Respiro, respiro,
      soy una pieza, una
      pequeña rueda de carne
      con dientes de hierro.
      
      Avanzo, atrás
      avanzo, atrás.
      Mi ángel, ¿dónde está?
      Muerto, arriba,
      arriba, muerto
      los ángeles sólo son muertos
      que escaparon antes que yo.
      
      Me tocan, siento,
      me tocan, siento
      un golpe en la rodilla, en las manos,
      detrás de los ojos.
      Siento, me tocan,
      me tocan, siento
      mi aliento cerca de tu boca
      cerrada, gris.
      
      Tus brazos rodean
      cuerpos de mentira
      que se hacen pequeños,
      pequeños,
      pequeños,
      eslabón, mecanismo,
      tus brazos se alargan
      y me cierran el cielo
      grande y moreno,
      moreno y grande
      como tu piel.
      
      La máquina se forma, la máquina
      avanza
      pieza a pieza,
      ruedas dentadas,
      eslabón, mecanismo
      siempre un movimiento,
      siempre el mismo
      pero no nos revolvemos
      sólo damos vueltas
      buscando paraísos
      sin saber que muy cerca
      nos esperan los cementerios.
      
      
      Por:  Rafael P. Calmaestra