25 de Julio, 2008, 13:29: Charo GonzálezHablando de...


"Hilos de colores forman trenzas de arcoiris que sólo son visibles desde los árboles del otoño."

"Escucha los mensajes del que entre palabras no dice nada."

"Conoce a quien desde el espejo sonríe cuando las lágrimas quieren inundarte."

""Nadie" acompaña al pensamiento en cada creación, porque "alguien"  está ocupado en cotidianas elucubraciones. "Nadie" se entretiene en acariciar cada uno de tus sueños porque "alguien" pretende despertarte en el momento más hermoso."

"Abraza con la mirada el contorno de tu imagen reflejada, habla con tus ojos cuando dejan de mirarte."

Por: Charo González
25 de Julio, 2008, 13:26: La Dirección.Hablando de...

 

Hace muchos años una niña me preguntó si las cárceles existían. Iba a responder inmediatamente pero las palabras se me enredaron en la boca. Una niña de cinco años curiosa. Yo, una mujer mayor, que duda entre decirle la verdad, porque una cárcel a los cinco o a los cien años es un horror, qué le iba a decir, que la habían inventado los hombres como un castigo, y luego, ¿quiénes estaban en ellas, los asesinos, los ladrones, los inocentes? Y ¿quién los juzga? Los mismos hombres… total que me hice un lío, porque también pensé en las cárceles personales, en esos barrotes que erigimos alrededor nuestro para protegernos o escabullirnos… entonces eso llevaría a pensar que nos sentimos culpables, ¿de qué o por qué?

          No recuerdo muy bien como salí de aquel apuro, seguramente con alguna tontería para quitarme de encima a una niña preguntona, pero de vez en cuando me acuerdo de aquella ocasión, pienso además que las cárceles imaginarias, las que llevamos por dentro pueden ser tan dañinas o peores que las de cemento y hierro. Porque de aquellas se sale alguna vez, se tiene la oportunidad de volver a empezar, esas, son como un paréntesis en la vida, pero las otras, las personales no tienen limites, nos impiden realizarnos durante toda nuestra vida, incluso, me atrevería a decir que las construimos con ayuda de nuestros padres, con los sistemas educativos, la religión, la sociedad, los complejos, los miedos y también, si señor, la cobardía, el temor a enfrentarnos a nuestro destino. Pero eso no se le puede decir a una niña de cinco años, la confundiríamos con tanta explicación. Me pregunto, si le hubiese contestado simple y llanamente que si, ¿me sentiría mejor ahora, la habría olvidado ya? No lo sé y lo peor, es que no existe un tribunal a quien demandar, no hay abogado para esas causas, nos toca respirar hondo y elaborar nuestra propia lima para rebajar esos barrotes con la esperanza de obtener la libertad.


La Dirección
25 de Julio, 2008, 13:16: GladysGeneral


Escuché la música unos segundos antes de descubrir el sitio a donde me llevaban, no por mi voluntad, iba encadenado,  amordazado,  y era conducido a empellones. Para decirle la verdad, no me hacía ilusiones, no esperaba nada, ni siquiera tenía esperanzas de que allí pudieran soltarme, o de que ese traslado significara, para mí, al menos un asomo de alivio. Así que la música me importaba tanto como mi suerte.

Me dejé llevar, ellos hablaban, comentaban sus asuntos particulares, que a mi me importaban un carajo, y qué escuchaba, solo porque estaba a su lado. No me importaban mis carceleros, no quería que sus rostros se me quedaran en la memoria,  ni el tono de sus voces, por eso me abstraía, para que sus experiencias no invadieran mi mundo… ni más faltaba, que ellos se metieran en mi cerebro, ya me habían dejado sin vida física, no les iba a regalar la emocional.

