16 de Enero, 2010, 5:33: GretaUn libro para ti



Identidades asesinas

Por Amin Maalouf

 

“Así, la época actual transcurre bajo el doble signo de la armonización y la disonancia. Nunca los seres humanos han tenido tantas cosas en común, tantos conocimientos comunes, tantas referencias comunes, tantas imágenes y palabras, nunca han compartido tantos instrumentos, pero ello mueve a unos y otros a afirmar con más fuerza su diferencia”

Página 101

 

Cayó este libro en mis manos por casualidad, no tenía referencias del escritor, y sin embargo el título: Identidades asesinas me hipnotizó, leí con expectación sus 174 páginas en busca de aquel resquicio que me permitiera entender el mundo que me tocó vivir y aunque en algunos apartes las teorías expuestas por el autor alcanzan a rasgar un poco mis tinieblas, las explicaciones agitan de tal modo las cortinas de la incomprensión que se me van de las manos los pedazos de realidad que atisbé entre líneas.

El autor analiza la historia, la cultura, la lengua de los pueblos centrándose en la dignidad del ser humano como punto de partida a una sociedad tolerante, pero al mismo tiempo nos llama la atención sobre el riesgo que se corre al encargar la dirección de esa sociedad. ¿Qué hacer? Una vigilancia constante parece ser la respuesta, pero ¿quién vigila a los vigilantes? ¿Nos volveremos acaso unos espías a tiempo completo? ¿Dará la humanidad el paso que por peso histórico le correspondería para dirigir sus destinos y hacer el mundo más amable?

No hay respuestas o hay tantas que ninguna nos sirve, pero es alentador saber que alguien también se interroga.

 

Greta

16 de Enero, 2010, 4:48: Jimulminirelatos



Exhaustas de tanta excitación, aquellas amigas treintañeras, cayeron dormidas en la cama,  comenzando a soñar con los Reyes, NO con los regalos que le iban a traer los Reyes.

        Y así fue que a primera hora de la mañana, Melchor, Gaspar y Baltasar, aparecieron en aquella habitación, suavemente, despertaron a las bellas mujeres. Hubo un silencio profundo  los 12 ojos no paraban de mirarse entre sí. Un abrazo inesperado siguió al silencio. Besos profundos y multitud de caricias, hicieron de aquel lugar el Ideal. La noche siguiente los pilló entre ardientes y profundos abrazos. Ellos lo tenían muy claro. Ellas no deseaban otra cosa.

        Desaparecieron para siempre en ese mundo paralelo llamado Paraíso. Cuentan que hoy son el Consejo asesor de los Reyes, ellos no dan un paso sin contar con sus sugerencias e ideas. También dicen que los Reyes han vuelto con más energía a la tarea que tienen encomendada: Llevar la Ilusión a todas las partes de la Tierra.

 

Jimul

     



      

16 de Enero, 2010, 4:37: GladysGeneral


Arriba:

Si el año nuevo es como un libro con las páginas en blanco, para ir llenando a medida que pasan las horas, creo que he dejado diez en blanco, durmiendo como un idiota. – Se levantó y se asomó a la ventana –.

Abajo:

-Soy muy descuidada con mis cosas y ando por la vida con las manos abiertas sin retener nada. A ver. Me voy a sentar junto a esa farola, me quitaré estos tacones de mierda que me tienen los dedos tullidos. ¡Ahhh qué alivio! Parece que los dedos se me han pegado con poxipol. ¡Mierda! Se me ha rasgado el vestido. He perdido las llaves de casa, el móvil, no tengo dinero. Me queda un buen trecho para llegar a  meterme en mi camita y empezar a soñar.

 

Arriba:

-Menuda rasca lleva esa y con el olor a churros con chocolate, debe tener el estómago convulsionado, la cabeza le estará dando vueltas a mil por segundo. Ya, si es que entre el mareo de los cubatas y el olor a grasa de los churros, en vez de ir derecha a su casa, hará una parada en el ambulatorio.

 

Abajo:

-¿Qué haces en la ventana ojiando a la gente? ¿Buscas inspiración en los huesos de la humanidad para llenar tu vida chunga?

 

Arriba:

-¡Joder! Se dio cuenta que la miraba.

 

Abajo:

-¡Anda ya! Escóndete detrás de la cortina. Eso es lo único que sabes hacer. O es qué te parece sublime hablar de mis dedos tullidos por el tacón de aguja. Faltaría más,  boyero. Heyyyy, oigan, ustedes. Vengan, vengan para acá.

Un grupo de jóvenes se acerca.

-Miren, en aquella ventana, la de la derecha. Hombre la de las cortinas de maderilla. Ahí hay un tipo mirando a la gente. Un ratón de esos que se esconde cuando llega la gente de verdad.

-¡Da la cara cabrón! Le empiezan a gritar los chicos con los puños en alto. Cobarde, fisgón de pacotilla, amargao, que eres un amargao y un asqueroso mirón.

A esas voces se les unen otras y otras, de repente el grupo que parecía disperso se reúne en torno a su portal, empiezan a gritar, amenazar, romper botellas o quemar contenedores.

 

Arriba:

Lo primero que pensó fue en llamar a la policía, luego en grabar la gresca y colgarla en you tube, o coger el balde, llenarlo de agua y lanzárselo a esos niñatos resacados que andan buscando la bronca por cualquier cosa. Claro como no tienen más problemas que la resaca, se inventan novelas para sacarse los tacones de aguja y amenazar a cualquiera que…

 

Abajo:

 La chica del traje roto y sin bolso se dedicó a saquear bolsillos en busca de dinero para el taxi mientras gritaba insultos al bulto que seguía escondido detrás de la cortina.

-Vaya comienzo de año. Estos niñatos no tienen ya ni un céntimo. A ver si aquel.

 

Desde arriba veía a los jóvenes y pasado el primer susto se le iluminó la cabeza. Sonrió muy chulo ante el espejo, tomó una pequeña grabadora y cerró la puerta. Ya en el ascensor se llevó el  aparato a los labios y empezó a grabar: Uno de enero, diez de la mañana, después de diez horas perdidas entre las sábanas, he encontrado como empezar a llenarlas este año nuevo. Abre el portal, se acerca al grupo de jóvenes y disimulando se quita los zapatos, los tira contra su propio portal. Los chicos hacen lo mismo y en avalancha se lanzan contra los cristales.

La chica se escabulle con los zapatos en la mano y un billete de cinco euros arrugado en sus manos.


Gladys

16 de Enero, 2010, 4:30: Selváticaminirelatos


Mi marido y yo entramos a una oficina de bienestar social. Vemos a una niña, un bebé, dos gemelos, tres niños de uno a tres años, y un par de ellos con rasgos orientales. La gente hace cola para llevarse unos cuantos. Se habla de rebajas.

Tantos ojitos mirándome. Mi corazón se acelera. ¿Habrá dinero en la cuenta?

Yo le digo que sí a la enfermera y en seguida me siento culpable por no haber consultado a mi marido. Somos una pareja.

Lo miro a los ojos. Sé que le molesta la situación, pero algo en mi rostro lo hace cambiar de actitud. No tenemos dinero – me dice –

Pero es que los niños – le digo con los ojos –

Fuera llueve, llueve muchísimo, la lluvia diluye nuestra alegría, los niños nos miran desde las estanterías.


Selvática