28 de Marzo, 2009, 7:43: Alfil negroF1 Portal Sur


Las desventuras del joven Werther

1774 - Wolfgang Johan von Goethe

Las desventuras del joven Werther esta escrita como una colección de cartas, cuyo protagonista: Werther, un joven artista de temperamento sensible y apasionado,  dirige a su amigo Wilhelm. En éstas, Werther le confía datos íntimos de su estancia en el pueblo ficticio de Wahlheim (inspirado en la ciudad de Garbenheim, cerca de Wetzlar), donde queda encantado por las tradiciones simples de los campesinos. Conoce y se enamora de Carlota, una hermosa joven que cuida a sus hermanos después de la muerte de su madre. Desafortunadamente, ella ya está comprometida con Alberto, once años mayor que ella. A pesar de la pena que esta relación le origina, Werther cultiva una amistad íntima con Carlota y Alberto.

Releída esta obra en nuestra época resulta un tanto empalagosa, sin embargo no deja de estremecernos el tono cándido y profundo del protagonista al expresar sentimientos como: “¡Qué niños somos! ¡Con qué vehemencia suspiramos por una mirada! Las señoras salieron en coche, yo buscaba los ojos de Carlota. Su mirada vagaba, de un lado a otro, sin dirigirse a mí. Pasó el coche y lo seguí con la vista. Carlota sacó la cabeza por la portezuela y se volvió a mirar. ¡Ah!... ¿Era a mí? Acaso se volvió para verme; acaso…”

Y es que a pesar de la acción liquidadora del tiempo, el amor y los más profundos sentimientos del ser humano permanecen inmutables, esa es precisamente la razón de la atemporalidad de esta obra.

Personajes

WERTHER: es un joven artista, dotado de una gran cultura, sensible y apasionado, amante de la naturaleza. Un ser solitario que vive en una sociedad a la que aborrece: Detesta la burocracia, sufre con las distinciones entre clases y el tener que exhibir, siempre y bajo toda circunstancia, unas maneras “políticamente correctas”.

CARLOTA: Encarna el ideal femenino del más excelso romanticismo. Una mujer bella, culta, espontánea, natural y sencilla, que personifica el papel de mujer-madre, responsable, atenta a todo lo que le rodea.

ALBERTO: el futuro marido de Carlota es la Némesis de Werther: Un hombre razonable, moderado y reflexivo. Incluso falto de sensibilidad por eso no entiende ciertas actitudes de Werther.

Acerca del autor:

Con la publicación de Las desventuras del joven Werther Wolfgang Johan von Goethe empezó a destacar dentro del panorama literario alemán y por primera vez, cosa bastante inusual en los ambientes literarios, una obra produce una especie de “histeria” colectiva en toda Europa.

Las obras de Goethe

Entre sus principales obras podemos citar a "Werther", "Urfrust", "Meister" y, naturalmente, "Fausto".

En las obras de Goethe se plasman las experiencias de su propia e intranquila vida Por sus páginas se pasean personajes que buscan desesperadamente la resolución del gran enigma de la vida humana.

Por: Alfil negro

28 de Marzo, 2009, 7:32: ÁgataUn libro para ti


DIARIO DE UNA BUENA VECINA

Por: Doris Lessing

 

Janna y Maudie son dos mujeres que se encuentran por la fuerza de la rutina. Maudie se mantiene viva, a sus noventa y tantos, gracias al orgullo y Janna, con sus maravillosos cincuenta, y su trabajo satisfactorio. Janna va y viene de su trabajo con la cabeza erguida mientras analiza proyectos, planes e ideas que bullen en su cerebro diariamente, hasta que de repente tropieza con una anciana vestida de negro y con la quijada afilada como una bruja de cuentos de hadas.

