|
Libertad, fortaleza, plenitud,
energía. Todo esto lo sentía al mismo tiempo en una sucesión vertiginosa de
electrizantes estímulos que volaban a través de aquella autopista, cuyo tránsito
rutinario y aburrido no dejaba espacio a la aventura. El sudor frío y un bloqueo
instantáneo en el motor central, terminaron desarticulando las últimas
conexiones con el ordenador central. Fulminado como un muñeco de trapo,
rodó en la mitad de la pista de baile.
La última raya de cocaína había conseguido su efecto más
prolongado.
Por: Jimul
|