4 de Octubre, 2008, 7:46: Charo GonzálezHablando de...



"Como pájaros en vuelo raso peinamos la vida, auyentamos a los pensamientos incautos y velozmente pasmos…."

 

"Cuervos que dejaron de volar se transforman en habitantes de campos sin abono."

"Desde cada punto llegan a uno mismo y volviendo a querer ganar no reconocen la poca importancia del recorrido."

"Duendes de naricillas picudas nos hacen cosquillas, al besar nuestras mejillas, mientras recogen lágrimas."

"Quema cuando tiene frio, y se hiela cuando el fuego le rodea."

Por: Charo González
4 de Octubre, 2008, 7:36: SelváticaAlaprima


…llego al aula. Me coloco junto a dos escritores conocidos. Vamos a jugar a escribir.

Siento como caen mis excrementos con un golpe seco sobre el piso de madera, luego rueda hasta tocar los pies de uno de los escritores. Él se asombra, me mira. Su boca se abre y se cierra en un momento sin atreverse a decirme nada. Descanso. No me ha delatado. Vuelve a salir un trozo que había quedado atascado por los nervios. Rueda hasta él. Mi amigo se levanta enojado conmigo. Yo no lo miro. Finjo que no pasa nada. Escribo. Escribo febrilmente.

A mi derecha otro escritor. No sabe lo que le pasa a mi vientre. Él también escribe. Me levanto para cambiar de lugar y que no me echen la culpa cuando descubran la porquería. Voy hasta el escritorio, tomo papel y lápiz, me siento, las frases me salen impulsivamente, igual que la mierda y me siento libre. Los demás esperan mis textos. Yo sigo cagando, se que no se me nota, aunque mi amigo escritor esté viendo lo que me pasa.

Mi amor aparece en la puerta. Está con un desconocido. Yo no miro, pero sé que tampoco se fija en mí. Ya no me conoce.

Los demás se preguntarán por qué no nos miramos si nos amábamos tanto. ¿No se van a hablar? ¿No se van a decir nada? ¿Qué pasó con ese gran amor?

El verso sigue fluyendo de mi cuerpo, se escribe solo y ya me he limpiado completamente.

Por: Selvática


4 de Octubre, 2008, 7:19: GladysGeneral


La luz de la tarde dibuja un triángulo dorado sobre el entablado del viejo y vacío salón,  sobre éste bailan millones de corpúsculos nerviosos que ella intenta atrapar con sus nerviosos dedos sin lograrlo, lo que le causa desasosiego.

Sus manos entran y salen del triángulo sin conseguir ninguno de esos mundos que anhela, en vano cierra su puño con fuerza, ayudándose con la otra mano, pero al abrirla, el mundo pelusa no está, desaparece y en su vacío deja a la incertidumbre temblando en la palma de su mano.

Habría que apurarse, en estos trópicos los atardeceres suelen durar un suspiro,  dentro de unos instantes caerá la noche otra vez, sin lograr su objetivo. Poco a poco una voz se impuso sobre los ruidos cotidianos, parecía venir del extremo oscuro del salón, una voz calida que brotaba de la entraña de la pared, era la voz de la abuela, pero al principio no logra entender sus palabras. Los códigos expresados no corresponden al vocabulario que ella domina. Sin saber por qué, se acercó al viejo secreter lleno de cajones que perteneció a la abuela, lentamente levantó la cerradura, el olor a naftalina hirió su nariz, pero allí, en el primer cajón encontró una preciosa palabra, frágil, blanca, delicada, que se dejó trasladar hasta la palma de su mano contagiándole su tibieza. Esto la emocionó renovando el rubor de su rostro, devolviéndole a su corazón nuevos y más fuertes movimientos, con afán abrió el siguiente cajón,  encontró otra, en el de más abajo otra, y otra. A medida que abría cajones encontraba las palabras, palabras que saltaban ansiosas y hasta podría decir que desesperadas a la palma de su mano para ser absorbidas por la piel y poder esparcirse por todo su cuerpo, viajando por sus venas hasta los más recónditos lugares de su ser. Poco a poco se iba llenando de ellas, poco a poco el mundo ya no le parecía un lugar hostil y la necesidad de atrapar corpúsculos en los atardeceres tropicales había desaparecido… también la luz… también el triángulo dorado sobre el entablado… también la abuela…

Ahora tiene todas las palabras en su ser, ahora no necesita de nadie, pero también ahora se halla en un rincón de la biblioteca, llena de polvo, amarilleándose con cada atardecer. Ya nadie usa el diccionario.

Por: Gladys

4 de Octubre, 2008, 7:12: La Dirección.General


¿Qué es un ser civilizado? Ya sé que debo parecer idiota, pero hay días en que me asaltan dudas como esa, así, sin más ni más. ¿Ser civilizado es aquel que sabe exactamente para qué sirven tantos cubiertos sobre la mesa, o alguien que viste correctamente, que juega al ajedrez, o quien se emborracha y golpea a su mujer, o come de pie en cualquier restaurante mientras la camiseta desteñida cede ante los ímpetus de su voluminoso estómago? Por no hablar de que hay quien piensa en los unos para defenderlos y en los otros para exterminarlos.

 Si rascamos con la uña ese milímetro de conocimiento, nos sentimos perdidos ante la envergadura de la cuestión: ser civilizado pareciera significar  pertenecer a una civilización o comportarse de manera adecuada a determinados parámetros. En ambos casos comporta un sometimiento a una idea preconcebida o mayoritariamente aceptada, se es civilizado cuando se actúa según los cánones de una civilización X. Todo tendría un fácil acomodo si existiera  una única civilización, pero ésta es una suma de determinadas variables resultado de los encuentros entre diversos grupos étnicos. Por tanto, lo lógico sería concluir que un ser civilizado  debería ser capaz de reconocer y aceptar la civilización de los otros, a pesar de los diferentes estilos de vida.

 Esa es la teoría, el día a día de la humanidad, que con inexorable exactitud se encarga de desmentir ese  concepto, mientras nosotros, aferrados a nuestras creencias, seguimos conservando entre las hojas de nuestros libros los fundamentos de nuestra civilización cuidadosamente descritos en artículos que describen, en letra hermosa, pero muerta, las constituciones de las naciones llamadas civilizadas, y que bien engalanan los discursos de prestigiosos prohombres en el concierto mundial.

 Hay está el motivo de mi duda, ¿deberíamos replantearnos el concepto de ser civilizado?,y a asumir que lo que practicamos está muy lejos de lo que enseñamos, pues nuestra actitud no convence a nadie, menos a las nuevas generaciones que saben que nada bueno pueden esperar de una sociedad hipócrita y cruel, es decir bárbara, lo contrario a civilizada.

 Ya va siendo hora de poner en práctica la frase famosa de A. Einstein: ”ningún problema puede ser resuelto desde el mismo nivel de conciencia que lo creó”. 


Por: La Dirección