18 de Octubre, 2008, 7:38: Charo GonzálezHablando de...



"Cuesta dar libertad a aquello que es propio cuando te pertenece enteramente."

 "Recuerda que la paciencia reune todos tus deseos y dándoles número los va realizando."

 "El no dicho, el no visto, el no pensado….vivido siempre."

 "Tiempo fuera del marco, la sombrilla en el salón y la arena sobre la chimenea completan la obra."

 "Nos dan a elegir…cuaderno en blanco o cuaderno escrito…para ir escribiendo o para ir tachando."


Por: Charo González

18 de Octubre, 2008, 7:35: ÁgataHablando de...


     Al principio sonrisas a medias, sobre todo por ese maldito diablillo en la oreja susurrando, ¿a ver que han hecho éstos ahora? ¿A ver si es verdad tanta buena critica?

     ¿A ver si tienen razón sus detractores y luego resulta una soberana pérdida de tiempo, pero a medida que la película avanza uno no pude parar de reír, no solo de las payasadas que hace el guaperas de Brad Pitt encarnando al típico instructor de gimnasio mascador de chicle exhibiendo sus bíceps, sus buenos bíceps, que todo hay que decirlo, sino de la admiración que produce su personaje y cómo lo recrea, pero el merito no es solamente de él, que ya es bastante, sino de sus compañeros de reparto, George Clooney no se queda atrás y por supuesto John Malkovich quien  reaparece como lo que siempre fue, uno de los grandes, además de Frances Mc Dormand empecinada en detener la ley de la gravedad que se empeña en descolgar todo lo que estaba arriba, unidos en una comedia desternillante con un guión sobresaliente de los hermanos Cohen, que una vez más aderezan la realidad para mostrarnos el absurdo ridículo de las instituciones que gobiernan el mundo y nos tienen en bancarota., probando con humor muy inteligente que la “inteligencia” es relativa, vamos que ya hemos quemado el cadáver y nadie se ha dado cuenta, sin embargo la cosa se va complicando, pero somos la CIA…. “así que avíseme si pasa algo” ¡Que la disfruten, quienes aún tienen sus recelos!


    Por: Ágata



18 de Octubre, 2008, 7:21: GladysGeneral


Daba gusto mirar la luna esa noche, orgullosa allá en lo alto del cielo, imponente en su soledad, vestida con un traje de gasa iluminado por algunos rayos de luz robados al sol. Daba gusto sentir esa especie de parálisis en la nuca de tanto mirar arriba. Daba gusto sentir el frío de la noche, cuando se vive una noche así.

Pero también daba pena contemplar tanta belleza en soledad, daba pena no tener otra sombra para juntar a la propia, daba pena levantar la mano y encontrar solamente las líneas de destino, vida o muerte, mientras que la del amor era apenas una pequeña arruga que no representaba nada.

Si hay tanta belleza en el mundo, por qué tenemos que estar solos se preguntaba, mientras caminaba sin rumbo y sin ninguna meta en mente. Mientras, su cerebro acompañaba su soledad con párrafos de libros leídos, con estrofas de canciones, de aquella época en la que los versos salían como por encanto de su garganta y cuando la risa conmovía todo el cuerpo.

Ahora pertenecía al mundo de los muertos, ahora vagaba por el orbe en estado contemplativo, o más bien en estado de lamento eterno, lo único que le recordaba que aún podía sentir algo era esa especie de calor furioso que encendía su pecho cuando lamentaba tener tanta belleza a su alrededor y estar obligado a contemplarla solo.

