Un telón de fantasía, una niña hermosa que come mocos, ganas de vomitar, la niña crece, es una mujer y tras ella aparecen una pantalla con dos columnas muy definidas: permitido – prohibido, un plano con puntos en verde, y en rojo. Las cosas permitidas pasan a una velocidad vertiginosa. NO se puede leer; en cambio las no permitidas van a cámara lenta. Instintivamente vuelve a comer mocos. La vergüenza le nubla la vista. Sólo puede ver letras en rojo.

… y la vida se agota. Ahora es una hermosa planta llena de piojos y no hay insecticida que valga. Amanece con dolor de estómago y con una necesidad asfixiante de dedicarse a cosas prácticas.

Por Gladys