la cantidad exigida por el nuevo proveedor,
60.000 €, presentando como aval una empresa ficticia de importación y
exportación de material de oficina, llamada Papex.
El negocio le estaba saliendo redondo, porque el aval de
los proveedores, se cubría con el préstamo del banco; y el préstamo del banco
con el aval de la mercancía.
Lamentablemente no contó con el factor sorpresa, por
aquellos días la policía había abierto
una operación antidroga, él se cruzó en su investigación y cayó como pajarito
en la trampa, esta operación antidroga se hizo llamar Incauto, con este nombre se desarticuló la red
europea que trabajaba en esos momentos con mayor intensidad.
Hoy, nuestro amigo, cumple condena en una macroprisión, y
ha montado un negocio de sexo, la principal mercancía es su propio cuerpo, sus
clientes: los presos con deseos de desfogarse.
Por: Jimul
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Publicado el 17 de Noviembre, 2007, 18:17.
en Hablando de....
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"Tendrás tantos mapas como pidas, tantas indicaciones como necesites en los cruces, pero no olvides que sólo tú llevas las riendas del carro y que las rotondas son perfectas para pensar la dirección mientras se va girando."
"Por vidas tránsito de compositores de melodías silenciosas vibrando en cada decisión."
"Manos de viento sostienen mi sueño de agua que nutre raices."
"Fuentes del néctar que alimenta a los espíritus volved a brotar y no tardéis"
"Nos hacemos preguntas que no responderá nadie y contestamos preguntas que nadie nos preguntó"
Por: Charo González
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Publicado el 17 de Noviembre, 2007, 17:56.
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Gracias a todos nuestros amigos por enviarnos sus maletas llenas de sueños. Estas son las últimas y bienvenidas!!!

Un mal momento para dormirse… ¿Quién se
habrá llevado la maleta que me mandaron vigilar?
Por: Juan
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Publicado el 17 de Noviembre, 2007, 17:52.
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Un
telón de fantasía, una niña hermosa que come mocos, ganas de vomitar, la niña
crece, es una mujer y tras ella aparecen una pantalla con dos columnas muy
definidas: permitido – prohibido, un plano con puntos en verde, y en rojo. Las
cosas permitidas pasan a una velocidad vertiginosa. NO se puede leer; en cambio
las no permitidas van a cámara lenta. Instintivamente vuelve a comer mocos. La
vergüenza le nubla la vista. Sólo puede ver letras en rojo.
… y
la vida se agota. Ahora es una hermosa planta llena de piojos y no hay
insecticida que valga. Amanece con dolor de estómago y con una necesidad
asfixiante de dedicarse a cosas prácticas.
Por Gladys
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Publicado el 17 de Noviembre, 2007, 17:42.
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No hay que despistarse ni un segundo pues el
maldito ojo del universo nos acecha. Si dudan de mi aseveración, recuerden los
sucesos más recientes: un chico argentino en un metro intentando pasar
desapercibido, un rey que pierde los estribos, un político que habla de un
sobrino… por no recurrir a la prensa rosa.
De eso a saborear las mieles del éxito sólo
hay un paso: el chico argentino podría escribir un libro sobre por qué no
socorrió a la chica y vendería millones, tantos que por fin el mote de sudaca se desvanecería ante el
color de los billetes, el Rey, o su periodista de cabecera, explicando por qué
lo mandó a callar en ese tono, el político llenaría páginas, montones de
páginas explicando por qué no debemos preocuparnos por el calentamiento global.
Los ejemplos dan grima: los premios literarios (léase el último finalista del
Planeta, que es el más jugoso, quizás por el remordimiento de estar asesinando
la literatura), los mangantes en sus autos de lujo, los asesinos millonarios
que pueden pagar excelentes abogados… No exagero, así es el éxito. Y da miedo,
no por el éxito, sino por formar parte de una sociedad que premia semejantes
despropósitos.
La Dirección
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Publicado el 10 de Noviembre, 2007, 12:50.
en Hablando de....
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“Arcos de ojos
cuadrados, de pestañas enrejando pupilas de visillos blancos.”
“Papel viejo,
rasgos nuevos, colores sin tonos, perdidos los nombres de anuncios sólo reales
en la lectura, falsos en el pasar del preso dibujo.”
“Hoy silencio,
hoy camino, hoy comienzo de versos dormidos.”
“Cuerda de
lienzo, color de ruido, pintura de viento, senderos torcidos.”
“Vuelve el
tiempo a donde nunca estuvo, vuelve en tercios de árboles caducos.”
“Piedra enjuta,
siniestra soledad, silencio de brujas por crear.”
“Cristos
solitarios de fieles caídos en ciernes de agravios compartidos.”
“Viento que
cierra puertas ya tapiadas, ventanas que lloran después de la batalla.”
“Perdida
creencia en cortos caminos, de lejos pequeños de cerca dormidos.”
“Negra,
marmórea, cuerpo frío, sones de dulce sueño perdido.”
“Cuerda de hilo
que parte, hilo de alambres que forman carne.”
“Flores en las
puertas de iglesias, dentro silencio y fuera fiesta.”
“Canta el metal
nueva sonata, escucha el hombre, el corazón que no lata.”
“Pierden su
alma en miradas extrañas, recuperan aliento cuando la noche acompaña.”
“Juegos de
triste luz al entrar, pierde quien quiso rezar.”
“Tono sobre
frío y escarpado campo, solo en el limbo de su llanto.”
“Importa lo
justo, sólo el momento, entiendo y escucho el eterno lamento.”
“Despiertan los
campos a colores pajizos, esperan el llanto del cielo que los quiso.”