Entonces recordó una frase de alguien, aunque su cerebro no le dictaba el nombre, y menos la ocasión en que fue pronunciada, pero decía algo así como que querer es poder, más o menos y entonces cerró los ojos, se concentró, dibujó en su cerebro las características de la Maga (la heroína de Rayuela) y casi con miedo fue abriendo los ojos,  fijándose primero en el piso, luego en las paredes, después en la boca del callejón hasta que de allí empezó a surgir una cabellera… era ella, y tuvo miedo, volvió a cerrar los ojos, se arrepintió, parpadeó y quedó paralizado por el pánico, en su confusión imaginó a Albertina, (en busca del tiempo perdido) con su talle ceñido, con aquel tocado que… abrió los ojos y un olor fresco le llegó por el lado izquierdo, alzó la vista y se encontró de lleno con la sonrisa de la mujer de Proust. Entonces el pánico se convirtió en terror, luego, en avaricia, en lujuria, y así fue como imaginó a Lolita, a Remedios la bella, a Ana Karenina, y a todas aquellas mujeres que llenaron sus horas de lecturas enfebrecidas.

Con ellas se pasea todas las noches por las calles bogotanas, a ellas cubre con un mantón especial para que no se resfríen, les cede el paso al girar en las esquinas y con ellas contempla las noches de luna llena en esta ciudad fantasma.

Eso me contaron de este personaje y la verdad no le dí mucha importancia, me pareció que era una historia estúpida de alguna mente sin oficio, sin embargo, acabo de entrar de la calle y me fijé que había luna llena, una luna enorme aún vestida con los rayos del sol, una noche para preparar un buen trago, encender la chimenea y releer a mis autores preferidos, pero cuando estaba dispuesto a hacerlo tomo el ejemplar de cien años de soledad y Remedios no esta,  y sí, imaginan bien, igualmente han desaparecido de la literatura Lolita, Ana, Albertina, y el pánico… 

Por: Gladys

18 de Octubre, 2008, 7:08: La DirecciónGeneral


Con la billetera vacía en la mano, Julian contempla desolado al dependiente mientras le devuelve  más de la mitad de los libros de su hijo menor, pues los del mayor agotaron su presupuesto. "Eso le pasa por ser vago y repetir", es lo que va a decirle a su hijo mientras la lista de libros tiembla en sus manos. Su mujer, muy hábil ella en el manejo de los recursos del hogar, le consuela con la idea de que pueden ahorrarse los libros de  Manolito, precisamente porque está repitiendo.

Que no mujer, le dice. Que a Manuel, a pesar de repetir curso hay que comprarle todos los libros nuevos.

¡Ay que joderse!, exclama la mujer, mientras se van acercando más y más padres indignados con las editoriales.

Todo comenzó cuando un buen día - para las editoriales, claro - se reunieron  sus ejecutivos de marketing y  dictaron sentencia. "O ponemos a leer a los españoles o  cerramos el negocio". Estos brillantes cerebros, después de días y días de deliberación pensaron que loro viejo no aprende a hablar y que esa es una verdad como la copa de un pino, entonces, mal harían ellos en tratar de cambiar los hábitos de varios millones de adultos españoles más interesados en los devaneos de doña marquesa que en los de Don Quijote y su inseparable "parner" Sancho. Pues si no podemos con los adultos, saquemos provecho de sus retoños. El sentimiento paternal salvaría el negocio. Los padres venderían su alma al diablo por educar a sus hijos. Ya está, así se le dio un aire nuevo al negocio de las editoriales. Desde entonces, cada año cambian los libros de texto. Y no es que nuestro mundo durante 365 días sufra modificaciones sustanciales que justifiquen tales cambios, que se sepa, Francia no se ha movido de su sitio, el río Amazonas sigue corriendo entre las selvas suramericanas,  1 + 1 siguen siendo 2, H20 sigue apareciendo en las tablas periódicas de toda la vida. ¿Qué cambian los métodos de enseñanza?, pues claro, pero es a los profesores a quienes corresponde actualizar la forma en que enseñan los contenidos, para eso estudiaron pedagogía y que ya dejen de quejarse de que se sienten menospreciados. Todos estos factores  contribuyeron  a crear el caldo de cultivo donde germinaron los avaros intereses de la editoriales, cada año en España éstas aumentan sus ingresos, ya astronómicos, gracias a los padres de familia, que como compradores cautivos, se endeudan hasta las orejas para que sus hijos al menos terminen la ESO,  a sabiendas de que un alto porcentaje de ellos no logra el título de graduado escolar. Según el informe Pisa, realizado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), que sitúa a España por debajo de la media internacional, y bajando cada vez más en matemáticas y lectura; esas cifras hablan del fracaso escolar en nuestro país como el más alto de la Unión. En resumen el 30% de los alumnos fracasan, frente al 14,8% en la Unión Europea. (ver artículo publicado en El País, del 5 de octubre de 2008)

