17 de Noviembre, 2007, 18:41: Jimulminirelatos

       


        Tuvo siempre muy claro desde niño que quería ser rico en cuanto fuese  mayor. Sus maneras apuntaban ya en el colegio, haciendo trapicheos con todo lo que caía en sus manos, era el único niño del colegio que manejaba mucho dinero, puesto que juntaba la paga de sus padres con el dinero sacado por sus “actividades extraescolares”. 

          Su inteligencia y capacidad para el saber, no corría a la par con su olfato para los negocios, éstos cada vez eran menos claros y más productivos.

          Al cumplir los 19 años, tuvo una pequeña crisis productiva, debido a que sus proveedores escaseaban, por lo que perdió gran cantidad de clientes por conseguir drogas de todo tipo. Le llegaron informaciones de un proveedor muy importante en una ciudad Europea. Rápidamente cogió un avión y tras pasar un fin de semana intenso, cerró el trato como nuevo cliente.

          En cuanto llegó a la antigua localidad que le vio nacer, fue al Banco a pedir un préstamo por la cantidad exigida por el nuevo proveedor, 60.000 €, presentando como aval una empresa ficticia de importación y exportación de material de oficina, llamada Papex.

          El negocio le estaba saliendo redondo, porque el aval de los proveedores, se cubría con el préstamo del banco; y el préstamo del banco con el aval de la mercancía.

          Lamentablemente no contó con el factor sorpresa, por aquellos días la policía  había abierto una operación antidroga, él se cruzó en su investigación y cayó como pajarito en la trampa, esta operación antidroga se hizo llamar  Incauto, con este nombre se desarticuló la red europea que trabajaba en esos momentos con mayor intensidad.

          Hoy, nuestro amigo, cumple condena en una macroprisión, y ha montado un negocio de sexo, la principal mercancía es su propio cuerpo, sus clientes: los presos con deseos de desfogarse.

 Por: Jimul


17 de Noviembre, 2007, 18:17: Charo GonzálezHablando de...
 


"Tendrás tantos mapas como pidas, tantas indicaciones como necesites en los cruces, pero no olvides que sólo tú llevas las riendas del carro y que las rotondas son perfectas para pensar la dirección mientras se va girando."

"Por vidas tránsito de compositores de melodías silenciosas vibrando en cada decisión."

"Manos de viento sostienen mi sueño de agua que nutre raices."

"Fuentes del néctar que alimenta a los espíritus volved a brotar y no tardéis"

"Nos hacemos preguntas que no responderá nadie y contestamos preguntas que nadie nos preguntó"


Por: Charo González





17 de Noviembre, 2007, 18:04: AnaGeneral



¿A qué mujer se le ocurre guardar sus caderas en una maleta y dejarla olvidada en medio de la calle?

¡Hay que ver lo poco que se cuidan algunas!

Por: Ana

17 de Noviembre, 2007, 17:56: La DirecciónGeneral
Gracias a todos nuestros amigos por enviarnos sus maletas llenas de sueños. Estas son las últimas y bienvenidas!!!

 

Un mal momento para dormirse… ¿Quién se habrá llevado la maleta que me mandaron vigilar?

Por: Juan
17 de Noviembre, 2007, 17:52: SelváticaGeneral

 

Un telón de fantasía, una niña hermosa que come mocos, ganas de vomitar, la niña crece, es una mujer y tras ella aparecen una pantalla con dos columnas muy definidas: permitido – prohibido, un plano con puntos en verde, y en rojo. Las cosas permitidas pasan a una velocidad vertiginosa. NO se puede leer; en cambio las no permitidas van a cámara lenta. Instintivamente vuelve a comer mocos. La vergüenza le nubla la vista. Sólo puede ver letras en rojo.

… y la vida se agota. Ahora es una hermosa planta llena de piojos y no hay insecticida que valga. Amanece con dolor de estómago y con una necesidad asfixiante de dedicarse a cosas prácticas.

Por Gladys

 

 

 

17 de Noviembre, 2007, 17:42: La DirecciónGeneral

 

No hay que despistarse ni un segundo pues el maldito ojo del universo nos acecha. Si dudan de mi aseveración, recuerden los sucesos más recientes: un chico argentino en un metro intentando pasar desapercibido, un rey que pierde los estribos, un político que habla de un sobrino… por no recurrir a la prensa rosa.

De eso a saborear las mieles del éxito sólo hay un paso: el chico argentino podría escribir un libro sobre por qué no socorrió a la chica y vendería millones, tantos que por fin  el mote de sudaca se desvanecería ante el color de los billetes, el Rey, o su periodista de cabecera, explicando por qué lo mandó a callar en ese tono, el político llenaría páginas, montones de páginas explicando por qué no debemos preocuparnos por el calentamiento global. Los ejemplos dan grima: los premios literarios (léase el último finalista del Planeta, que es el más jugoso, quizás por el remordimiento de estar asesinando la literatura), los mangantes en sus autos de lujo, los asesinos millonarios que pueden pagar excelentes abogados… No exagero, así es el éxito. Y da miedo, no por el éxito, sino por formar parte de una sociedad que premia semejantes despropósitos.

La Dirección