En el puente de la comunicación, aquella vivaz y avispada mujer, tan rotunda y exacta en sus opiniones fue presa de un predador, cuyas buenas maneras le hicieron caer en sus garras.

       Envuelta en una rotonda de sentimientos, se quedó anclada en medio del puente de la felicidad, cuya circunvalación periódica estuvo a punto de costarle su existencia.

       Una vía nueva de salida, llamada Eva, le hizo abandonar su caótica deriva.

       Hoy continúa su camino por el puente y aunque no logra a ver el final de él, sí ha dejado atrás la recurrente vía de la destrucción.

 

Por Jimul

 

(Dedicado a todas las mujeres que piensan que su situación no tiene solución)