18 de Junio, 2009, 13:57: GladysGeneral

Después de untarse las manos de tinta repasando los titulares (aún no se había acostumbrado a leerlos en la pantalla de su ordenador) un dolor de barriga le impidió moverse de su sitio, cerró los ojos y desde el fondo de su corazón una voz infantil se impuso a los látidos apresurados de su corazón: EL EMPERADOR ESTA DESNUDO. Abrió los ojos y miró la gente paseando indiferente a su alrededor, ¿Cómo era posible esta locura colectiva? Y ¿Por qué no había ahora ningún niño que gritara esa verdad a los cuatro vientos?

Gladys

18 de Junio, 2009, 13:32: Gladysbogotá

HISTORIAS DE ALLÁ


 

¡AY EL AMOR…!

 

Manuel llegó a Madrid a finales de mayo de un año cualquiera, tenía el cerebro lleno de ilusiones y nada en los bolsillos, pero esto no es ninguna novedad. Venía dispuesto a comerse el mundo y a toda la que se le pusiera por delante, sí, hablo de mujeres,  tenía hombría para eso y mucho más.

Los primeros meses los pasó como cualquier inmigrante en tierras extrañas, se admiraba de todo, buscaba sentido a las palabras y gestos de cuanto ser conocía, aprendía rápido y como el hambre atenazaba no le hacía ascos a ningún oficio. Al poco tiempo ya estaba trabajando, sin contrato pero el sueldo llegaba puntual y con éste iba construyendo su mundo, sin embargo, a pesar de que gozaba de ciertos lujos no encontraba el amor de su vida, ese que lo hiciera estremecer, que le hiciera palpitar su adormecida ternura.

Probó suerte con las españolas pero al poco de empezar la relación se dio cuenta que los boleros y la almibarada verborrea no funcionaban adecuadamente, así que decidió buscar entre las colombianas que llegaban a Madrid; pero Cupido no aparecía, muchas de ellas ya venían con pareja o lo dejaban de lado porque su sueldo no alcanzaba a comprar imágenes a lo Victoria Beckham. Tiempo después se aburrió hasta la muerte con las niñas recién llegadas a Barajas. No, nada le servía, nada le gustaba y por más que se empeñaba, el amor, al menos como él lo soñaba, no tocaba a su puerta.

Decidió tomarse unas vacaciones en Colombia, una vez pasados los primeros días de rigor en familia, se compró un carro, lo engalló hasta el baúl, particularmente estaba muy orgulloso del equipo de sonido comprado en Sandresito, viajó por los pueblos cercanos a Bogotá oyendo a todo taco su música preferida, y allí, su ternura revivió como por encanto al ver a Ángela una niña de cachetes colorados y pelo larguísimo tomándose una gaseosa en una cafetería. Manuel comprobó que sus insistentes miradas eran correspondidas. Eso era, ahí estaba la clave, una niña inocente, campesina, ignorante de ese ambiente que castraba su virilidad, así que desplegó su encanto y en un abrir y cerrar de pestañas, establecieron relaciones. En la familia de la joven fue recibido con cariño, la suegra ya hacía planes de boda y todo parecía sonreírle a Manuel.

Se casaron en la capilla del pueblo y el tiempo corría de prisa, debía volver cuanto antes a Madrid, seguiría con su trabajo y la recién casada esperaría en un pisito pequeño, mientras tanto irían llegando los hijos que darían vida y bullicio a ese hogar, él tendría sexo seguro y mujer para él solito, que le planchara las camisas y le hiciera de comer. Ángela, aunque no le gustaba mucho la idea de tener un océano entre ella y su familia, aceptó irse con él, con la ilusión de ahorrar unos pesos durante unos años, mientras reunían lo suficiente para comprarse una casita en el pueblo. Manuel la convenció y finalmente embarcaron en un vuelo transoceánico.

