Arriba:

Si el año nuevo es como un libro con las páginas en blanco, para ir llenando a medida que pasan las horas, creo que he dejado diez en blanco, durmiendo como un idiota. – Se levantó y se asomó a la ventana –.

Abajo:

-Soy muy descuidada con mis cosas y ando por la vida con las manos abiertas sin retener nada. A ver. Me voy a sentar junto a esa farola, me quitaré estos tacones de mierda que me tienen los dedos tullidos. ¡Ahhh qué alivio! Parece que los dedos se me han pegado con poxipol. ¡Mierda! Se me ha rasgado el vestido. He perdido las llaves de casa, el móvil, no tengo dinero. Me queda un buen trecho para llegar a  meterme en mi camita y empezar a soñar.

 

Arriba:

-Menuda rasca lleva esa y con el olor a churros con chocolate, debe tener el estómago convulsionado, la cabeza le estará dando vueltas a mil por segundo. Ya, si es que entre el mareo de los cubatas y el olor a grasa de los churros, en vez de ir derecha a su casa, hará una parada en el ambulatorio.

 

Abajo:

-¿Qué haces en la ventana ojiando a la gente? ¿Buscas inspiración en los huesos de la humanidad para llenar tu vida chunga?

 

Arriba:

-¡Joder! Se dio cuenta que la miraba.

 

Abajo:

-¡Anda ya! Escóndete detrás de la cortina. Eso es lo único que sabes hacer. O es qué te parece sublime hablar de mis dedos tullidos por el tacón de aguja. Faltaría más,  boyero. Heyyyy, oigan, ustedes. Vengan, vengan para acá.

Un grupo de jóvenes se acerca.

-Miren, en aquella ventana, la de la derecha. Hombre la de las cortinas de maderilla. Ahí hay un tipo mirando a la gente. Un ratón de esos que se esconde cuando llega la gente de verdad.

-¡Da la cara cabrón! Le empiezan a gritar los chicos con los puños en alto. Cobarde, fisgón de pacotilla, amargao, que eres un amargao y un asqueroso mirón.

A esas voces se les unen otras y otras, de repente el grupo que parecía disperso se reúne en torno a su portal, empiezan a gritar, amenazar, romper botellas o quemar contenedores.

 

Arriba:

Lo primero que pensó fue en llamar a la policía, luego en grabar la gresca y colgarla en you tube, o coger el balde, llenarlo de agua y lanzárselo a esos niñatos resacados que andan buscando la bronca por cualquier cosa. Claro como no tienen más problemas que la resaca, se inventan novelas para sacarse los tacones de aguja y amenazar a cualquiera que…

 

Abajo:

 La chica del traje roto y sin bolso se dedicó a saquear bolsillos en busca de dinero para el taxi mientras gritaba insultos al bulto que seguía escondido detrás de la cortina.

-Vaya comienzo de año. Estos niñatos no tienen ya ni un céntimo. A ver si aquel.

 

Desde arriba veía a los jóvenes y pasado el primer susto se le iluminó la cabeza. Sonrió muy chulo ante el espejo, tomó una pequeña grabadora y cerró la puerta. Ya en el ascensor se llevó el  aparato a los labios y empezó a grabar: Uno de enero, diez de la mañana, después de diez horas perdidas entre las sábanas, he encontrado como empezar a llenarlas este año nuevo. Abre el portal, se acerca al grupo de jóvenes y disimulando se quita los zapatos, los tira contra su propio portal. Los chicos hacen lo mismo y en avalancha se lanzan contra los cristales.

La chica se escabulle con los zapatos en la mano y un billete de cinco euros arrugado en sus manos.


Gladys