- Hombre, ¿otra vez por aquí? Ya se le echaba de menos. Si parece que hace un siglo que no nos vemos.

- Déjese de tanta frase hecha, ya sé que no le da ni cinco de alegría el verme de nuevo. Es más, en el fondo de su podrido corazón estará diciendo, "ya apareció este pendejo otra vez por aquí"

- Joder si el de la mala leche soy yo Jaavier. Por lo menos eso era lo que me decía. Si es que la vida es muy rara, cuando menos se lo piensa uno, termina por extrañar a los enemigos… ¡ay que joderse!

- Y que lo digas so pendejo.

- Bueno, un respeto, que me parece que lo recibí bastante bien después…

- ¿Después de qué?

- Hombre, después de tanto tiempo de ausencia.

- Ya, ya, supongo que algo de razón hay, aunque no termino de creérmelo, me parece más feliz que otros días, eso es verdad.

- Pues si, hace varios meses que he estado bien, las cosas han ido resultando, empecé algunos proyectos que tenía y estoy trabajando muy duro en ellos, aunque no termino de sentirme seguro. ¡Mierda! Por eso aparece usted mi querido Jaavier, porque vuelvo a dudar, vuelvo a tener miedos y… claro, anoche no pude dormir intentando pensar en qué carajos estoy fallando, ¿por qué no me salen los planes como quiero? Llegué a pensar que era un ser mediocre, un…

Jaavier inclinó significativamente la cabeza, sonrió ladinamente y le señaló la puerta de la calle.

- No quiero salir, está lloviendo y no tengo ganas de ver a nadie.

- Pues yo voy a salir y usted verá lo que hace, porque cuando una parte de uno quiere hacer algo y la otra no cede… ya sabe lo que pasa.

- Váyase sin mi, ya otras veces ha sucedido.

- Claro que lo hago, porque le adivino el pensamiento, usted quiere estar solo, demostrarse que puede estar sin su mitad y yo me alejo, - abrió las manos en señal de condescendencia – pero a esta hora la ciudad suele estar muy animada, hay música, los bares están abiertos y aún no muy llenos de gente, las calles resplandecen con esas luces de colores y la gente pasea tranquila… además hay luna llena.

- No sé, no tengo ánimos.

- Hombre que ya te conozco, al final te dejaras convencer, saldremos, lo pasaremos bien, pero habremos perdido unas horas maravillosas… unas horas que no se repetirán nunca.

- Vale, salgamos a ver si nos encontramos con mi seguridad.

Jaavier se alzó de hombros y le siguió sin pronunciar palabra.


Por: Gladys