En este campo de batalla donde caen por igual alumnos y padres, los gobiernos se tiran la pelota como en un partido de tenis, mientras las editoriales se forran, nadie parece darse cuenta de nada, a nadie le importa hacer una auditoria a las editoriales y mientras tanto los padres acuden  a préstamos con intereses usureros para poder enseñarle a nuestros hijos que la capital de Francia es París. Yo es que a las editoriales....!!!!!

Por: La Dirección


4 de Octubre, 2008, 7:46: Charo GonzálezHablando de...



"Como pájaros en vuelo raso peinamos la vida, auyentamos a los pensamientos incautos y velozmente pasmos…."

 

"Cuervos que dejaron de volar se transforman en habitantes de campos sin abono."

"Desde cada punto llegan a uno mismo y volviendo a querer ganar no reconocen la poca importancia del recorrido."

"Duendes de naricillas picudas nos hacen cosquillas, al besar nuestras mejillas, mientras recogen lágrimas."

"Quema cuando tiene frio, y se hiela cuando el fuego le rodea."

Por: Charo González
4 de Octubre, 2008, 7:36: SelváticaAlaprima


…llego al aula. Me coloco junto a dos escritores conocidos. Vamos a jugar a escribir.

Siento como caen mis excrementos con un golpe seco sobre el piso de madera, luego rueda hasta tocar los pies de uno de los escritores. Él se asombra, me mira. Su boca se abre y se cierra en un momento sin atreverse a decirme nada. Descanso. No me ha delatado. Vuelve a salir un trozo que había quedado atascado por los nervios. Rueda hasta él. Mi amigo se levanta enojado conmigo. Yo no lo miro. Finjo que no pasa nada. Escribo. Escribo febrilmente.

A mi derecha otro escritor. No sabe lo que le pasa a mi vientre. Él también escribe. Me levanto para cambiar de lugar y que no me echen la culpa cuando descubran la porquería. Voy hasta el escritorio, tomo papel y lápiz, me siento, las frases me salen impulsivamente, igual que la mierda y me siento libre. Los demás esperan mis textos. Yo sigo cagando, se que no se me nota, aunque mi amigo escritor esté viendo lo que me pasa.

Mi amor aparece en la puerta. Está con un desconocido. Yo no miro, pero sé que tampoco se fija en mí. Ya no me conoce.

Los demás se preguntarán por qué no nos miramos si nos amábamos tanto. ¿No se van a hablar? ¿No se van a decir nada? ¿Qué pasó con ese gran amor?

El verso sigue fluyendo de mi cuerpo, se escribe solo y ya me he limpiado completamente.

Por: Selvática


4 de Octubre, 2008, 7:19: GladysGeneral


La luz de la tarde dibuja un triángulo dorado sobre el entablado del viejo y vacío salón,  sobre éste bailan millones de corpúsculos nerviosos que ella intenta atrapar con sus nerviosos dedos sin lograrlo, lo que le causa desasosiego.

Sus manos entran y salen del triángulo sin conseguir ninguno de esos mundos que anhela, en vano cierra su puño con fuerza, ayudándose con la otra mano, pero al abrirla, el mundo pelusa no está, desaparece y en su vacío deja a la incertidumbre temblando en la palma de su mano.