“Explica
creyendo en decir sintiendo, escucho sabiendo que ni creyendo entiendo.”
“Feliz pájaro
oteador de ciudades, cubierto de amor y de maldades.”
“Si busca
palabra expresa e incomprensible, tal vez no quiera que sepan lo que escribe.”
“Péndulo que en
la tierra cayó, parte del alma que no retornó.”
“Olvido a quien
espero porque no le necesito, me muero si aparece perfecto cuando ya no me
tiene.”
“Ni el frío,
pues yo calor tengo, agotó mi ingenio aún ya sabiendo.”
“No cierro
nunca y puede que descansar sea volver a cerrar.”
“Pastos
quemados nutren mi tierra yerma.”
“¿Tan largo
camino para escapar del amigo? ¿Quién fue culpable, el que pidió o quien no
habló?”
“Se duermen las
manos extendidas al frente, nadie acaricia manos inertes.”
“Duermen con
sus muertos y beben en sus huertos.”
“¿Quién
repartió la tierra, gobierno, amor o flaqueza?”
“Volver a
andar, soledad de caminos, no necesito compaña pero sí un buen vaso de vino.”
“No está, no
será, piedra y madera, tiembla la coraza, para dejar paso con uno basta.”
“La hora sobre
el arco, el tiempo en lo más alto.”
“Aún sabiendo
finales recorro los arcos, cruzo soportales, aún sabiendo finales pido
compañeros de silenciosos añares.”
“No volveré a
verte, no andarás conmigo, no querré conocerte al cruzarte en el camino.”
“Inventos,
sueños diferentes siempre en imagen real, iguales al empezar.”
Por: Charo González
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Publicado el 10 de Noviembre, 2007, 12:22.
en General.
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Vaya, nos estamos haciendo mayores!!
Ágata Amelia Ruiz Carolina Granados Daniel Valero Charo González Doris Rivero Giovanni González Gladys Gonzalo López Cerrolaza J.J. Ortega José Emilio Pacheco Jimul Lornafer Luis Aguilera Mercedes Muñoz Nofret Piedra Pipo Roig Rafael Calmaestra Ricardo Abdahllah
Ricardo Suárez Selvática Thomas Bailey Aldrich
"Un indio Siux viendo a un investigador preparar sus bocetos: Sé que este hombre ha metido muchos de nuestros bisontes en su libro. Yo estaba presente cuando lo hizo, y desde entonces no hemos tenido bisontes"
Quizá sin saberlo hemos guardado en maletas nuestros bisontes, nuestros sueños, nuestras ilusiones… ahora, en este espacio, algunos han tenido el valor de abrirla. Nos han enseñado sus entrañas y ese es el primer paso para liberarlos.
Dentro de poco tendremos bisontes por ahí, rescataremos nuestros sueños y sabremos que está en nuestras manos el hacerlos realidad.
Gracias por celebrar de esta manera nuestro primer aniversario.
La Dirección.
PD.
los felicitamos por el
primer año de su proyecto Blog - Cae la noche, que sigan por muchos años más. Att, www.revistadiezdedos.com www.revistadiezdedos.com/noticias
Colombia
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Publicado el 10 de Noviembre, 2007, 12:09.
en minirelatos.
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Siempre me gustó aquella tradición de
quemar los objetos representativos de nuestros infortunios el último día del
año, objetos que se camuflaban en el cuerpo de un hombre hecho de trapos viejos
y entrañas de pólvora.
Cada año era yo quien aportaba más objetos…
por tanto tenía el privilegio de ser el primero en lanzarle el fósforo. Este
año el privilegio recayó sobre Pepe. Será él, el encargado de lanzarme el
primer fuego de la noche.
Por: Selvática
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Publicado el 10 de Noviembre, 2007, 12:06.
en General.
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Qué encajes más suaves y bellos, qué cintas
más hermosas, qué telas más delicadas pensaba Ana mientras sacaba de aquella
maleta esos objetos y los contemplaba extasiada…
En
el fondo de la maleta, una imagen de Ofelia con la boca llena de algas.
Por: Marina
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Publicado el 10 de Noviembre, 2007, 12:01.
en General.
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¿Alguien
le ha explicado a este peón la importancia de ser rey?
Sus
palabras son interrumpidas por un fuerte golpe que los lanza sobre los tejados
de la ciudad.
El
dedo gordo del pie queda adolorido. No debió patear con tanta fuerza esa
maleta. Vale, en una madrugada de borrachera no puede uno pretender ser un
Kaspárov.
Por: Garrit
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Publicado el 3 de Noviembre, 2007, 9:57.
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Cada
trago lleva en su interior la dosis perfecta para alcanzar el olvido. Desde las
nueve de la noche a las tres de la madrugada Luís logra apaciguar los tic tacs
de su existencia. Sin embargo, en el resquicio de sus lagunas la imagen de una
maleta, encontrada una fría madrugada en una calle de su ciudad natal le
recuerda la deuda contraída.
Debe
entregar esa correspondencia. De ella depende la felicidad de cierta persona,
pero no lo hace. Se da miles de razones para justificar su inmovilidad… si al
menos esa persona no fuera él, podría intentarlo.
Por: Gladys
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Publicado el 3 de Noviembre, 2007, 9:52.
en General.
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Las
uñas como aspas contra la luna llena. El zigzagueo vertiginoso rasga el velo de
la noche.
Los
ojos brillan en la oscuridad, los colmillos gotean baba sobre la maleta hallada
en mitad de la calle en una madrugada… los ratones han huido.
Por:
Angeles
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