19 de Diciembre, 2009, 15:23: L.D.General


...Y si hubiese ocurrido el milagro en Copenhague, y si el pueblo Saharaui figurase en el mapa, y si no se comercializara con el hambre, la salud y la educación, y si no tuviesemos que escribir cosas como éstas...
Eso es  lo que nos gustaría. Si de verdad existe esperanza, si guardamos una ilusión dentro de nosotros, tendría que ser la de un mundo mejor. Esa es la navidad que habría que celebrar, ese es el gordo que los pueblos deberían brindar con champaña en compañía de sus seres queridos, besando las mejillas de los hijos, de los abuelos, saliendo a la calle a compartirlo con los vecinos.
¿Y por qué no?
Si todos los años, al pasar ante la caseta de la lotería nos preguntamos ¿Y si cae aquí?
Si contamos los días del año teniendo como referencia la gran fecha del sorteo, si guardamos un dinerillo para comprarnos el billete, si buscamos con desesperación el número que hemos soñado, si gastamos tantas energías y dinero en cazar a la suerte, ¿por qué no dedicamos nuestros esfuerzos a algo tan tangible y real como ese hombre que pide limosna frente al dispensador de ilusiones? Y que encarna a millones en situación aún peor.
¿Qué nuestra calderilla no alcanza para mejorar el mundo?
Puede que si, que los céntimos que nos devuelven en el super apenas si llenen una botella mediana de agua, pero  hay algo que podemos hacer y no llegué a esa conclusión después de devanarme los sesos o consultando a reputados economistas, me la dio un taxista que se quejó de que las uvas estan muy caras esta navidad.
El va a poner garbanzos en remojo desde el 29 de diciembre y se los comerá con la misma ilusión de siempre y a ver quien le quita lo bailao.
Y sí, tiene razón.

Feliz Navidad!


L.D.


19 de Diciembre, 2009, 15:15: Jimulminirelatos



·        Queridos oyentes, el Gordo acaba de salir  y es el 22128… (Comienza a escucharse la sintonía navideña.

En otra parte del mundo, un tipo sonriente permanece atento ante aquel hecho inaudito para él y la cultura en la que vive)

·         (Pensativo) Y pensar que gracias a la Suerte de un país he podido corregir mi caótica vida. (A su agente) Jerry, quiero que el nombre de mi disco se titule 22128. Sí hombre, no pongas esa cara. Tenemos que estar muy agradecidos a la Ilusión de todo un país por habernos permitido colarnos en sus casas. Hoy soy lo que soy gracias a ese Gordo Ilusionante.

Jimul

19 de Diciembre, 2009, 15:04: SelváticaAlaprima



Le gustaba contemplarla dormida y desnuda, cuando el cuerpo agotado y sudoroso se refugiaba en el no ser satisfecho, cuando los ecos de sus gemidos eran un recuerdo en su cerebro, cuando la luz de sus ojos se extinguía en el negro infinito de su habitación, cuando el brazo blanco y delgado se extendía mostrando sus manos abiertas, mientras las líneas de nacimiento, declaraban indecentes el rumbo de su destino; sólo en ese instante la consideraba enteramente suya.

Selvática

19 de Diciembre, 2009, 15:00: Selváticaminirelatos

        

        Saltando dos peldaños a la vez, estudiando dos profesiones, teniendo dos empleos, ganando dos sueldos, teniendo una casa en la playa y otra en la ciudad, dos hijos, dos coches,  ¿por qué me demandan por infidelidad?

         Esas son las cosas que no entiendo señor juez.


Selvática

19 de Diciembre, 2009, 14:40: GladysGeneral


 

Wilde:         Hola, perdón por el retraso… ¿Huele a pedo aquí?

Woolf:         Ya sabes que nuestro amigo es... muy suyo.

Wolfgang:     Sí, acabo de soltar tres pedos en do menor y cuatro in crescendo.

              Proust, se llevó las manos a su barbilla enmarcando su rostro y se sonrió mientras levantaba los hombros, como una niña pequeña. Wilde se sentó, miró a sus contertulios, pensó en quedarse sentado pero el olor lo obligó a levantarse y abrir la ventana. Wolfgang aplaudió y se subió a la silla.

Wolfgang:   Vuelen, vuelen lejos y no vuelvan –

              Los demás lo miraron y esperaron a que la euforia se deshiciera. Entró el servicio arrastrando un carrito con calderos humeantes. Solícito, el camarero colocó frente a Proust un plato pequeño con unas madalenas, frente a Wilde unas cáscaras de naranja, frente a Woolf unas piedras…

            Apartó las manos del ordenador, no era buen principio para su novela, a menos que… a menos que… Encendió la cámara, comprobó que estaba en el lugar perfecto y se disparó en la boca.


Gladys