¿Qué es un ser civilizado? Ya sé que debo parecer idiota, pero hay días en que me asaltan dudas como esa, así, sin más ni más. ¿Ser civilizado es aquel que sabe exactamente para qué sirven tantos cubiertos sobre la mesa, o alguien que viste correctamente, que juega al ajedrez, o quien se emborracha y golpea a su mujer, o come de pie en cualquier restaurante mientras la camiseta desteñida cede ante los ímpetus de su voluminoso estómago? Por no hablar de que hay quien piensa en los unos para defenderlos y en los otros para exterminarlos.

 Si rascamos con la uña ese milímetro de conocimiento, nos sentimos perdidos ante la envergadura de la cuestión: ser civilizado pareciera significar  pertenecer a una civilización o comportarse de manera adecuada a determinados parámetros. En ambos casos comporta un sometimiento a una idea preconcebida o mayoritariamente aceptada, se es civilizado cuando se actúa según los cánones de una civilización X. Todo tendría un fácil acomodo si existiera  una única civilización, pero ésta es una suma de determinadas variables resultado de los encuentros entre diversos grupos étnicos. Por tanto, lo lógico sería concluir que un ser civilizado  debería ser capaz de reconocer y aceptar la civilización de los otros, a pesar de los diferentes estilos de vida.

 Esa es la teoría, el día a día de la humanidad, que con inexorable exactitud se encarga de desmentir ese  concepto, mientras nosotros, aferrados a nuestras creencias, seguimos conservando entre las hojas de nuestros libros los fundamentos de nuestra civilización cuidadosamente descritos en artículos que describen, en letra hermosa, pero muerta, las constituciones de las naciones llamadas civilizadas, y que bien engalanan los discursos de prestigiosos prohombres en el concierto mundial.

 Hay está el motivo de mi duda, ¿deberíamos replantearnos el concepto de ser civilizado?,y a asumir que lo que practicamos está muy lejos de lo que enseñamos, pues nuestra actitud no convence a nadie, menos a las nuevas generaciones que saben que nada bueno pueden esperar de una sociedad hipócrita y cruel, es decir bárbara, lo contrario a civilizada.

 Ya va siendo hora de poner en práctica la frase famosa de A. Einstein: ”ningún problema puede ser resuelto desde el mismo nivel de conciencia que lo creó”. 


Por: La Dirección