Habría que apurarse, en estos trópicos los atardeceres suelen durar un suspiro,  dentro de unos instantes caerá la noche otra vez, sin lograr su objetivo. Poco a poco una voz se impuso sobre los ruidos cotidianos, parecía venir del extremo oscuro del salón, una voz calida que brotaba de la entraña de la pared, era la voz de la abuela, pero al principio no logra entender sus palabras. Los códigos expresados no corresponden al vocabulario que ella domina. Sin saber por qué, se acercó al viejo secreter lleno de cajones que perteneció a la abuela, lentamente levantó la cerradura, el olor a naftalina hirió su nariz, pero allí, en el primer cajón encontró una preciosa palabra, frágil, blanca, delicada, que se dejó trasladar hasta la palma de su mano contagiándole su tibieza. Esto la emocionó renovando el rubor de su rostro, devolviéndole a su corazón nuevos y más fuertes movimientos, con afán abrió el siguiente cajón,  encontró otra, en el de más abajo otra, y otra. A medida que abría cajones encontraba las palabras, palabras que saltaban ansiosas y hasta podría decir que desesperadas a la palma de su mano para ser absorbidas por la piel y poder esparcirse por todo su cuerpo, viajando por sus venas hasta los más recónditos lugares de su ser. Poco a poco se iba llenando de ellas, poco a poco el mundo ya no le parecía un lugar hostil y la necesidad de atrapar corpúsculos en los atardeceres tropicales había desaparecido… también la luz… también el triángulo dorado sobre el entablado… también la abuela…

Ahora tiene todas las palabras en su ser, ahora no necesita de nadie, pero también ahora se halla en un rincón de la biblioteca, llena de polvo, amarilleándose con cada atardecer. Ya nadie usa el diccionario.

Por: Gladys

4 de Octubre, 2008, 7:12: La Dirección.General


¿Qué es un ser civilizado? Ya sé que debo parecer idiota, pero hay días en que me asaltan dudas como esa, así, sin más ni más. ¿Ser civilizado es aquel que sabe exactamente para qué sirven tantos cubiertos sobre la mesa, o alguien que viste correctamente, que juega al ajedrez, o quien se emborracha y golpea a su mujer, o come de pie en cualquier restaurante mientras la camiseta desteñida cede ante los ímpetus de su voluminoso estómago? Por no hablar de que hay quien piensa en los unos para defenderlos y en los otros para exterminarlos.

 Si rascamos con la uña ese milímetro de conocimiento, nos sentimos perdidos ante la envergadura de la cuestión: ser civilizado pareciera significar  pertenecer a una civilización o comportarse de manera adecuada a determinados parámetros. En ambos casos comporta un sometimiento a una idea preconcebida o mayoritariamente aceptada, se es civilizado cuando se actúa según los cánones de una civilización X. Todo tendría un fácil acomodo si existiera  una única civilización, pero ésta es una suma de determinadas variables resultado de los encuentros entre diversos grupos étnicos. Por tanto, lo lógico sería concluir que un ser civilizado  debería ser capaz de reconocer y aceptar la civilización de los otros, a pesar de los diferentes estilos de vida.

 Esa es la teoría, el día a día de la humanidad, que con inexorable exactitud se encarga de desmentir ese  concepto, mientras nosotros, aferrados a nuestras creencias, seguimos conservando entre las hojas de nuestros libros los fundamentos de nuestra civilización cuidadosamente descritos en artículos que describen, en letra hermosa, pero muerta, las constituciones de las naciones llamadas civilizadas, y que bien engalanan los discursos de prestigiosos prohombres en el concierto mundial.

 Hay está el motivo de mi duda, ¿deberíamos replantearnos el concepto de ser civilizado?,y a asumir que lo que practicamos está muy lejos de lo que enseñamos, pues nuestra actitud no convence a nadie, menos a las nuevas generaciones que saben que nada bueno pueden esperar de una sociedad hipócrita y cruel, es decir bárbara, lo contrario a civilizada.

 Ya va siendo hora de poner en práctica la frase famosa de A. Einstein: ”ningún problema puede ser resuelto desde el mismo nivel de conciencia que lo creó”. 


Por: La Dirección