El caminar vacilante de la anciana, la eternidad que transcurre entre su portal y la tienda, que en realidad solo distan unos cuantos metros, hacen que Janna piense por  un momento en el mundo de los ancianos y es tal la fuerza de su deseo que se convierte en amiga de Maudie, la ayuda, la acompaña, incluso actúa como asistenta y enfermera, lo cual es extraño pues Janna nunca tuvo esos arranques nobles con su propia familia. Y no se trata de esas historias de ancianos venerables, sabios y profundos que suelen aparecer en nuestro cerebro cuando pensamos en ellos, llamándolos cariñosamente “abuelos”, No, el carácter de Maudie es insoportable, ella derriba esos mitos que los no tan mayores hemos erigido en torno de los ancianos, porque  quizás nos sentimos asustados ante la evidencia  de la  decrepitud. Sí, nos asusta la vejez, huimos en cuanto podemos de todo aquello que huele a senilidad, o en el menor de los casos cerramos los ojos.

Pero Lessing nos habla de ello, nos muestra que está ahí, agazapado entre nuestras pestañas sin que lo advirtamos hasta que un día empezamos a sentir que nos cuesta subir al autobús o que las distancias se alargan extrañamente… luego vienen los dolores, pero eso es otra historia.

La proximidad de la muerte, el dolor perenne de la ancianidad y en qué medida deseamos que todo termine de una vez, son las rutas a seguir en este interesante libro. Toda una revelación acerca del ciclo de la vida con un cariz diferente pero sobre todo compasivo.

 

Por: Ágata


28 de Marzo, 2009, 7:18: GladysGeneral



Todos los días a las seis de la tarde, cuando su trabajo se lo permitía, se tomaba unos minutos para fantasear sentado en el banco de una plaza en la calle Felicidad. Siempre provisto de su pequeña bolsa de gominolas que iba engullendo una, cuidando de reservar las rojas para el final porque eran las que más le gustaban. La distancia entre su trabajo y la calle de la Felicidad se medía en unas veinte gominolas  entre blancas, verdes, amarillas y finalmente rojas.

Le gustaba sentir la dureza del azúcar contra su paladar hasta que finalmente la vencía, luego daba pie a la batalla de desintegrar la goma, lentamente con la lengua iba horadando el dulce hasta conseguir un aro perfecto. Tarea que lo mantenía entretenido hasta que al doblar la esquina, la calle de la Felicidad aparecía ante sus ojos asombrados.

Al llegar allí, se sentaba en la pequeña plazoleta que exhibía una estatua de dudoso gusto y dos bancos desvencijados. A veces, había agua en la fuente proveniente del cántaro de la estatua, pero la mayoría de las veces se hallaba seca y llena de hojas amarillas o pétalos marchitos. Cosa que le traía realmente sin cuidado, para él lo importante era salir de su trabajo y sentarse allí antes de que el sol se ocultara, si se le hacía tarde no valía la pena hacer el viaje. El momento crucial era cuando el sol se escondía entre las rendijas del cántaro y las ramas de los árboles, lo demás no importaba. Ese era el mayor placer de su vida, bueno cuando la pareja de chiquillos no se metía con él.

 

 

- Creo que no va venir  – le dice Carlos a Luis –

- A lo mejor hoy se arrepiente. Estará cansado de… - la risa de Carlos impidió que Luis continuara la frase –

- Te acuerdas de los globos de agua, pobre, terminó empapado hasta los calzoncillos, y luego la salsa de tomate en las tablas del banco, que risa. -

- Ahí llega. - Observó Luis –

- Hoy te partirás de la risa hermano, le tengo una…

- Déjalo – dijo Luis –

- ¿Por qué? – pregunto Carlos mirando el rostro de Luis

- … Creo que… me he hecho mayor. Dijo Luis con la cabeza gacha.

- ¡Joder!

Por: Gladys

10 de Marzo, 2009, 13:38: ManolitoF1 Portal Sur

Este personaje nació en 1964. No tenemos noticias de su gestación, por milagro del arte apareció en un hogar de clase media argentina, contando ya entre siete u ocho años, Conocimos de ella a través de "Gregorio" suplemento de Humor de la revista Leoplan.

Mafalda es lo que hoy llamaríamos una enteradilla, se pasa las horas libres escuchando la radio o viendo la tele, lo que le enerva pues no soporta las injusticias y clama por la paz mundial, la igualdad de género (pone en aprietos a sus padres) y sueña con ser traductora de la ONU, más que siete años parece que albergara la edad de la humanidad, solamente deja entrever rasgos infantiles al manifestar su odio por la sopa.

