10 de Marzo, 2009, 13:38: ManolitoF1 Portal Sur

Este personaje nació en 1964. No tenemos noticias de su gestación, por milagro del arte apareció en un hogar de clase media argentina, contando ya entre siete u ocho años, Conocimos de ella a través de "Gregorio" suplemento de Humor de la revista Leoplan.

Mafalda es lo que hoy llamaríamos una enteradilla, se pasa las horas libres escuchando la radio o viendo la tele, lo que le enerva pues no soporta las injusticias y clama por la paz mundial, la igualdad de género (pone en aprietos a sus padres) y sueña con ser traductora de la ONU, más que siete años parece que albergara la edad de la humanidad, solamente deja entrever rasgos infantiles al manifestar su odio por la sopa.

Hoy, después de su desaparición, algunos la recordamos con nostalgia, aunque a veces, al releer sus historietas no dejemos de sonreír con cierta tristeza.

Otros personajes:

Felipe

Manolito

Susanita

Miguelito

Libertad

Guille

Los padres

Fuente La web oficial de Quino  

QUINO, Joaquín Salvador Lavado, hijo de inmigrantes españoles, andaluces, nace en la ciudad de Mendoza (Argentina) el 17 de julio de 1932, aunque en los registros oficiales conste nacido el 17 de agosto.

Por: Manolito...

10 de Marzo, 2009, 13:25: GladysGeneral

Leer el periódico un domingo en la mañana era uno de mis más entrañables placeres, a veces lo hacía calentita en la cama, mientras bebía a sorbos muy lentos mis primeros cafés, otras veces, cuando la luminosidad del día invitaba a salir, me enfundaba en una ropa cómoda y me iba a la terraza del parque, siempre con mi periódico a mano mientras saboreaba el gusto amargo de unas aceitunas con una jarra de cerveza. ¡Ah qué placer!  Pero hablar de estas emociones es revivir un placer ya extinto, seguro que estarán de acuerdo conmigo porque durante los últimos meses, las hojas de los periódicos se limitan a publicar versiones de la crisis, no hay en el ámbito mundial escritor, artista, político, economista que no encuentre hueco en sus páginas para expresar su opinión acerca de la actual situación, unos analizan las prehistoria de la crisis, otros la historia y los que se creen poseedores de poderes adivinatorios, chorrean tinta sobre el futuro.

¿Y el lector qué? El indefenso lector se pregunta si valía la pena gastarse los dos euros con cincuenta que cuesta ese manojo de páginas para enterarse de lo que vive en carne propia, con afán casi impulsivo lee entre líneas a ver si hay una grieta por la que escurrirse y de pronto encontrar una salida a su triste situación o al menos un clavo ardiendo del que aferrarse, pero nada, es como si un informático mundial hubiese formateado  la memoria de la humanidad vaciándonos de otros contenidos.

Y ahí estamos, todos hablando de lo mismo, todos repitiendo las mismas palabras, todos aferrados a su parcela de opinión tratando de convencer al  otro de que lo que él piensa es lo único verdadero. ¿Estamos locos? ¿Hemos perdido nuestra individualidad? la pregunta me produce escalofrío y en un intento por salvar el  poco de autenticidad que me queda, tiro el periódico a la basura… esos dos con cincuenta euros me duelen porque había podido tomarme otra cerveza con otra tapita de aceitunas que me hubiese dejado más reconciliada con la vida en vez de pensar en dónde tendrán escondidos, los cuatro mandantes de siempre, los millones del resto de la humanidad, como yo, por ejemplo.

Por: Gladys

10 de Marzo, 2009, 13:08: JimulHablando de...


Somos iguales y diferentes a la vez. Nadie está por encima ni por debajo. Nosotras damos la vida… Vosotros fertilizáis nuestros cuerpos para crear la vida… Nosotras tenemos cosas que Vosotros no tenéis… Vosotros suplís carencias Nuestras. Vosotros y Nosotras NOS necesitamos. SOMOS imprescindibles, debido a que la Raza Humana es sociable. Por eso, chicas y chicos, de vosotros depende que la relación entre sexos se estabilice. Sólo vosotros podéis hacer cambiar a la sociedad. En cada uno de vosotros, hombres y mujeres, está la Evolución de una sociedad que cambia constantemente en parcelas económicas y tecnológicas, pero que avanza con pasos tímidos e imperceptibles sobre comportamientos sociales.