Al fin llegamos, era un lugar de mal aspecto, oscuro, tremendamente caluroso, excediendo en mucho su capacidad de alojamiento. La música sonó más fuerte, era una música repetitiva, e independientemente, de donde estuvieras se escuchaba con más o menor intensidad. Del techo provenían chorros de aire frío que me hacían estornudar y me producían escalofríos, pero si me mudaba de lugar, el calor me asfixiaba. Como pude, avancé hasta uno de los orificios que representaba el papel de una ventana y aspiré desesperado el olor de la estática noche, que se había quedado en estado latente, las hojas de los árboles no se movían, la luna era un adorno muerto colgado del techo, y los  hombres y mujeres que pasaban delante de mi parecían impelidos de una fuerza mecánica que imprimía a sus pasos y al movimiento de sus brazos o cabeza una acción rígida y limitada.  Yo los imité para no llamar la atención, calqué sus movimientos y logré una actuación perfecta, nadie hubiera sido capaz de descubrir mi originalidad, ni siquiera uno de esos detectores tan sagaces con que se han proveído en los últimos tiempos.

- Ahora este tequila hermano – le dijo Alvaro balbuceando las palabras debido a la borrachera que tenía-.

- No hermano, me piro, aquí yo no pinto nada.

Salió a la calle respiró aliviado prometiéndose que jamás volvería a salir. Para qué quería amigos si la ps2 era su universo.

Por: Gladys

25 de Julio, 2008, 12:43: La Dirección.General







"La expresión
nudo gordiano procede de una leyenda según la cual un campesino de Gordión  (actual Anatolia) llamado Gordias llevaba sus bueyes atados al yugo con unas cuerdas anudadas de modo tan complicado que era imposible desatarlas. Este hombre cumplió un augurio que promulgaba el hecho de que el futuro rey de Frigia vendría por la Puerta del Este acompañado de un cuervo que se posaría en su carro. Según las tradiciones, quien consiguiera desatar el nudo gordiano podría conquistar Oriente."

Y desde esa leyenda, los humanos a veces nos enredamos de tal forma que no conseguimos salir de esa maraña de nudos, es el caso de nuestro colega Inferno, a quien internet lo tiene enredado en su particular red, impidiéndole y privándonos de paso de poder acceder al blog INFERNO.
Pero no os preocupeís, para eso estamos los colegas, así que mientras se soluciona el entuerto o alguien deshace el nudo gordiano de la red, podeís disfrutar de los dardos aqui, que está casa es como la tuya, amigo infernal. Esperamos que alguien humano o infernal deshaga tal maraña pronto. Entretanto aquí teneís uno de sus último dardos.

La Dirección.



    Dedicatoria: A todos vosotros que me seguís, os dejo un aperitivo para aumentar "la caló"

    Introducción:
    En Australia el Papa ha visitado la ciudad, al tiempo que se ha celebrado una Expo sobre el Sexo.


    La Historia:

    • ¡¡¡Mmmmm!!! Hola padre, aquí estamos todos estos pecadores esperando ser rescatados de tanto vicio agotador (Un coro de lascivas mujeres, ataviadas con trajes de cuero muy sugerentes, atrapa en un corro cerrado al Gran Hechicero que es conducido a la sala VIP, en la cual se encuentra un macromundo sexual que haría las delicias de cualquier pecador… Hombres, mujeres y juguetes sexuales por doquier interactuaban sin ningún control, salvo el agotamiento de baterías de los aparatos utilizados o el físico de las personas allí reunidas.
    • Tengo mucho trabajo por hacer aquí. Debo reconducir la vida de estos pobres pecadores. (Desnudándose, se sumergió entre aquella masa sensual de cuerpos que vibraban en una danza muy sugerentemente sensual, participando como uno más)
    A pocos kms. de allí, un pueblo enfervecido, aclama el gran discurso de abstinencia pronunciado minutos antes por el Gran Hechicero.
    Por: Jimul - Inferno


10 de Julio, 2008, 16:14: Charo GonzálezHablando de...

"Obligación creada en la atracción de aquello que comercias."

"Regocijarse en la prueba para devolver soluciones."

"Escuchar las eternas respuestas… tan sencillo como oirse hablar a uno mismo."