Hoy, después de su desaparición, algunos la recordamos con nostalgia, aunque a veces, al releer sus historietas no dejemos de sonreír con cierta tristeza.

Otros personajes:

Felipe

Manolito

Susanita

Miguelito

Libertad

Guille

Los padres

Fuente La web oficial de Quino  

QUINO, Joaquín Salvador Lavado, hijo de inmigrantes españoles, andaluces, nace en la ciudad de Mendoza (Argentina) el 17 de julio de 1932, aunque en los registros oficiales conste nacido el 17 de agosto.

Por: Manolito...

10 de Marzo, 2009, 13:25: GladysGeneral

Leer el periódico un domingo en la mañana era uno de mis más entrañables placeres, a veces lo hacía calentita en la cama, mientras bebía a sorbos muy lentos mis primeros cafés, otras veces, cuando la luminosidad del día invitaba a salir, me enfundaba en una ropa cómoda y me iba a la terraza del parque, siempre con mi periódico a mano mientras saboreaba el gusto amargo de unas aceitunas con una jarra de cerveza. ¡Ah qué placer!  Pero hablar de estas emociones es revivir un placer ya extinto, seguro que estarán de acuerdo conmigo porque durante los últimos meses, las hojas de los periódicos se limitan a publicar versiones de la crisis, no hay en el ámbito mundial escritor, artista, político, economista que no encuentre hueco en sus páginas para expresar su opinión acerca de la actual situación, unos analizan las prehistoria de la crisis, otros la historia y los que se creen poseedores de poderes adivinatorios, chorrean tinta sobre el futuro.

¿Y el lector qué? El indefenso lector se pregunta si valía la pena gastarse los dos euros con cincuenta que cuesta ese manojo de páginas para enterarse de lo que vive en carne propia, con afán casi impulsivo lee entre líneas a ver si hay una grieta por la que escurrirse y de pronto encontrar una salida a su triste situación o al menos un clavo ardiendo del que aferrarse, pero nada, es como si un informático mundial hubiese formateado  la memoria de la humanidad vaciándonos de otros contenidos.

Y ahí estamos, todos hablando de lo mismo, todos repitiendo las mismas palabras, todos aferrados a su parcela de opinión tratando de convencer al  otro de que lo que él piensa es lo único verdadero. ¿Estamos locos? ¿Hemos perdido nuestra individualidad? la pregunta me produce escalofrío y en un intento por salvar el  poco de autenticidad que me queda, tiro el periódico a la basura… esos dos con cincuenta euros me duelen porque había podido tomarme otra cerveza con otra tapita de aceitunas que me hubiese dejado más reconciliada con la vida en vez de pensar en dónde tendrán escondidos, los cuatro mandantes de siempre, los millones del resto de la humanidad, como yo, por ejemplo.

Por: Gladys

10 de Marzo, 2009, 13:08: JimulHablando de...


Somos iguales y diferentes a la vez. Nadie está por encima ni por debajo. Nosotras damos la vida… Vosotros fertilizáis nuestros cuerpos para crear la vida… Nosotras tenemos cosas que Vosotros no tenéis… Vosotros suplís carencias Nuestras. Vosotros y Nosotras NOS necesitamos. SOMOS imprescindibles, debido a que la Raza Humana es sociable. Por eso, chicas y chicos, de vosotros depende que la relación entre sexos se estabilice. Sólo vosotros podéis hacer cambiar a la sociedad. En cada uno de vosotros, hombres y mujeres, está la Evolución de una sociedad que cambia constantemente en parcelas económicas y tecnológicas, pero que avanza con pasos tímidos e imperceptibles sobre comportamientos sociales.

Este fin de semana se conmemora la muerte de unas trabajadoras a manos de un empresario mediocre y patético que no veía más allá de sus narices. Recordad que sólo os tenéis los unos a los otros y que dentro de poco la sociedad dependerá de vosotros.