El amor no aguantó las arremetidas culturales, Manuel trabajaba todo el día, se emborrachaba por las noches y la celaba con cuanto hombre se le cruzara en su camino, la ternura fue reemplazada por el resentimiento, él se sentía atado a una mujer que no se arreglaba nunca y jamás quería salir a divertirse con él, Ángela, aunque aún lo amaba, no soportaba la ciudad, se sentía enferma con la polución, añoraba su pueblo, sus parques, el río y se pasaba el día entero en la cama escuchando cumbias y salsa, así, cada uno de ellos culpaba al otro de cada una de sus penurias. Un día Ángela resolvió salir a la calle, ¿el pretexto? buscar los productos necesarios para hacer una comida de verdad, sin embargo, después de encontrarlo, y prepararlos el sancocho no le supo igual, volvió a la cama o remendaba y recosía su ropa para no lucir la atrevida moda capitalina y entre puntada y puntada el rencor se fue convirtiendo en odio y el odio en venganza latente que no se hizo evidente hasta una tarde de desesperación, en que decidió sentarse en una terraza frente al paseo de Recoletos. Una cosa llevó a la otra, a la primera copa de vino que se le atragantó, siguieron otras que iban entrando de forma más fluida, luego unas aceitunitas y después esa chica madrileña tan agradable y comprensiva que la escuchaba tan atentamente, que adivinaba cada una de sus inquietudes y que siempre soltaba la palabra precisa cuando la lengua y el entendimiento se le refundieron debajo de la mesa.

Ángela descubrió que el amor entre mujeres tenía su puntito y Manuel está ahorrando dinero con el propósito de buscar en otro pueblo,  la flor que reviva su ternura.


Gladys

        

 

18 de Junio, 2009, 13:23: BisF1 Portal Sur


La Madre

Autor: Máximo Gorki

Una mujer campesina llamada Pelagia sufre la violencia de un marido cruel y de un ambiente extremadamente pobre. Uno la imagina baja de estatura, con el rostro hermético, robusta, fuerte, las manos encallecidas por el trabajo. Casi que podemos verla preparando los samovares, barriendo, cocinando y cerrando los ojos a los golpes de su marido. Hasta ahí, reconocemos el retrato físico de los campesinos rusos que los escritores de ese país nos han contado a través de sus libros, sin embargo, y ahí viene la sorpresa, poco a poco asistimos al descubrimiento de su mente.

Ella escucha que su hijo tiene ciertas ideas y aunque no entiende nada, toma partido y hace lo que su corazón le dicta con la misma valentia que recibía los golpes de su marido. Entonces nos damos cuenta de la enorme dimensión de ese personaje, del crecimiento espiritual que se produce dentro del tosco armazon de una campesina, ya no es sólo una mujer sufrida, ahora piensa, ahora analiza y se pregunta cosas. Nace a través de la vida de su hijo y la vida adquiere unas dimensiones universales.

OTROS PERSONAJES:

-          Pavel – Hijo de Pelaglia

-          Andrés, Natacha y Rybin – amigos de Pavel

Sin embargo ninguno de los acompañantes de su historia logra la fuerza y corpulencia de la madre. Los demás seres que aparecen en la novela solo son elementos decoradores, necesarios, pero accesorios.

Por: Bis


18 de Junio, 2009, 13:15: Gladysminirelatos


Él venía de terminar una larga y tediosa relación.

Ella llegó a su vida de manera accidental. Juntos jugaron bien al amor. Él vivía en una casa enorme, tanto que en algunos cuartos el polvo era él único habitante.

Él, era lo que podía llamarse un genio, ella también, pero nadie, ni ella misma se atrevía a decirlo en voz alta.

Cuando Estaban juntos la electricidad explotaba, pero cuando se separaban el polvo de humanidad cubría sus cabezas.

Un día ella se marchó y al regresar, horas más tarde, vio la cabeza de él sobre las rodillas de su antigua amante.

Supo que aunque la electricidad los juntase, en el momento en que necesariamente se separaran, esa cabeza masculina descansaría de nuevo en las rodillas maternales.

¡Huyó por supuesto!

Por: Gladys