"Que la lluvia nos deje su dulce caida, le agradecemos su amor cuando cerramos los ojos y la sentimos en nuestro rostro."

"Duerme sin temor a despertar porque el día te abraza regalándote los sueños de la siguiente noche."

Por: Charo González

10 de Julio, 2008, 16:10: La Dirección.Hablando de...


    La operación Jaque que llevó a la libertad a Ingrid Betancourt ha dado mucho de sí. La prensa ha devorado gustosa el cúmulo de experiencias , la radio y la televisión han dedicado minutos valiosísimos en ahondar  los detalles del rescate y luego las experiencias vividas por los rehenes en la selva colombiana; se abrieron foros de opinión y como es costumbre entre nosotros, surgió la idea de darle la presidencia a la señora Betancourt, su imagen subió en las encuestas de popularidad como la espuma y como tal se desvanecerá, porque la experiencia, si sirviera de algo, debería llevarnos a la reflexión, debemos debe pensar con calma sobre los objetivos a lograr en materia política, terreno minado de intereses económicos en los que hace falta mucho más que buena voluntad para solventarlos con éxito. El país no necesita que la virgencita se reúna con el gerente del Banco Mundial para conseguir inversión,  no debemos esperar el milagro del desarrollo y el progreso, tenemos que trabajarlo día a día y todos los días, no puede ser un aventón ocasional, hay que ser constante en políticas de desarrollo sostenido y proyectado al futuro, se requiere mucho más que la ayuda divina, pues Dios, ya ha probado no ser un gobernante justo. Además, aunque a muchos nos de un poco de repeluz, hay que ser negociador, ladino, oportuno, debe poseer un carácter fuerte y convincente que imponga un cierto orden y eso no se consigue con buenas intenciones, ni siquiera las de la señora Betancourt. Por eso, después de todo lo que hemos vivido, creo que es momento de pensar con calma a quien vamos a elegir, a quien vamos a entregar el desarrollo del país y el progreso de nuestras gentes, dejemos que nuestros héroes lo sean en su terreno, los artistas, los médicos, los periodistas, los escritores, los cantantes, deportistas,  que con su trabajo, han conseguido el éxito que los ha elevado a la categoría de héroes, porque jamás serán buenos políticos.

La Dirección

10 de Julio, 2008, 16:00: GladysGeneral


Tengo Media hora libre, debo darme prisa, necesito concentrarme en lo verdaderamente importante para poder llenar esos treinta minutos de manera provechosa, interesante, y sobretodo, satisfactoriamente para mis clientes, mi empresa, mi jefe y… para mí. Un momento, ¿por qué yo en último lugar?,  no debería ser primero. Ya la gente me ha dicho que no me quiero mucho, que pienso siempre en los demás y me voy conformando con miguitas, siempre a la espera de una gran oportunidad, de la gran oportunidad, pero ésta parece que nunca llegará.  Pues no, no señor, estos treinta minutos serán para mí. Ya basta de pensar en todos los que me rodean, siempre he sido así y muchas veces me he arrepentido, si estaba con mis amigos, nunca les dije mi opinión personal para no indisponerme con ellos, jamás le protesté a mis profesores, cuando yo sabía que estaban equivocados y en mi mente surgían los argumentos para rebatir sus teorías, pero me quedaba en silencio, no quería polémica,  si yo me ponía a discutir, ellos alegarían argumentos a su favor, yo expondría los míos en contra y entre tanto mis compañeros de clase me maldecirían por alargar la hora, tampoco le puse los puntos sobre las ies a mis padres cuando nos peleábamos en mi época de las erupciones adolescentes. Ellos eran viejos y no me entendían, entonces para qué cabrearlos. Qué creyeran lo que les diera la gana, total yo casi siempre lo hacía.

