He logrado llegar al lugar más hermoso de la tierra.

Un lugar al final del universo.

Un mar salpicado de rocas y farallones que dan cobijo a todas las aves existentes.

Un atardecer de esos que uno quisiera eternizar

y una niña caminando de mi mano.

Una niña a la que enseño el mar y a jugar con las olas.

Una niña a la que llevo de la mano hasta una piscina enmarcada por las rocas, donde creo que no se hará ningún daño.

Luego la dejo allí para que aprenda de su propia experimentación.

Me alejo,

llego hasta una cueva,

me acuesto en el agua que invita y acaricia

una serpiente asoma la cabeza entre las aguas azules,

el pánico se apodera de mi

pero pienso en que debo hacerme la muerta,

un animal no dañará a un muerto,

la piel fría recorre mi cuerpo desnudo

ya casi me abandona, pero su lengua

da dentelladas contra el hueso de mi frente.

Unos jóvenes la espantan y juegan con ella demostrándome lo inofensiva que es.

Por: Selvática