Es obligatorio aprender a manejarse en la vida, pero es más importante SABER SER…

En dos minutos sonará el timbre y comenzaréis un fin de semana intenso. Prometed una cosa, por vosotros, por vuestra profesora de Historia… Pensad al menos 5 minutos en esto que os he dicho, si lo hacéis ya habréis hecho mucho más que algunos de vuestros mayores, pero sobretodo os dará la posibilidad de ser algo más libres.

Jimul

10 de Marzo, 2009, 12:53: GladysGeneral


Javier se columpiaba en el parque de su niñez, desde allí contemplaba su ciudad en forma alternativa: Ahora te veo, ahora no, ahora si, ahora no… ahora

Ya estoy aquí – escuchó la voz y se estremeció. Era la voz de Jaavier, su otra mitad. Lo miró y en su boca se dibujó una mueca de resignación.

- ¿Qué tal? le preguntó Javier volviendo a mirar las luces de la ciudad.

- Uchhh – le contestó Jaavier.

- ¿Nada más? y los ojos de Javier brillaron de rabia en la penumbra del crepúsculo.

- Supe que soy invencible en el billar – ironizó Jaavier.

- Y yo un terrible marido - dijo Javier poniéndose en pie –

Por unos instantes el columpio se balanceó con fuerza produciendo un crac crac metálico que resonó en la noche.

- ¿A dónde vas? – preguntó Jaavier –

Javier no le contestó, se alzó de hombros y se encaminó a su casa, dejando la puerta abierta para que su “parner” entrara. Sabía que lo haría. Ya no valía la pena preguntar nada. Se detuvo indeciso, el peso de la soledad de su casa le era insoportable, por un momento deseó haber muerto pero estaba vivo, él si estaba vivo, con todo lo que implicaba, en cambio…

Javier se dio la vuelta, vio a Jaavier ascender con dificultad los últimos peldaños de la escalera y supo que bastaría un pequeño empujón, apenas un rozar de dedos sobre el pecho para que rodara y se rompiera la crisma. Sin embargo se arrepintió. El no era un asesino.

 Con la espalda encorvada se dirigió a la biblioteca, palpó con la punta de sus dedos los libros de su infancia y se reprochó el haberlos tenido tanto tiempo en el olvido. Se sentó en su sillón y su mirada se detuvo en el libro que estaba leyendo la noche anterior. Con un ligero alivio estiró la mano, buscó entre sus páginas y a medida que éstas pasaban de un lado a otro una intensa emoción lo embargó, eso era, quizás la clave estaba en aquella estampa de su niñez. Recordó que la noche anterior había tenido la misma certeza al encontrarla por casualidad entre sus cachivaches, allí estaba el álbum de la Nacional de Chocolates. Volvió a sentir el olor de las chocolatinas Jet, su mano tropezó con la estampa en cuestión y los recuerdos de infancia lo avasallaron. Ahí estaba, esa estampa había sido el desencadenante de su desdoblamiento, esa imagen pertenecía al álbum que solían llenar todos en familia desde que tenía siete años. El recuerdo de todos los miembros de su familia aportando las estampas en las noches de los sábados los catapultó a un tiempo en que la vida estaba sin estrenar. Recordó que fue su hermana quien tuvo la suerte de encontrarla cuando ya todos se habían dado por vencidos y de cómo él se la robó y lo negó ante toda la familia. Recordó su cinismo cuando su hermana lo miró y le rogó que se la devolviera, llorando, ella le suplicaba que estaban a tiempo para ganar aquella beca, pero él no quiso darse por aludido, no después de haberlo negado tanto… ¿qué pensarían de él?

Javier contempló la estampa, estaba tan arrugada y descolorida que ya no podía verse la fotografía. La miró por detrás y las  letras estaban ilegibles. ¿A qué correspondería? Aquel era un álbum de historia natural y del hombre, pero jamás sabría lo que aquella estampa tenía dibujado.

Jaavier lo contemplaba bajo el marco de la puerta en silencio. Sus miradas se quedaron adheridas la una a la otra mientras la mano de Javier destrozaba la estampa con sus propios dedos.

FIN

Por: Gladys