Me lo largó a los brazos como deshaciendose de él,
me lo lanzó como si le fastidiara

como si lo odiara.

Yo no supe qué hacer, lo miré pero me quede callada
por esa máldita loza de piedra que cierra mi boca cuando estoy asustada

ahora voy corriendo por la calle

con un niño muriéndose entre mis brazos
él le cortó el cuello y me lo dejó a mi moribundo

y sigo corriendo por la calle...

Por: Selvática