30 de Enero, 2010, 4:50: SelváticaAlaprima

Sí, no se asombren, volví a tener catorce años y estoy sentada en mi silla contemplando la pizarra verde del salón de clase. La silueta de la profesora se recorta en la ventana. Las fórmulas de química flotan en el aire formando burbujas, en la del H2O tengo piel tersa, dientes perfectos y una sonrisa, ¡vaya sonrisa tenía entonces!

En la fórmula del NaCl el amor me devora, otra vez me lame con la misma hambre, me muerde con la misma avidez.

Esa es la fórmula perfecta del amor, no flota en el aire sino que hierve dentro de mi. El amor es posible en la eterna burbuja y la piel retrocede hasta tensarse, vuelvo a vivir y el amor me consume.

Selvática

30 de Enero, 2010, 4:33: Selváticaminirelatos


Trabajo como un robot. Sé que estoy bien preparada y puedo desempeñar cargos profesionales. Vivo allí, tenemos una gran alcoba para todos los empleados ubicada en la segunda planta. Una escalera nos conduce hasta nuestros escritorios en la parte inferior.

Antes de ir a la cama robé del almacén una barra de chocolate y un pan. No sé por qué lo hice, mi estómago ya se acostumbró a la magra comida, pero no me pude controlar.

Escondí la barra de chocolate debajo de mi almohada pero se lo conté a mi compañera de cama. Ella me miró como a un bicho raro. En ese momento sentí que todos los empleados ya sabían de mi falta. No entendía porque me criticaban, había sido una travesura nada más.  Pensé en devolverlo, sin embargo las horas pasaban y no me atrevía. Amaneció y yo seguía dudando.

Le pedí a mi compañera que la devolviera. Ella la tomó, se marchó y a los pocos segundos la secretaria del  jefe anunció por el megáfono de mi robo.

Avergonzada empecé a preparar mis cosas para marcharme, le dije a mi hijo que teníamos que salir de allí. Su carita me rompió el corazón. Con sus ojitos me dijo que me amaba.

Me entregan la carta de despido. Allí no decían nada del robo, sólo que mi rendimiento era muy bajo. No lo entendí, el trabajo no requería ningún esfuerzo intelectual. Tuve urgencia de ir al baño, estaba evacuando cuando algunos empleados, antiguos compañeros me empezaron a rodear, supe que me entendían pero no podían hacer nada, al fin y al cabo yo era quien tenía el culo al aire.

Selvática


30 de Enero, 2010, 4:29: GladysGeneral


El recuerdo más lejano que aparece en mi memoria es el de un pedazo de galleta que me dio mi madre, en vez de dármela entera. Con los años vino la ropa usada que heredaba de primas y amigos, mientras babeaba por la de las tiendas de moda en los centros comerciales. Los rostros de quienes me daban migajas se fueron desdibujando en mi etapa rebelde para resurgir en cuanto me casé, ya saben el marido y los hijos se lo llevan todo; de los jefes y compañeros de trabajo no les cuento, para qué aburrirlos, de repente todo le mundo se volvió voraz o yo muy lenta, sí, me siento como una mujer con la mano eternamente estirada, pero vacía.

Bastaba que yo empezara a desear algo para que me fuera arrebatado, casi siempre con una sonrisa a modo de disculpa una y otra vez, hasta que empecé a dejar de sentir deseos. Así me mantuve más o menos firme y casi feliz. Era fácil no desear nada, pasar por la vida sin deseos es menos triste de lo que la gente cree, incluso es hasta sano, nunca más tuve desilusiones ni amarguras de esas que a veces...