     Después fueron los jefes, ellos mandaban, y nos pagaban, unos años después mi pareja… coincidíamos en todo, éramos la pareja perfecta, eso no solo lo pensaban los amigos que nos rodeaban, sino nosotros. Éramos felices, no discutíamos nunca, los días pasaban de largo llevándose la tersura de la piel y unas cuantas muelas. No sé por que estoy pensando en esto, justo antes de llegar a la oficina mientras camino por la carrera quince mirando las vitrinas, deteniéndome ante las agencias de viaje mirando ofertas turísticas, luego ante un almacén de ropa, miré los maniquís, la ropa expuesta, las costuras, los botones, los pliegues o accesorios, unos veinte pasos más adelante una joyería llamó mi atención, se trataba de un local de esos en las que uno jamás se imagina traspasando sus puertas. Tan iluminada, tan limpia pero sobre todo con ese aire elegante y lujoso que se yergue ante los pobres como una valla eléctrica invisible. Los brazaletes relucían en sus aterciopelados estuches, los anillos destellaban, los collares caían suavemente por escalones majestuosos creados por un genio del de la decoración publicitaria a mil leguas de distancia. No, no se crean que sentía envidia, simplemente miraba un mundo ajeno al mío, un mundo al que no envidiaba ni deseaba… no tengo especial predilección por las joyas, ni por los lujos, pero ahí estaba yo mirando la vitrina con su profusión de diamantes, zafiros y esmeraldas. Al fondo, en el centro del local, una pareja elegante daba vueltas por entre las estanterías de las joyas, se detenían, se agachaban, la chica se reía y le sonreía al hombre, éste no ocultaba sus ganas de comérsela enterita y sin cuchara. El dependiente, un hombre también elegante les sonreía, se afanaba en exhibir sus mejores joyas, siguiéndoles sus pasos y estudiando todos sus gestos con mucha discreción.

       En un momento dado, la chica tomó un hermoso collar, hizo ademán de colocárselo, diligentemente el dependiente le dio la espalda para alcanzarle un espejo, en ese segundo el collar se deslizó de la mano de la chica y cayó entre sus senos, de la otra mano surgió otro collar muy parecido, al menos eso me pareció y su compañero intentó cerrarlo en la nuca de la joven. El dependiente sostenía el espejo sonriendo, la joven sonreía, el caballero también,  ese trío habitaba un mundo feliz, yo en cambio sentía la cara ardiendo, mi corazón latía aceleradamente. Eran unos ladrones. Unos ladrones como en las películas. Mis manos sudaban, el corazón parecía querer abandonar mi pecho, en mi cerebro resonaban voces como: avisa al dependiente, denúncialos, no permitas que estafen a ese hombre, o simplemente grita: ¡ladrones!, ¡policía!,  ¡haz algo…! Pero no hice nada, di la vuelta y caminé despacio hasta la esquina, me senté en el quicio de una ventana, encendí un cigarrillo.

    Cuando iba a apagar la colilla los vi salir tranquilamente, riéndose se subieron a un elegante coche que los esperaba en frente de la joyería.

      Volví a la vitrina,  el dependiente sonreía satisfecho por la venta mientras acomodaba los collares, di la vuelta, entré a mi oficina a disfrutar de esos treinta minutos que… no había caso, mis treinta minutos se habían esfumado.

Por: Gladys
3 de Julio, 2008, 13:22: JimulHablando de...
  



Dedicado a mi socia Gladys y a
tod@s aquell@s personas que
luchan cada día por un mundo más justo.


¡¡¡Muchachos, demostremos a todo el mundo que PODEMOS hacer las cosas bien sin hacer matanzas innecesarias!!!

La liberación fue de Manual. Un movimiento táctico que dejó con la boca abierta a propios y extraños. En el momento en que el alto mando tuvo la seguridad del buen resultado, puso un mensaje privado a su contacto personal, en él decía.

·         Gracias por regalarme este plan de rescate, y también por el nombre. Jamás olvidaré que tengo una deuda con vos. Para mí, todo el reconocimiento es tuyo. Mi casa es la tuya.
Por: Jimul