Un rayo de luz se abrió para aquellas gentes tan castigadas por la avaricia, el egoísmo y la traición de propios y extraños. Los nuevos visitantes traían otra forma de hacer las cosas, sus modales y el tempo de sus acciones indicaba que había futuro para sus costumbres y formas de vida.

            Pero apenas eran eso, instantáneas fugaces, pequeñas tretas planificadas con meticulosa precisión. Su futuro tenía ya nombre.

            Seguirían siendo esclavos, ahora en lugar de ser Occidente, sería Oriente su látigo fustigador.

 

Por: Jimul