El cuervo –

Edgar Allan Poe

 

Escribir sobre la obra de Poe me produce un hormigueo en el estómago. Sí, porque me apasiona y eso quizás me hace ser poco objetivo, tanto que a pesar de querer enviar esta nota desde hace tiempo, siempre me rendía avergonzado. ¿Cómo escribir de alguien a quien admiras sin caer en exageraciones?


Finalmente lo estoy haciendo. En este momento me he decidido porque no pretendo hacer una tesis, ni ponerme en plan "criticus", solamente quiero contarles a mis amigos lo que sentí al leer este relato.


"Una tosca media noche, cuando en tristes reflexiones,

Sobre más de un raro infolio de olvidados cronicones
Inclinaba somnoliento la cabeza, de repente
A mi puerta oí llamar;
Como si alguien, suavemente, se pusiese con incierta
Mano tímida a tocar:
"¡Es - me dije - una visita que llamando está a mi puerta:

eso es todo y nada más!"."


 La inexorabilidad del destino del hombre, su eterna lucha:   []La obstinadaL el deseo de recordar y el deseo de olvidar. Y en esa lid se alternan, el placer casi masoquista de los detalles de la pérdida  del ser y la convicción de que nunca más volverá a amar. Un nunca más reiterado en la voz del cuervo, que es la voz de lo inalcanzable, pues por más preguntas que le hace, éste siempre le responde lo mismo: NUNCA MÁS. Una frase que lo va llevando de la mano por los caminos más amargos de la existencia del ser humano hasta el desquiciamiento final.



Astrónomo alcohólico