Este fin de semana se conmemora la muerte de unas trabajadoras a manos de un empresario mediocre y patético que no veía más allá de sus narices. Recordad que sólo os tenéis los unos a los otros y que dentro de poco la sociedad dependerá de vosotros.

Es obligatorio aprender a manejarse en la vida, pero es más importante SABER SER…

En dos minutos sonará el timbre y comenzaréis un fin de semana intenso. Prometed una cosa, por vosotros, por vuestra profesora de Historia… Pensad al menos 5 minutos en esto que os he dicho, si lo hacéis ya habréis hecho mucho más que algunos de vuestros mayores, pero sobretodo os dará la posibilidad de ser algo más libres.

Jimul

10 de Marzo, 2009, 12:53: GladysGeneral


Javier se columpiaba en el parque de su niñez, desde allí contemplaba su ciudad en forma alternativa: Ahora te veo, ahora no, ahora si, ahora no… ahora

Ya estoy aquí – escuchó la voz y se estremeció. Era la voz de Jaavier, su otra mitad. Lo miró y en su boca se dibujó una mueca de resignación.

- ¿Qué tal? le preguntó Javier volviendo a mirar las luces de la ciudad.

- Uchhh – le contestó Jaavier.

- ¿Nada más? y los ojos de Javier brillaron de rabia en la penumbra del crepúsculo.

- Supe que soy invencible en el billar – ironizó Jaavier.

- Y yo un terrible marido - dijo Javier poniéndose en pie –

Por unos instantes el columpio se balanceó con fuerza produciendo un crac crac metálico que resonó en la noche.

- ¿A dónde vas? – preguntó Jaavier –

Javier no le contestó, se alzó de hombros y se encaminó a su casa, dejando la puerta abierta para que su “parner” entrara. Sabía que lo haría. Ya no valía la pena preguntar nada. Se detuvo indeciso, el peso de la soledad de su casa le era insoportable, por un momento deseó haber muerto pero estaba vivo, él si estaba vivo, con todo lo que implicaba, en cambio…

Javier se dio la vuelta, vio a Jaavier ascender con dificultad los últimos peldaños de la escalera y supo que bastaría un pequeño empujón, apenas un rozar de dedos sobre el pecho para que rodara y se rompiera la crisma. Sin embargo se arrepintió. El no era un asesino.

 Con la espalda encorvada se dirigió a la biblioteca, palpó con la punta de sus dedos los libros de su infancia y se reprochó el haberlos tenido tanto tiempo en el olvido. Se sentó en su sillón y su mirada se detuvo en el libro que estaba leyendo la noche anterior. Con un ligero alivio estiró la mano, buscó entre sus páginas y a medida que éstas pasaban de un lado a otro una intensa emoción lo embargó, eso era, quizás la clave estaba en aquella estampa de su niñez. Recordó que la noche anterior había tenido la misma certeza al encontrarla por casualidad entre sus cachivaches, allí estaba el álbum de la Nacional de Chocolates. Volvió a sentir el olor de las chocolatinas Jet, su mano tropezó con la estampa en cuestión y los recuerdos de infancia lo avasallaron. Ahí estaba, esa estampa había sido el desencadenante de su desdoblamiento, esa imagen pertenecía al álbum que solían llenar todos en familia desde que tenía siete años. El recuerdo de todos los miembros de su familia aportando las estampas en las noches de los sábados los catapultó a un tiempo en que la vida estaba sin estrenar. Recordó que fue su hermana quien tuvo la suerte de encontrarla cuando ya todos se habían dado por vencidos y de cómo él se la robó y lo negó ante toda la familia. Recordó su cinismo cuando su hermana lo miró y le rogó que se la devolviera, llorando, ella le suplicaba que estaban a tiempo para ganar aquella beca, pero él no quiso darse por aludido, no después de haberlo negado tanto… ¿qué pensarían de él?

Javier contempló la estampa, estaba tan arrugada y descolorida que ya no podía verse la fotografía. La miró por detrás y las  letras estaban ilegibles. ¿A qué correspondería? Aquel era un álbum de historia natural y del hombre, pero jamás sabría lo que aquella estampa tenía dibujado.

Jaavier lo contemplaba bajo el marco de la puerta en silencio. Sus miradas se quedaron adheridas la una a la otra mientras la mano de Javier destrozaba la estampa con sus propios dedos.

FIN

Por: Gladys