Cuatro décadas, y aquella tierra sigue siendo igual de salvaje e intratable. Su esencia arisca para quien la ve por primera vez, tiene ese encanto seductor de quien no se doblega por nada ni por nadie.

Y dentro de aquel vasto territorio está Moral. Lugar aún más rebelde, cuyas gentes no se terminan de doblegar al Sistema. Pueblo Laico por decisión propia, respeta todo tipo de vida, vacilando con la soberbia y la arrogancia.

Lugar en el que conviven personalidades extrañas y taciturnas con otras mucho más previsibles y conservadoras, provocando una convivencia cordial. La vida y la muerte se muestran con toda su crudeza y belleza. La comunicación es la de toda la vida, sin pamplinas ni remilgos. Un perfecto montaje teatral en el que todos los personajes interpretan lo que realmente son, porque en el teatro no se puede mentir... O ERES o fracasas.

 

Jimul