Una tarde, después de caminar varias horas por la ciudad – no quería llegar a mi casa solitaria – me detuve en una cafetería y me senté a tomarme un café. Estaba tranquila, era una tarde lluviosa y fría, no había mucha gente en el lugar, y ni siquiera presentía que mi vida iba a cambiar radicalmente. Desde mi sitio podía ver como la gente caminaba presurosa por la calle llevando bolsas de regalo en las manos. Aburrida del paisaje paseé mi mirada por la estancia, vi un par de hombres que hablaban en un rincón, una pareja de jóvenes cerca de la barra, una anciana cerca de… y de repente la vi, mis ojos se agrandaron, empecé a salivar. ¡Ahí estaba! en un rincón de la vitrina, sobre una pequeña plataforma giratoria me coqueteaba, con su almíbar chorreante, un trozo de torta de arándanos. Mi preferida y la última. Con esfuerzo logré apartar la mirada de la vitrina, hablé de más con el camarero para tratar de olvidar esa exquisita presencia, cuando la prudencia selló mis labios le pregunté la hora a uno de los hombres de la mesa del fondo, les comenté que el mio – mi reloj - estaba roto y me oí diciendo tantas tonterías que enrojecí de la vergüenza, aquellos hombres con su elegante traje azul debieron pensar que estaba loca, luego saqué todo lo que tenía en el bolso como buscando lo que no se me había perdido, pero la tarta seguía ahí tentándome.

Cuando los cachivaches de mi bolso volvieron a su lugar, el camarero vino, colocó mi café sobre la mesa, de mi boca empezaron a saltar palabras insulsas como si fueran pelotas de ping pong hasta que rodaron por el suelo entre las piernas de los parroquianos.

Unos jóvenes se levantaron de su mesa. Él era muy guapo, llevaba rastas y una pelusilla negra enmarcaba su barbilla viril. Ella de piel muy blanca, mirada profunda tuvo la mala idea de fijarse en mi tarta de arándanos.

No aguante más, grité, al principio fue un leve crujido de mi tráquea que no llamó la atención de nadie, pero instantes después, la rabia de años acumulada estalló como un volcán: nooooo!!!!!

Con qué gustó pagué la multa por escándalo público, después de engullirme mi último trozo de tarta.

Gladys

 

 


16 de Enero, 2010, 5:33: GretaUn libro para ti



Identidades asesinas

Por Amin Maalouf

 

“Así, la época actual transcurre bajo el doble signo de la armonización y la disonancia. Nunca los seres humanos han tenido tantas cosas en común, tantos conocimientos comunes, tantas referencias comunes, tantas imágenes y palabras, nunca han compartido tantos instrumentos, pero ello mueve a unos y otros a afirmar con más fuerza su diferencia”

Página 101

 

Cayó este libro en mis manos por casualidad, no tenía referencias del escritor, y sin embargo el título: Identidades asesinas me hipnotizó, leí con expectación sus 174 páginas en busca de aquel resquicio que me permitiera entender el mundo que me tocó vivir y aunque en algunos apartes las teorías expuestas por el autor alcanzan a rasgar un poco mis tinieblas, las explicaciones agitan de tal modo las cortinas de la incomprensión que se me van de las manos los pedazos de realidad que atisbé entre líneas.

El autor analiza la historia, la cultura, la lengua de los pueblos centrándose en la dignidad del ser humano como punto de partida a una sociedad tolerante, pero al mismo tiempo nos llama la atención sobre el riesgo que se corre al encargar la dirección de esa sociedad. ¿Qué hacer? Una vigilancia constante parece ser la respuesta, pero ¿quién vigila a los vigilantes? ¿Nos volveremos acaso unos espías a tiempo completo? ¿Dará la humanidad el paso que por peso histórico le correspondería para dirigir sus destinos y hacer el mundo más amable?

No hay respuestas o hay tantas que ninguna nos sirve, pero es alentador saber que alguien también se interroga.

 

Greta

16 de Enero, 2010, 4:48: Jimulminirelatos



Exhaustas de tanta excitación, aquellas amigas treintañeras, cayeron dormidas en la cama,  comenzando a soñar con los Reyes, NO con los regalos que le iban a traer los Reyes.

