Siempre se preguntó en qué momento el elixir de la vida y la pócima eterna del amor se convertía en un zumo ácido del desengaño y una ponzoñosa bebida de la razón. La solución estaba mucho más cerca de lo que pensaba: Las ranas eran batracios y las muñecas, juguetes infantiles que se abandonan con el tiempo.

Jimul