
Han adivinado. Precisamente en esa fecha se inaugurarán los juegos olímpicos en el gran
imperio. Nadie quedará impávido ante lo que va a acontecer, incluso aquellos
para quienes el deporte es indiferente.
La razón del
interés suscitado es, por supuesto, el país que lo organiza, China representa a
una gran civilización en la que leyenda y la realidad rivalizan. Leyendas como la de asegurar la inmortalidad
teniendo relaciones sexuales con jóvenes castos, o máximas que nos aconsejan
ser tan flexibles como las ramas de bambú, que se inclinan ante la adversidad
sin partirse, para luego erguirse con mayor ímpetu, o esta otra que me viene a
la memoria, habla de la filosofía de un campesino, quien creía que su universo
no sólo consistía en los pocos metros cuadrados de superficie de su terreno
para cultivar, sino todo lo que podía abarcar hacía arriba, hasta el cielo, o
hacía abajo hasta las antípodas; también tenemos su cine, su teatro,
arquitectura y esa estética rojo-dorado que envuelve todo lo oriental con un
aura intrigante en la que nos solemos introducir los occidentales de una manera
imprudente, juzgando, criticando o adoptando sus credos con ardor religioso
como sucedió con las teorías de Mao principalmente América Latina y a cuyo
fanatismo le debemos tantos muertos.
Los imperios
se construyen día a día, la cultura de un pueblo se abona cada segundo y a sus
ciudadanos compete cuidarla, abonarla y expandirla, esto estaría muy bien si en
ese proceso de expansión no se avasallara a las minorías, pero la realidad es
otra, a lo largo de los milenios hemos visto desaparecer civilizaciones enteras
bajo las dictaduras de la fuerza, o los subterfugios de la política. Cada
cierto tiempo la humanidad sacude sus alfombras y la fisonomía se transforma,
¿estaremos viviendo esos momentos? Podría ser, la fecha misma tiene un aire
intrigante y premonitorio, el ocho, a las ocho del octavo mes del octavo año
del milenio…parece algo sacado de los arcanos de Nostradamus, ¿a qué si? Pero
no hay que preocuparse, ese día, todos estaremos viendo el maravilloso
espectáculo de inauguración ya sea de cuerpo presente o por la tele y durante
los próximos días organizaremos nuestra cotidianidad para ver qué hacen
nuestros deportistas… si los monjes tibetanos se encierran en sus templos, en
callada protesta, nos diremos que ellos son así, nadie va a boicotear nuestro
más grande espectáculo del verano, mientras vamos contando las medallas que
ganan nuestros deportistas. El ocho a las ocho…
La Dirección
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