        Y así fue que a primera hora de la mañana, Melchor, Gaspar y Baltasar, aparecieron en aquella habitación, suavemente, despertaron a las bellas mujeres. Hubo un silencio profundo  los 12 ojos no paraban de mirarse entre sí. Un abrazo inesperado siguió al silencio. Besos profundos y multitud de caricias, hicieron de aquel lugar el Ideal. La noche siguiente los pilló entre ardientes y profundos abrazos. Ellos lo tenían muy claro. Ellas no deseaban otra cosa.

        Desaparecieron para siempre en ese mundo paralelo llamado Paraíso. Cuentan que hoy son el Consejo asesor de los Reyes, ellos no dan un paso sin contar con sus sugerencias e ideas. También dicen que los Reyes han vuelto con más energía a la tarea que tienen encomendada: Llevar la Ilusión a todas las partes de la Tierra.

 

Jimul

     



      

16 de Enero, 2010, 4:37: GladysGeneral


Arriba:

Si el año nuevo es como un libro con las páginas en blanco, para ir llenando a medida que pasan las horas, creo que he dejado diez en blanco, durmiendo como un idiota. – Se levantó y se asomó a la ventana –.

Abajo:

-Soy muy descuidada con mis cosas y ando por la vida con las manos abiertas sin retener nada. A ver. Me voy a sentar junto a esa farola, me quitaré estos tacones de mierda que me tienen los dedos tullidos. ¡Ahhh qué alivio! Parece que los dedos se me han pegado con poxipol. ¡Mierda! Se me ha rasgado el vestido. He perdido las llaves de casa, el móvil, no tengo dinero. Me queda un buen trecho para llegar a  meterme en mi camita y empezar a soñar.

 

Arriba:

-Menuda rasca lleva esa y con el olor a churros con chocolate, debe tener el estómago convulsionado, la cabeza le estará dando vueltas a mil por segundo. Ya, si es que entre el mareo de los cubatas y el olor a grasa de los churros, en vez de ir derecha a su casa, hará una parada en el ambulatorio.

 

Abajo:

-¿Qué haces en la ventana ojiando a la gente? ¿Buscas inspiración en los huesos de la humanidad para llenar tu vida chunga?

 

Arriba:

-¡Joder! Se dio cuenta que la miraba.

 

Abajo:

-¡Anda ya! Escóndete detrás de la cortina. Eso es lo único que sabes hacer. O es qué te parece sublime hablar de mis dedos tullidos por el tacón de aguja. Faltaría más,  boyero. Heyyyy, oigan, ustedes. Vengan, vengan para acá.

Un grupo de jóvenes se acerca.

-Miren, en aquella ventana, la de la derecha. Hombre la de las cortinas de maderilla. Ahí hay un tipo mirando a la gente. Un ratón de esos que se esconde cuando llega la gente de verdad.

-¡Da la cara cabrón! Le empiezan a gritar los chicos con los puños en alto. Cobarde, fisgón de pacotilla, amargao, que eres un amargao y un asqueroso mirón.

A esas voces se les unen otras y otras, de repente el grupo que parecía disperso se reúne en torno a su portal, empiezan a gritar, amenazar, romper botellas o quemar contenedores.

 

Arriba:

Lo primero que pensó fue en llamar a la policía, luego en grabar la gresca y colgarla en you tube, o coger el balde, llenarlo de agua y lanzárselo a esos niñatos resacados que andan buscando la bronca por cualquier cosa. Claro como no tienen más problemas que la resaca, se inventan novelas para sacarse los tacones de aguja y amenazar a cualquiera que…

 

Abajo:

 La chica del traje roto y sin bolso se dedicó a saquear bolsillos en busca de dinero para el taxi mientras gritaba insultos al bulto que seguía escondido detrás de la cortina.

-Vaya comienzo de año. Estos niñatos no tienen ya ni un céntimo. A ver si aquel.

