Respiro, respiro, soy una pieza, una pequeña rueda de carne con dientes de hierro. Avanzo, atrás avanzo, atrás. Mi ángel, ¿dónde está? Muerto, arriba, arriba, muerto los ángeles sólo son muertos que escaparon antes que yo. Me tocan, siento, me tocan, siento un golpe en la rodilla, en las manos, detrás de los ojos. Siento, me tocan, me tocan, siento mi aliento cerca de tu boca cerrada, gris. Tus brazos rodean cuerpos de mentira que se hacen pequeños, pequeños, pequeños, eslabón, mecanismo, tus brazos se alargan y me cierran el cielo grande y moreno, moreno y grande como tu piel. La máquina se forma, la máquina avanza pieza a pieza, ruedas dentadas, eslabón, mecanismo siempre un movimiento, siempre el mismo pero no nos revolvemos sólo damos vueltas buscando paraísos sin saber que muy cerca nos esperan los cementerios. Por: Rafael P. Calmaestra
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