El mundo parece estar conteniendo la respiración mientras el gigante reflexiona.

 "America volverá a ser una gran nación". "Lucharemos por la paz y la dignidad de todos los americanos". etc.

Sólo en un país como los Estados Unidos pudo darse el ejemplo de tolerancia y libertad que tiene con la boca abierta al universo entero: un presidente negro,- por fin - vencedor del combate que libraron los dos candidatos en unas elecciones limpias, independientes de los poderes y por primera vez la elección de los estadounidenses coincide con los deseos del resto del mundo. Pero aquello de que America volverá a ser grande produce cierto escalofrío. – Uno que es medio desconfiado en la vida - ¿A costa de qué o de quienes se hizo grande America?

He ahí el alfiler que pincha el globo. Ahora que América latina empezaba a respirar con un poco de más libertad, que por primera vez en su historia, algunos de sus países se acercan a la izquierda y sus economías parecían soportar bien las turbulencias de las bolsas internacionales, la amenaza parece  acechar otra vez por el norte.

¿Será que el desarrollo de unos implica el estancamiento de otros? o ¿estamos ad portas de un verdadero cambio universal?

Mucho me temo, que  ésa, se convierta en otra utopia que se nos irá al carajo, y se derrumbará precisamente porque los seres humanos tendemos a colocar sobre las espaldas de un solo individuo el destino de una comunidad, de una nación y del mundo entero, cuando eso es absolutamente imposible.

Todos, en el fondo tenemos la esperanza de que el día 15 de enero, cuando el presidente del imperio tome posesión, las bolsas bajen, el paro se acabe y los mercados vuelvan a normalizarse, cuidado mundo, cuidado America latina, no sea que a partir de esa fecha, allí en Wall street vuelvan a tasar la libra de café, al mejor precio, para ellos, o el galón del petróleo o el kilo de azúcar, porque por ahí mismo pueden tropezar con la misma piedra y decidan volver a poner o quitar presidentes, a vender armas y aniquilar dictadores, para orgullo de la democracia del imperio y sufrimiento para el ciudadano de a pie… ese mismo ciudadano que llora ante los televisores en las calles viendo como un negro se prepara para pisar la casa blanca. Y es que el color de la piel no tiene nada que ver con los intereses económicos del imperio, que por ganar la partida puede pactar con el mismo demonio para beneficio suyo, en detrimento de los satélites, sin olvidar el imperio del sol naciente, en el cual el capitalismo exige demandas de empleos cada vez más asfixiantes, o Europa que parece haber perdido el norte o el Islam o Africa que se muere ante los ojos de la humanidad… vivimos tiempos convulsos que requieren reflexionar y actuar sobre parámetros más equitativos… eso es lo real, lo que hay que hacer en vez de esperar a ver qué pasa el 15 de enero.

La Dirección.