 

Desde arriba veía a los jóvenes y pasado el primer susto se le iluminó la cabeza. Sonrió muy chulo ante el espejo, tomó una pequeña grabadora y cerró la puerta. Ya en el ascensor se llevó el  aparato a los labios y empezó a grabar: Uno de enero, diez de la mañana, después de diez horas perdidas entre las sábanas, he encontrado como empezar a llenarlas este año nuevo. Abre el portal, se acerca al grupo de jóvenes y disimulando se quita los zapatos, los tira contra su propio portal. Los chicos hacen lo mismo y en avalancha se lanzan contra los cristales.

La chica se escabulle con los zapatos en la mano y un billete de cinco euros arrugado en sus manos.


Gladys

16 de Enero, 2010, 4:30: Selváticaminirelatos


Mi marido y yo entramos a una oficina de bienestar social. Vemos a una niña, un bebé, dos gemelos, tres niños de uno a tres años, y un par de ellos con rasgos orientales. La gente hace cola para llevarse unos cuantos. Se habla de rebajas.

Tantos ojitos mirándome. Mi corazón se acelera. ¿Habrá dinero en la cuenta?

Yo le digo que sí a la enfermera y en seguida me siento culpable por no haber consultado a mi marido. Somos una pareja.

Lo miro a los ojos. Sé que le molesta la situación, pero algo en mi rostro lo hace cambiar de actitud. No tenemos dinero – me dice –

Pero es que los niños – le digo con los ojos –

Fuera llueve, llueve muchísimo, la lluvia diluye nuestra alegría, los niños nos miran desde las estanterías.


Selvática

1 de Enero, 2010, 7:23: GladysGeneral


                      Miró a sus amigos mientras su cerebro trabajaba a mil por segundo buscando un brindis original. Por su cabeza desfilaron vertiginosamente todas las mujeres que deseó, los millonarios a quienes envidió, los deportistas a quienes intentó imitar, los cantantes famosos… un segundo especial para Jacko…

         Sus amigos lo miraban expectantes.

-          Ya voy, ya voy. Todo tiene su tiempo.

-          Joder, a ver si te vas a arrepentir.

-          Espera hombre, déjame pensar. Vale, ya está. ¡Por mí mismo!

Oprimió el gatillo. Un golpe seco estalló en la habitación, y la adrenalina en el recinto de su cabeza, borrando el mundo a su alrededor. Pasados unos segundos, las figuras empezaron a recobrar su apariencia natural, reconoció el rostro de cada de sus amigos- continuaban en la misma posición - mientras su mano abandonaba, sin fuerzas, el arma. Se levantó de la silla, el sudor caía a chorros calientes por su cuerpo, avanzó hasta la ventana, la abrió y el frio de la madrugada congeló sus ropas endureciéndolas hasta que empezaron a cortarle la piel.

Pedro, a la cabecera de la mesa, se incorporó, tomó el arma, la hizo girar sobre la superficie de la mesa. Los cuatro amigos, Javier había quedado fuera del grupo,  fijaron su mirada sobre el arma hasta que ésta empezó a disminuir los giros deteniéndose frente a Pablo.

Pablo dudó en tomarla. Era demasiado pronto. Le faltaban muchas cosas por hacer, tendría que terminar algunos temas, hablar con algunas personas, visitar algunos países que siempre le habían atraído, acostarse con… no eso no, el deseo lo había abandonado hacía ya varios años. ¡Por el sexo! Dijo en voz alta tomando la pistola sin dar apenas tiempo a los amigos para dedicarle los últimos minutos antes de que el sonido los rescatara de sus propios pensamientos. Todo fue un solo acto, las miradas, el ruido, luego el silencio profundo, después el renacimiento. Tampoco Pablo los abandonaría. Al menos esa noche.

Volvió Pedro a girar la pistola, que se detuvo en frente de Carlos, éste brindó por “su puta vida” mientras miraba al grupo fijamente.

Afuera el ruido del año nuevo estalló, las tracas se unieron a los estallidos de la pólvora, las sirenas ahogaron los aullidos de la humanidad. Un año iba a empezar y cada uno de los seis mil millones de habitantes de la tierra cumplía su cometido más o menos con la misma fe de siempre. ESTE AÑO VA A SER MEJOR.

Pedro acarició el arma. Siguiendo el ritual que los unió en la época de la universidad, el último sería indultado.

Él.

Indultado.

Se ve que aún tenía arena en su reloj particular. Se levantaron de la mesa, guardaron el arma y abrieron la puerta. Afuera sus respectivas mujeres rodeadas de los niños los esperaban. María, la mujer de Pedro se bebió la copa de champan apresuradamente. Volvía a respirar aliviada. Otro año más.


Gladys

 


1 de Enero, 2010, 7:03: Selváticaminirelatos


                                                Algo debía andar mejor en su vieja maquinaria para creer que podía empezar algo… aunque fuera impuesto por designios ajenos, como un nuevo año. Debían ser las manos de los operarios. Sobre todo, ese nuevo que había venido a reemplazar al viejo encargado. Tenía unos músculos que….

         Es treinta y uno de diciembre, al mirarse por dentro se asombró del suave accionar de sus intestinos, los engranajes equilibraban  las sumas y restas de ese año que moría irremediablemente. Qué afortunado se sentía de estar ahí arriba, sobre el bien y el mal, ajeno a todo comienzo o final. Un giro de más... pero de pronto, algo llamó su atención. Había algo cálido entre el quinto, o  el sexto piñón. ¿Qué podría ser?  La imagen del joven relojero, o más bien el recuerdo de la calidez de su mano al limpiar, se le atragantó justo antes de la doce campanada.        

Ahí estaba, entre sus intervalos de segundo se le enredó la angustia de un chico que lloró al ver la ciudad desde lo alto y que como un loco preguntó a la nada: ¿Cómo saber con certeza que el final ha llegado? ¿Cuánto tiempo tendremos? ¿Alcanzaremos a lavarnos los dientes, a dejar nuestras finanzas ordenadas? ¿O simplemente nos adentraremos en la negrura sin apenas darnos cuenta? Y mañana, cuando llamen los amigos y nuestro teléfono no responda, ¿qué sentirán ellos? ¿Habrá un lugar vacío en la mesa de la cafetería que tantos chismes nos escuchó? ¿La señora del supermercado preguntará por nosotros mientras registra la cerveza que hemos comprado?

 

         Los brazos deberían abrazar, los besos deberían luchar por ganar un espacio en los rostros, las copas se juntarían,  las risas escaparían de los labios, la pólvora, los doce deseos con las uvas, el frio de la madrugada… y él agazapado en lo alto de la cornisa, atascado por ese atisbo de calidez empezó a pensar que ¿por qué no? El también quería empezar este año…


Selvática

 


1 de Enero, 2010, 6:36: L.D.Hablando de...



    Antes del 22 de diciembre me pasaba las horas pensando en las cosas que haría con los millones, que, seguro me iban a caer a mi. ¿Por qué no? Por qué no iba yo a tener ese montón de billetes, alguien me lo puede decir.

    ¿A qué no han pensado en serio que harían con los millones? Cuando a la gente le preguntan, siempre dice lo mismo, viajar, pagar la hipoteca, etc. y ¿después qué?

    No pensamos en más. No queremos pensar en más. Es como si el mundo se acabara justo en el momento en que los niños de San Ildefonso terminan aquello de: "..EUUUUROSSS..."

    Pero el mundo sigue después de apagar la tele, miramos al frente y pensamos que tenemos que seguir caminando por nuestras propias rutas, dándole patadas a las piedras que nos caigan, corriendo cuando la lluvia se nos eche encima o sentándonos en un banco y mejor si es en un parque donde aún queden árboles que nos den sombra. Mucho mejor al lado de un amigo que nos escuche y nos haga reir y lo máximo, si el amor... Perdón, ya mi imaginación se me está desbocando...

    L.D.